Los tres poderes reales

Por Miguel Osmundo Mejía Erazo

Profesor y Periodista
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Escribir sobre los poderes del Estado sin duda alguna pensamos en lo que tipifica nuestra Carta Magna llamados a manejar todas las cosas inherentes a una República democrática, pero queremos ubicarnos en la realidad de acuerdo al pasado, presente y futuro, en la práctica hay tres poderes reales estos son: el poder político, el económico y el militar, algunas personas benevolentes han llamado a la prensa como el “cuarto poder” lo que está por ver porque no es cierto que un miembro asalariado de la prensa pueda tener tanta influencia como un político en el poder, un millonario empresario o un alto jerarca militar de cuatro y cinco estrellas, somos trabajadores o elementos que le hacemos imagen a los demás, llamados a orientar la opinión pública, damos a conocer los hechos que son noticia pero no tenemos ni un ápice de influencia en la administración pública.

Los poderes político y económico que supuestamente son los representantes de la sociedad civil, está bajo la orden de las élites gobernantes y que años atrás se aprovecharon del poder de las armas para gobernar el país, hoy en día las cosas han cambiado porque también ha cambiado la política mundial, no obstante seguimos pensando que los políticos, los dueños del dinero y los que tienen las armas al más alto nivel, son los que manejan las grandes decisiones que afectan los intereses del pueblo. Veamos algunos ejemplos: si usted desea ser atendido por cualquier funcionario público o desea agilizar un trámite, consiga una “buena” recomendación de un político del partido gobernante y las cosas se le facilitarán, para optar a un cargo público usted puede tener los mejores títulos de las universidades del mundo, capacidad y experiencia necesaria, pero si no lleva la recomendación política, seguirá guardando los conocimientos para sí mismo o aplicar en lugares donde sí apreciaràn su formación y capacidad. Los malos políticos y la corrupción son los peores males de una sociedad.

El poder económico está concentrado en muy pocas manos y son los que están al frente o atrás de las grandes decisiones, se dice que en Honduras todo se consigue con dinero, se compran influencias, se han comprado jueces, y la misma seguridad de las personas es comprada, se sigue aplicando el dicho “tanto tienes tanto vales” algunos creen que los seres humanos tenemos un valor en la sociedad, por lo que tenemos no por lo que somos y no dejan de tener razón porque a los ricos todo se les facilita por lo menos aquí en la tierra, pero los que han hecho del dinero su dios, estos no heredarán el reino de los cielos, tampoco se llevarán ni un centavo cuando mueran, hay muchas cosas que el dinero no lo puede comprar: la salud, la paz, el amor, la tranquilidad, y muchas cosas más. Los grandes empresarios son los que pagan esas millonarias campañas políticas, son los que invierten en los partidos con opción de triunfo porque son calculadores saben que a la vuelta recibirán cinco veces más de lo invertido, ya sea en dinero o favores.

El poder militar desde su fundación del ejército ha tenido una influencia real en el devenir de nuestra sociedad, después del golpe de estado en octubre de 1963 pasamos por un período con gobiernos militares, no quisiéramos ni recordar la década de los años setenta y ochenta, hasta que por fin el poder militar pasó aparentemente bajo las órdenes del poder civil pero siguen gozando de prebendas que ningún “civilòn” (como nos llaman ellos) puede tener, ningún presidente como Zelaya Rosales y Hernández Alvarado han tenido tan bien a los soldados y policías. Los altos jerarcas militares y altos funcionarios del Estado gastan millones en su seguridad y la de sus familiares hasta la segunda y tercera generación, pasemos por una casa de pariente de un alto militar y veremos policías militares las 24 horas del día, la seguridad que cuida al Presidente está bien, pero hay funcionarios de segunda o tercera categoría van a los supermercados con dos o tres policías militares. No es justo gastar tanto en cuidar funcionarios, mientras en los barrios y zonas marginales los mareros, extorsionadores y delincuentes comunes son los dueños y señores. Sobre el poderío militar allí tenemos los ejemplos de Nicaragua y Venezuela, tienen de su lado los militares, ni el país más armado del mundo puede con esos dictadores.