Tegucigalpa 1984. Abogada, escritora y gestora cultural. Exmiembro fundador del movimiento literario Poetas del Grado Cero. Exmiembro del taller máscara suelta. Exmiembro de la Asociación Nacional de Escritoras de Honduras (ANDEH). Obra publicada: Ciudad inversa, Chile 2015, Liga Ediciones. Decir tu nombre, Edición Digital, Nicaragua, 2018, Editorial Parafernalia Ediciones. Obtuvo uno de los 5 lugares con su obra inédita para la convocatoria de escritoras centroamericanas, en Nicaragua, 2018. Su obra ha sido traducida a diferentes idiomas entre ellos, inglés, francés, vasco, catalán y portugués. Ha participado en diferentes festivales internacionales de poesía a nivel nacional, centroamericano e hispanoamericano.
Palpar
Palpar la desnudez fría.
la desnudez ausente.
El carraspero de la soledad.
Naufragar en una cama vacía.
Pensar en la sangre,
en el cráneo abierto
en el hueso roto
en el olvido
en el olvido
en el olvido
Palpar entonces, el olvido.
No decir nada, cerrar la boca
gritar en silencio,
palpar entonces el silencio
mientras revienta la desnudez
y siente tus besos justo ahí donde más te extraño.
Nada me pertenece entonces.
Palpar el silencio, la soledad y la desnudez cuando no estás
es absurdo
Partir
Debo partir,
Caer en cualquier precipicio,
fingir nuevamente que todo está bien,
pero no es cierto, nada está bien, cuando tengo el corazón en completo abandono.
Debo creer que decir tu nombre es una enfermedad,
debo creer que pensar en ti, es hacer que se revienten las arterias de cualquier parte del cuerpo.
Debo partir, alejarme en silencio, irme devorando el rastro.
Irme descosturando tu nombre,
el silencio profundo de tus ojos
El abismo que hay ahora entre vos y yo.
Pensaré en que el abandono es el mejor remedio para olvidar.
Pero duele la idea de no saber que perteneces al eco carrasposo de mi silencio.
1
No tengo la palabra que destruya este insomnio
-minotaurio inquieto-
Clavícula rota,
Lunar escondido en la espalda pálida.
Duele la soledad, la ausencia, la nostalgia.
Todo lo que provoque el llanto.
No tengo la palabra que destruya este insomnio
Laberinto, carcajada que asusta.
Insecto que sube lento la pared.
Todo eso debería provocarme miedo. -Pero no lo provoca-
He de romper la palabra, esta página en blanco
Este aguacero que desafina la noche y hace que mi cuerpo tirite de frío y te recuerde.
No tengo la palabra que destruya este insomnio,
Pero sí tengo la tibieza de todas las pesadillas anteriores.
Textos tomados del poemario Decir tu nombre, Nicaragua 2018
A. Herbert
Has regresado como ráfaga de viento,
Luciérnaga quemando toda la oscuridad
Palabra precisa después de un torbellino
Aguacero que explota desde lo más profundo de las aguas.
No hay excusas para el llanto ni mucho menos para la nostalgia.
Aquí no hablamos de casas vacías
Ni de luces apagadas
Ni voces que susurran al final del pasillo
Y que aún no identificamos
-no le temeremos a nada-
Esa es nuestra promesa.
Irse o quedarse es lo de menos
Has regresado como bumerán
Lanzado desde el pasado
Ceniza levantada para escribir el próximo latido
Escapulario, vértigo provocado por la angustia de esperarte
Voy ahogándome en todas las promesas
Y muero un poco cada vez que no estás
-pero eso no debería de importarnos ahora-
Has regresado como lluvia, como viento
Como palabra que alivia y sana
Como paraguas preciso para el aguacero
No hay paño que limpie la humedad de las ventanas.
Ahí escribiré tu nombre en forma de pájaro.
5
Ceniza.
Ya no hay ceniza para ser soplada sobre algún rostro
Ni polvo
Ni restos de agua sobre un pedazo de madera
O sobre una ventana en pleno aguacero
Donde la pupila ya no sostiene el llanto.
He arrancado la última sombra que quedaba de ti.
Manifiesto que la embriaguez me hace perder la cordura.
Debería jurarte, otra vez la soledad.
No voy a obsequiarte jamás los girasoles que sembré en tu nombre
Ni el viento que invoco después de las lluvias en las madrugadas.
Ya no hay brújula que me diga hacia dónde ir
Ni constelaciones de mariposas rompiendo mi estómago cada vez que te veo
Vuelvo a jurar por la palabra próxima que romperé el conjuro para
Que vuelvas, entonces,
Conspiro para crucificar las horas rotas del insomnio.
Tendré la templanza para olvidar que un día fuimos pájaro y viento.
6
Poética
Desde el viento amor
Desde lo más ácido de la palabra
Desde el abandono
Desde el olvido
Desde la madrugada donde hablamos sin la soga al cuello
Desde tu voz llamándome y pidiendo que no me aleje
Desde las horas más profundas del insomnio
Desde el primer y el último conjuro para que regreses o te vayas
Para que pensaras en mí y todo me nombrara.
Desde el deseo más profundo y húmedo
Donde mi desnudez es el último eclipse que roza con tu recuerdo.
Desde la promesa
Desde la cicatriz que tu ausencia dejó
Estrella fugaz
Naufragio interrumpido
Auto secuestro
Habitación sola, muy sola, muy sola.
Donde el llanto es la única entonada de la tarde y también de la noche.
Desde el viento amor,
Desde la oscuridad, desde la luz que muere cuando ya no me tocas
Desde la última palabra que te dije mientras te ibas
Desde ahí mi amor, desde ahí escribo para no morirme.
Marcharse
Lo que sucede es que
no sucede nada.
Diane di Prima
Quizás sea mejor marcharse.
pensar en el horizonte
naufragar sin rumbo
no traer tu nombre a los lugares donde más te recuerdo.
Pensarte, maldecirte por toda esta ausencia
decir que aquí nada duele cuando en verdad tengo desmembrado el corazón
volver a decir: la soledad es esto o aquello o lo que puede ser pero no importa.
Los silencios pueden ser precisamente otra cosa.
Marcharse por ejemplo es otra forma de morir lentamente.
Textos tomados del poemario Insomnio