El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, perdió este sábado a un aliado en Centroamérica, con el cambio de Gobierno en El Salvador, y podrían ser dos en dependencia de los resultados de las elecciones del 16 de junio en Guatemala, afirmó este sábado el exdiplomático y analista político Mauricio Díaz.
«¿Si es una gran pérdida El Salvador? A nivel bilateral, sí, Ortega debe estar preocupado buscando ganarse (simpatizar) a la nueva presidencia de Guatemala, que hasta el día de hoy ha tenido un cómplice en Jimmy Morales», dijo a Acan-Efe Díaz, un exdiputado del Parlamento Centroamericano y exembajador de Nicaragua en Costa Rica.
El llamado «triángulo del norte» de Centroamérica, compuesto por El Salvador, Guatemala y Honduras, hasta ahora ha sido un escudo para que la Organización de los Estados Americanos (OEA) concluya el proceso de aplicación de la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, por rompimiento del orden constitucional, lo que le suspendería del organismo.
Sin embargo, este sábado Salvador Sánchez Cerén, dejó de ser presidente de El Salvador para dar paso a Nayib Bukele, quien ha mostrado públicamente su rechazo hacia Ortega, a quien considera «dictador».
Una situación similar podría ocurrir en Guatemala con la salida de Jimmy Morales, que no era conocido como cercano de Ortega, pero su posición neutral en la OEA en el caso de Nicaragua, ha beneficiado al presidente nicaragüense, acusado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de dirigir un Gobierno que ha cometido crímenes «de lesa humanidad».
En el caso de Honduras, Díaz no prevé un cambio de política con sus abstenciones ante la OEA, que también favorecen a Ortega, menos aún con los problemas internos que enfrenta el mandatario Juan Orlando Hernández.
Para el experto, la de El Salvador es más una pérdida bilateral para Ortega, porque en Centroamérica existe una «carencia de la defensa colectiva de la democracia».
De cualquier manera, Díaz recordó que Ortega, quien ha logrado evitar un colapso económico absoluto en medio de la crisis, todavía cuenta con el apoyo de las pequeñas naciones del Caribe, por su afinidad con el petróleo de Venezuela, con la que le une «un cordón umbilical», resaltó.
Ortega atraviesa su peor momento en 12 años de Gobierno, luego de que una aparente mayoría de nicaragüenses le reclama la muerte, desaparición o arresto de cientos de personas por rechazar su administración, así como de decenas de miles de exiliados.
Al menos 325 personas han muerto en la crisis sociopolítica de Nicaragua, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Organismos humanitarios locales cuentan hasta 594. El Gobierno reconoce 199.
La CIDH ha reiterado que a lo largo de la crisis el Gobierno ha cometido crímenes «de lesa humanidad». ACAN-EFE