Ministerio Público formalizó por asesinato y amplió acusación para uno de los imputados

Jueces de la Sala I del Tribunal de Sentencia con Jurisdicción Nacional, iniciaron ayer el Juicio Oral y Público en la causa contra los ciudadanos Luis Alejandro Castro Núñez y Wilmer Samuel Álvarez, a quienes el Ministerio Público presume responsables del delito de asesinato en perjuicio del excoordinador de la Unidad Contra el Lavado de Activos de la Fiscalía Especial contra el Crimen Organizado, Orlan Arturo Chávez mejor conocido como «El Fiscal de Oro».

Hecho violento que se cometió el pasado 18 de abril del 2013 a inmediaciones del estadio Nacional, a eso de las 8:15 de la noche, cuando la víctima se conducía en un vehículo marca Mazda color negro, por la calle que conduce entre el estadio Nacional y la Empresa Diapa fue atacado por dos hombres.

INCIDENTES
En la etapa incidental, el Ministerio Público a través de los fiscales abscritos a la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida (FEDCV), a través de la Sección de Investigación de Muertes de Personas Pertenecientes a Grupos Sociales Vulnerables, presentó dos medios de prueba, los cuales consisten en una constancia del Registro Balístico del 28 de septiembre del 2016 acerca del arma de fuego tipo pistola con serie AB58534 color negra con la que se le dio muerte a Chávez y que supuestamente es propiedad de Luis Castro Núñez aunque no se encuentre registrada, por lo que de inmediato el ente fiscal con este medio probatorio procedió ampliar la acusación contra el antes mencionado por el delito de portación ilegal de armas.

Asimismo, el ente acusador presentó un dictamen balístico con número 2018-0801-0502-4342 del 22 de mayo del 2019 que consiste en la comparación de las balas rescatadas en el cadáver de Chávez con las del arma de fuego las cuales dieron positivo.

De acuerdo a lo que explicó el MP, el arma fue entregada a los fiscales a cargo del caso por el testigo protegido y es la que utilizó Castro Núñez para darle muerte al abogado Orlan Chávez.

En ese sentido ante las tres peticiones que efectuó el ente acusador, los jueces decidieron admitir en su totalidad tanto los incidentes como la ampliación del delito de portación ilegal de armas contra uno de los encausados.

RECONSTRUCCIÓN Y RECORRIDO
Entre tanto, la defensa técnica de los acusados, solicitaron la admisión como testigo a favor de uno de los imputados, al abogado Adán Alberto Zelaya Burgos para que explique al Tribunal sobre la presencia de Wilmer Álvarez en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), además solicitaron que se inspeccione el libro de novedades del Cuerpo de Bomberos, donde se detalla la hora en la que recibe la alerta del ataque que sufrió Chávez; peticionaron la presencia del consultor técnico para el respectivo análisis de vinculación, de igual forma, la reconstrucción de los hechos para verificar cómo se dio el percance, la posición del tirador y la visibilidad del lugar y que se realice el recorrido para verificar los términos de tiempo, desde que Chávez sale de la máxima casa de estudios hasta el lugar donde fue atacado a disparos.

Lo que resolvió el Tribunal en este caso admitir al testigo propuesto por la defensa, pero mientras tanto no sea puesto a la vista la documentación de la experticia del consultor técnico no se va pronunciar sobre si lo admite o no, en lo referente a la reconstrucción y recorrido del hecho, los jueces dejaron bajo reserva de admisión.

La defensa tras conocer la admisión de la ampliación del delito de portación ilegal de armas, solicitó que se les brindará toda la tarde, para buscar medios de prueba y analizar con sus representados la estrategia de defensa a utilizar por ese delito.

En ese sentido se convocó a las partes procesales a que reanuden la continuación de la audiencia del juicio oral y público hoy a las 9:30 de la mañana.

Sobre el hecho violento, la noche del 18 de abril del 2013, fue notificado el Cuerpo de Bomberos del barrio Morazán de Tegucigalpa, que un vehículo se encontraba estacionado en el lugar antes referido y que el mismo tenía los vidrios delanteros con impactos de bala, al llegar al lugar, miembros de los bomberos constataron que dentro del automotor había una persona herida cuyos signos vitales eran débiles por lo que de inmediato procedieron a trasladarlo a un centro hospitalario donde lamentablemente Chávez falleció, según el expediente de mérito llevaba casos importantes sobre delitos del crimen organizado.

VIGILANCIA
Al momento de la formalización de los cargos, el Ministerio Público detalló que desde el 3 de abril del 2013, ambos encausados le realizaban vigilancias y seguimientos al fiscal occiso, lo hacían justamente en los horarios en los que Chávez impartía clases en la UNAH, que comprendían desde las 6:00 hasta las 8:00 de la mañana, luego lo seguian hasta la Fiscalía, nuevamente Chávez retornaba a la máxima casa de estudios desde las 4:00 hasta las 8:00 de la noche.

De acuerdo a la investigación, los encausados al momento en que Chávez salía con rumbo a su hogar, ellos (los presuntos asesinos), también lo hacían.

La noche de la muerte, Chávez llegó a eso de las 6:52 de la mañana y salió a las 8:00 de la mañana de la UNAH con rumbo a la Fiscalía, en ese momento le dieron seguimiento, pero a eso de las 2:12 de la tarde Wilmer Paguada regresó a la Universidad y Castro lo hizo a eso de las 4:00 de la tarde.

A las 7:59 de la noche, Chávez, abandonó la universidad, a bordo de un vehículo Mazda BT-50, propiedad del Ministerio Público, recorriendo el bulevar Suyapa, pasando por enfrente del Centro de Salud Alonso Suazo, lugar donde fue captado por las cámaras de Ciudades Inteligentes.

EN MOTO
Al respecto de lo que sostienen los fiscales en su tésis acusatoria, el ahora occiso era seguido por Luis Castro Núñez, quien se movilizaba a bordo de una motocicleta, con una especie de bolsa tipo morral donde llevaba el arma, así como de Wilmer Paguada que se movilizaba en un vehículo.

En ese sentido, a las 8:15 de la noche, Chávez es atacado a disparos por Castro Núñez quien disparó en cuatro ocasiones, tras cometer el hecho se dio a la fuga, el ahora occiso fue auxiliado por el Cuerpo de Bomberos y trasladado al Hospital Escuela donde murió.

De acuerdo al seguimiento en las investigaciones, Luis Castro Núñez huyó con rumbo a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que en ese momento era su lugar de trabajo, en el departamento de Monitoreo de Cámaras, desde donde efectuó llamadas telefónicas con el teléfono de la oficina.

Wilmer Samuel Paguada huyo del lugar también y le hizo una llamada telefónica al exoficial de la Policía Nacional e implicado en este caso, Mario Guillermo Mejía Vargas, con quien se reunió a inmediaciones del aeropuerto Internacional Toncontín para luego movilizarse a la casa de Castro Núñez en la colonia Altos de Santa Rosa.