Antonio Flores Arriaza
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La guerra comercial que el presidente Donald Trump ha desatado contra China y, dedicada contra la “telefónica” Huawei, no es porque esta ya está vendiendo más unidades de móviles que la americana Apple o porque, se pronostica, pronto superará a la “coreana” Samsung para convertirse en la marca más comprada en el mundo por los usuarios individuales. No, esto no es realmente la verdadera preocupación. Hay algo de fondo en esta “guerra comercial”.
Cuando surgió la internet, la 1G (la primera generación) nos permitió hacer llamadas telefónicas desde un móvil, podíamos hacerlo desde cualquier lugar y ya no estar pegados a un cable telefónico. Luego, vino la 2G, esta nueva generación de internet nos permitió agregar la capacidad de enviar mensajes de texto (los mensajitos). Luego vino la 3G y logramos mejorar al enviar fotografías y el correo. Ahora, disfrutando la maravilla de compartir videos con el actual 4G. La celeridad de los envíos también aumentó. Pero, también la cantidad de mensajes, especialmente visuales, y ello “congestionó la autopista” de la comunicación volviéndola lenta. Así que, con estas nuevas capacidades también se vio afectada la latencia, o tiempo, que tarda en llegar un mensaje desde que se envió hasta que se recibió (lo más importante de todo). Esto afecta la toma de decisiones y se pierde el “tiempo real” porque tardamos en recibir un mensaje verdaderamente “pesado”.

Es así que la 4G se ha quedado rezagada y, por tanto, se hace necesario, una nueva generación de internet: la 5G. Pero, esta nueva generación 5G no solamente serviría para permitir reducir la latencia de los mensajes, si así fuera, realmente no sería una nueva generación. Para serlo, es porque agrega nuevas capacidades. Y aquí está el secreto de la preocupación de Trump: las nuevas y enormes capacidades que se obtendrán con el advenimiento del 5G y, el determinante de esta guerra comercial: que China, con Huawei como punta de lanza, es quién lleva la delantera en el diseño, desarrollo e instalación de la nueva internet 5G, con lo cual, USA perdería un enorme poder sobre las comunicaciones y el control mundial.
La nueva internet 5G también se denomina “el internet de las cosas”. La razón es que 5G tendrá la capacidad para controlar, desde cualquier distancia, todas las cosas. Y significa TODAS LAS COSAS.
La 5G podrá controlar desde todos los electrodomésticos en su casa, el portón de su casa, el aire acondicionado, su teléfono fijo y su celular que podría ser espiado con gran facilidad… algo que ya se hace (el diario alemán Der Spiegel publicó en 2010 las revelaciones de Edward Snowden que el celular de la misma canciller de Alemania Ángela Merkel estaba intervenido por las agencias de espionaje de USA. Así que… “¿de quÉ se asustan?”). 5G también asumirá el control de los autovehículos que ya no tendrán conductor, los aviones ya no tendrán piloto ni controlador aéreo humano, las líneas de producción en las fábricas serán controladas por 5G. La comunicación mundial será controlada por 5G. Y 5G podrá interferir aviones, buques, misiles y satélites. Es decir, 5G superará el “mundo feliz” que nos anticipó Huxley. La dependencia de los países superdesarrollados (léase China) será cada vez mayor. Por ejemplo: una cirugía será hecha por un cirujano en Shangái y operará a un enfermo en Panamá a través de un robot. ¿Y qué harán los cirujanos locales? ¿Dónde pagará sus impuestos el cirujano que vive en Xi An pero que su trabajo, sin moverse de allá, se hará en Houston? ¿Cuánto desempleo local provocará esa tecnología superdesarrollada?

La mayor preocupación de Trump es que USA perdería el control sobre el planeta. USA dejaría de ser la gran potencia mundial. El capitalismo de USA se vería dominado por el capitalismo chino. Ya el US dólar dejó de ser la gran moneda para la intermediación bancaría y el yuan (renmimbi) chino está emergiendo como una gran moneda que disputa la primacía al US dólar. El costo de la vida para los ciudadanos de USA empezaría a empeorar porque su moneda perdería su poder adquisitivo ante el yuan. Así que es muy comprensible la gran preocupación de Trump y sus manotadas aquí y allá para tratar de no ahogarse.
El 5G es un sistema que aumentará notablemente su velocidad, de 1,000 Megabytes por segundo, en promedio, que posee hoy el 4G, pasaría a 20 Gygabytes por segundo en promedio. Sería 20 veces más rápido. La densidad de conexiones (cuántos aparatos pueden haber conectados por kilómetro cuadrado) pasaría de unos 3,200 que tiene hoy capacidad el 4G a un millón de aparatos conectados dentro de un kilómetro cuadrado que ofrecerá el 5G. Y lo más importante: la latencia (el tiempo que transcurre entre el envío de un mensaje y su recepción). Mientras el actual 4G tiene una latencia de 20 milisegundos (algo realmente muy veloz) a una latencia de 1 milisegundo que dará el 5G. Para objetivarlo: el 5G permitirá que usted baje una película completa mucho más rápido que un parpadeo. Es decir: el tiempo casi desaparecerá. Todo será instantáneo. Es esta capacidad la que le permitirá hacer cosas como una cirugía ya que el robot le obedecerá al cirujano de inmediato sin importar que este se encuentre al otro lado del planeta. Permitirá evitar la colisión de dos aviones porque la corrección de la dirección de ambos se realizará casi de inmediato (mucho más rápido que lo que tarda el controlador aéreo en darse cuenta del peligro de colisión, avisar al piloto, y que haga la maniobra).

Así que Trump tiene muchas razones para estar peleando esta guerra porque China, con Huawei, le llevan tres años de ventaja: mucho tiempo en informática. Y Huawei ya está instalando sus antenas en Europa (ya Asia y África son territorio Huawei: el 25% de los países del mundo ya firmaron con Huawei para el 5G). Trump ha dicho a sus “amigos” europeos que no adquieran la red 5G de Huawei porque sus antenas poseen “backdoors” que le permitirán espiar todo (eso implica secretos industriales y militares) y pasárselos a China. Esto puede ser cierto y puede no serlo (pero: mira quién habla, pregúntale a Merkel). Ren Zhengfei, presidente de Huawei, ha declarado que es falso. Y dijo: “¿Cómo vamos a robarles algo que no tienen?”. Así que Trump ha buscado que Google se sume a esta guerra amenazando con impedir que los usuarios de celulares individuales puedan “bajar” las actualizaciones periódicas que el sistema ofrece, amenazando que eso hará que los móviles Huawei vayan quedando inservibles y hacer que la gente común los abandone. Pero, lo que sucederá es que Huawei ofrecerá su propio sistema y con ello terminará por sacar del mercado a Google ya que los móviles Huawei están, progresivamente, más diseminados que los Apple y Samsung. Muchos desarrolladores de aplicaciones aprovecharán para venderlas a Huawei. El resultado de este combate ya se mira venir y muy cerca.
