Pervertidos acosan a niños en redes sociales

Por: José Rolando Sarmiento Rosales

Los padres de familia en el mundo proveen a sus hijos de acceso al internet y por tanto a las redes sociales, por medio de las computadoras de escritorio y portátiles, las tablets y los teléfonos celulares inteligentes, valiosos instrumentos tecnológicos que se convierten en auxiliares imprescindibles para consultas sobre sus materias de estudio formal y ampliación de conocimientos sobre nuestro planeta Tierra y el universo, sin embargo descubrimientos preocupantes en varios países, entre ellos Estados Unidos de America y España, revelan los peligros de que los niños y jóvenes menores accesen a sitios inconvenientes para ellos, o peor aún, quedar expuestos a la intromisión abusiva y engañosa de personas mayores, con desviaciones sexuales como la pedofilia, que los introducen en prácticas de pornografía y exhibicionismo de sus cuerpos desnudos, alimentados por la búsqueda de los like, el me gusta, que los hace sentir admirados, en una deformación inducida por los que usan abusivamente estos espacios, que desgraciadamente no son controlados por sus padres, y por las empresas de redes sociales.

Si has oído alguna vez hablar del grooming sabrás que es un asunto muy importante sobre el que estar pendiente, ya que la seguridad de tus hijos no solo se pone en peligro fuera de casa. Las actividades delictivas por internet están a la orden del día y los más pequeños son los más vulnerables. Si eres de los que nunca han oído hablar de este término te estarás preguntando qué es el grooming. Este término se refiere a las actividades que realizan ciertas personas a través de internet con el fin de obtener concesiones de índole sexual. Estas personas usan las redes sociales y foros valiéndose de su experiencia para ganarse la confianza de pequeños y adolescentes con un propósito únicamente sexual. Es muy difícil pensar actualmente en vivir en una sociedad en la que el uso de las nuevas tecnologías sea testimonial. Está claro el avance, la ayuda y los beneficios que hemos obtenido con la llegada de internet y los aparatos electrónicos, como el móvil o la tablet, facilitando el día a día en tareas profesionales y personales.

Nuestros hijos también sacan partido de ello, fundamentalmente para obtener información instantánea o con fines de entretenimiento. Y reconozcamos también que muchas veces es la mejor manera de mantener al pequeño o adolescente ocupado cuando ya se ha cansado de sus juegos analógicos. Pero esta facilidad de acceso global a redes sociales, foros de información o entretenimiento y aplicaciones de mensajería, es un arma de doble filo por culpa de aquellos que siempre están al acecho para hacer el mal. Por ello y como medida de alerta y prevención ante estas actividades que no existían en nuestra época, entidades como Orange, en España, ha lanzado la campaña “Por un uso love de la tecnología”, a través de la cual informa mensualmente a pequeños y mayores de temas como el grooming, el sexting o el ciberbulling, asuntos que forman parte de las actividades sobre las que tenemos que proteger a nuestros hijos en el uso de internet y las redes sociales. Grooming supone ganarse la confianza del menor para aprovecharse sexualmente de él.

¿Pero cómo se produce este delito? ¿De qué manera el adulto puede aprovecharse de mi hijo a través de internet? Aunque parezca lejano y pensemos que nunca nos va a ocurrir a nosotros, el grooming es una actividad que no supone mucho esfuerzo para el que la realiza. Un ordenador y una conexión a internet son suficientes para llegar a millones de menores de todo el mundo. Estas personas se ganan la confianza de los menores mediante engaños y una falsa empatía que se aprovecha de los datos dados por el menor para convertirse en su mejor confidente, ofreciéndole regalos como recargas y ropa de moda entre compañeros.

Una vez que la relación entre ambos se vuelve más fuerte gracias a estos engaños y la víctima cree que tiene un amigo en quien confiar de verdad -los delincuentes se hacen pasar por menores habitualmente- es cuando empieza el control emocional, la obtención en ocasiones de sus contraseñas y las conversaciones subidas de tono con “total inocencia” para conseguir imágenes íntimas de la víctima. Y esto irá a más. Porque cuando consiguen su propósito empieza el chantaje para conseguir imágenes más íntimas todavía e, incluso, pueden obligar al menor a conocerse en persona con un fin último de mantener relaciones sexuales en vivo.