MOCIÓN DE CENSURA Y LA IMPUNIDAD

EN todos lados se cuecen habas permitiendo que campee la impunidad. La excanciller ecuatoriana escabulle la moción de censura en el juicio político entablado por la Asamblea Nacional. Por escasos 5 votos que impidieron alcanzar los 92 votos requeridos, los delitos quedaron impunes. Una docena de diputados se ausentaron para no tener que votar en la sesión y 36, lavándose las manos, se abstuvieron. La señora, acusada de graves faltas en su función pública, tampoco quiso dar la cara en el juicio, sino que vía Skype, apareció en videoconferencia por espacio de hora y media, en las pantallas del pleno desconectándose una vez que concluyó su aburrida comparecencia. Divagando sobre el fondo de las imputaciones, atribuyó el proceso en su contra “al odio, a la revancha, al linchamiento mediático y por su condición de mujer”. Uno de los interpelantes le respondió: “Las pruebas de la comisión fiscalizadora son contundentes, corresponde su censura, y además este expediente debe ser remitido a la Fiscalía”.

En su interpelación otra diputada le increpó: “Qué vergüenza y mediocridad de declaración decir que se le persigue por ser mujer; no vuelva a ofender a nuestro género con esas tonterías, usted no es perseguida, deje de insultar la inteligencia de los ecuatorianos, usted es requerida por este parlamento por incumplimiento de funciones”. Entre ellas, la naturalización otorgada al hacker Assange, el incumplimiento a Honduras del compromiso diplomático sufragando gastos de viajes a costa del Estado para una agenda personal, desatender a los migrantes ecuatorianos que residen en Venezuela por afinidad ideológica con el dictador Maduro y la crisis de seguridad en la frontera norte cuando fueron secuestrados tres periodistas de Diario El Comercio, ejecutados por sus captores. Durante ese momento de conmoción para el país, cuando fueron secuestrados los periodistas, fustigó la diputada: “Usted siguió viajando y viajando en su cacería de votos… Viajes no por el país sino por agendas personales y vanidosas”. La naturalización del hacker australiano ocurrió en el gobierno de Correa. El asesinato de los periodistas durante la actual administración. El violento incidente, dicho sea de paso, salpica al actual mandatario. Fue escandaloso un video divulgado que capta la intervención de Lenín Moreno en el Consejo de Seguridad Pública. El audio aparenta revelar una falta de sensibilidad del presidente por la vida de los comunicadores, en momentos cuando estos todavía permanecían secuestrados y no habían sido asesinados por las FARC.

En el audio se escucha de viva voz cuando dice sentir “muchísima pena por todas aquellas muertes que puedan venir después de esta situación, pero creo que estamos claros de que nosotros no podemos tener un Estado arrinconado”. “Yo creo que el principio elemental de dignidad de un pueblo, de una ciudadanía, de un gobierno y de un Estado va bastante más allá de la vida de una, o de unas pocas, o de algunas personas”. “Con todo respeto para la vida de ellos, pero yo creo que la dignidad de un Estado va bastante más allá de eso. Por favor, les voy a rogar que den sus opiniones…”. La interpretación que muchos dan a la alocución es que Lenín Moreno colocaba la vida de los periodistas en un segundo plano –como insinuando que nada podía hacer por ellos y que no cabría más que lamentar su muerte– sobre el interés general de seguridad del gobierno, que no debía, a su criterio, ser rehén de las demandas de los secuestradores. En su defensa el mandatario arguye que tomaron esas citas fuera de contexto. (Sobre la excanciller, trascendió la intención de Lenín de quitarla por considerarla leal a los cuadros de Correa, su antecesor archienemigo. Sin embargo, por vínculos de familiaridad, y hasta un poco de temor, se ha sugerido que optó por ofrecerle el puesto que ocupa en la ONU, rompiendo previos compromisos diplomáticos, para quitársela de encima). Ahora, no prospera la moción de censura, para que el auditorio juzgue que en todos lados la impunidad cabalga campante.