“Hurgar al macho con vara corta”

Por: Carlos Medrano
Periodista

En mi pueblo, cuando estaba muy chico, mi abuela solía tener una expresión popular que rezaba, “deja de hurgar al macho con vara corta”, cuando yo insistentemente estaba molestando a mi hermano mayor por su mala conducta en la escuela.

La expresión popular quería decir que es un error en primer lugar molestar a una bestia irascible que, con una patada o una embestida, podría ocasionar un daño grave al ser humano, pero más falta es enfadar al animal con una pequeña vara que acorta la distancia entre el mortal y el semoviente, incrementando la posibilidad de ser atacado por el cuadrúpedo.

El dicho contiene una sabiduría que se puede aplicar en todos los ámbitos de nuestra conducta, de nuestro comportamiento y de nuestra filosofía política, que debemos considerar para no tener conflictos que a la larga nos pueden perjudicar particularmente y como país.

Honduras está pasando momentos complejos y difíciles, hay crisis económica que se incrementa por fenómenos externos que impactan en el país, hay crisis política producto de la figura de la reelección presidencial y hay falta de diálogo e intolerancia de una clase política desgastada.

Cuando el partido de gobierno llama a una sesión del Congreso Nacional y a “matacaballo” aprueba un contrato con una empresa norteamericana y que en el hemiciclo nadie conoce, nadie sabe sus alcances o para qué sirve, además de costar una gran cantidad de dólares, las suspicacias saltan a cual mayor y se produce un zafarrancho legislativo que avergüenza a todo un país.

Como siempre, cuando una “movida” está por concretarse, uno de los argumentos más comunes, es que “no hay tiempo” para licitar el proyecto frente a una urgencia que el “país necesita”.

Los tiempos y los ánimos han cambiado, antes los líderes de los dos partidos políticos tradicionales se repartían el pastel y el fruto del erario público sin ningún problema, hoy hay otros partidos que reclaman el derecho a ser tomados en cuenta, existen las redes sociales que desnudan todas estas sinvergüenzadas y la tolerancia a la corrupción ha terminado en Honduras.

No ver este fenómeno es ser miope político, es estar lleno de soberbia, de arrogancia, es literalmente estar “hurgando al macho con vara corta”, o “buscarle tres patas al gato”.

Los golpes, insultos, gritos, cohetes, silbatos, empujones, amenazas, en la última sesión del Congreso Nacional, es un ejemplo negativo que podría incrementarse una vez que la clase política no entienda que Honduras es un cohete a punto de estallar.

Este salvaje comportamiento, lo copian los líderes políticos, se mira en las escuelas, se reproduce en el barrio, lo que provoca un estallido de violencia a nivel general, luego hay heridos y hasta muertos.

Cual fuese el argumento técnico explicado por el ingeniero Rolando Enrique Kattán, en su condición de coordinador de la Junta Interventora del RNP, y Roy Mauricio Guzmán, apoderado de Oracle de Centroamérica S.A. para suscribir un contrato multimillonario, más obras de infraestructura ejecutadas por Invest-H por el orden de los $ 76 millones, más de 46 millones de dólares para Palmerola y otra feria de millones que se aprobaron, esto debió ser discutido, concertado y aprobado con todas las fuerzas políticas del país.

La prioridad en este momento, en esta pequeña nación, es mejorar la salud y la educación, construir más hospitales públicos, dotarlos de buenos equipos médicos y de medicamentos, así como tener una educación de calidad y calidez, lo demás se centra en un velo oscuro de intereses que solo beneficia a un grupo de políticos que llenan de dinero sus bolsas en perjuicio de la mayoría.

Todas estas protestas lanzan un mensaje delicado que la clase política y gobernante deberá interpretar y actuar urgentemente y sentarse a dialogar en una mesa común… el bienestar de Honduras.

[email protected]