Rascándole las barbas al tigre

Por Israel Romero Puerto

Juris Doctor (Jurista Internacional), PhD
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La quema de la Embajada Americana en Tegucigalpa podría ser el principio del fin del presente gobierno hondureño.

La diplomacia americana es fina con los gobiernos amigos hasta que le agotan la paciencia. Funcionarios de la embajada se limitaron a recomendar a los manifestantes abstenerse del uso de violencia después de quemar llantas en la entrada principal, quemar la bandera americana, y tirar piedras rompiendo ventanales.

La embajada canceló citas para visas y no está dando más hasta que se reparen los daños. Esas reparaciones tomarán el tiempo necesario para que el gobierno hondureño controle la situación que no es solo de manifestaciones de protesta sino que del narcotráfico, sicariato, extorsión y corrupción gubernativa. Es decir, eso irá para largo.

Esta manifestación de repudio en la embajada es contra Trump, pero además contra JOH. Las protestas iniciaron cuando el gobierno emitió decretos encaminados a privatizar la educación pública y los servicios médico-hospitalarios, ambos obligación del Estado hondureño.

En un país pobre como Honduras, arriba solo de Haití, es inconcebible que se pretenda privatizar esos dos rubros. Se percibe que la medida llevaría a Honduras de regreso a la esclavitud. Los ricos –porque en Honduras también los hay– pagarían la educación de los hijos, de sus esclavos a cambio de servicios laborales sin paga. Lo mismo sucedería con los servicios médico-hospitalarios.

Habitantes de las barriadas, aldeas y caseríos no tienen para comprar un cuaderno de notas y un lápiz a sus hijos. ¿Cómo podrían pagar educación primaria y secundaria? El gobierno publicita que combate el analfabetismo. Es hipocresía y farsa porque trata de convertir al país en el “número uno analfabeta del mundo”.

También se percibe que la medida lleva conspiración con el narcotráfico. Ese flagelo se ha convertido en la “industria” más lucrativa de Honduras, y no hay que dudar que sus capos están metiendo muchos dólares en el asunto porque les conviene tener mano de obra asegurada para “mover los quesos” y en las plantaciones de marihuana y coca.

A lo anterior se suma el pirujo nuevo Código Penal, que es eminentemente pronarcotráfico. En efecto, ese crimen ha sido devaluado y quienes lo cometan prácticamente no tendrán récord criminal, sumado al hecho que no purgarán un día en cárcel porque pueden pagar con dinero el tiempo que les impongan.

Los narcos tienen billones de dólares y pueden construir escuelas y hospitales “cinco estrellas” hasta en el último rincón de las montañas hondureñas, porque estarán actuando dentro del marco de la ley.

Si Honduras fue declarado “narcoestado” por el gobierno americano hace unos 20 años, ahora con el nuevo CP se convierte en el paraíso de los delincuentes, por mucho que los políticos gobernantes quieran dorar la píldora con el cuento barato de socializarlo. Ese otro cuento de “dialogar” es cortina de humo para dormir a los babosos.

Con ataques a blancos gringos, los manifestantes están arrimando a JOH al patíbulo. No crea que declarar públicamente que la DEA lo investigó junto con sus cercanos colaboradores y que los eximió de toda culpa, engaña a los entendidos.

El pueblo hondureño está despertando, y JOH está imitando a Trump cuando dice que Mueller lo eximió.
Analizamos el reporte de Mueller y encontramos que los rusos interfirieron en las elecciones del 2016, ayudando a Trump a derrotar a Hillary Clinton, y que Trump cometió obstrucción de la administración de justicia.

Cuando su hermano TH era diputado, vino a Estados Unidos, habló con el Departamento de Justicia, regresó a Honduras, y dijo que “todo está aclarado”. Al dejar de ser diputado, viajó a Estados Unidos y fue capturado en el aeropuerto. Los cargos: narcotráfico.

Cuando “JOH y amigos” no tengan inmunidad, también serán arrestados. Los cargos: obvios. Cuando un pueblo se cansa de ser tratado como baboso, tiene que buscar la salida del tirano que lo avasalla.

Conclusión. Entre más blancos gringos sean atacados por los manifestantes, más cerca estará el fin de la presidencia de JOH, porque es el responsable del nepotismo imperante en Honduras.

(El Dr. Romero es investigador científico
independiente en periodismo y escritor