Intransigencia gremial

Por: Nery Alexis Gaitán

La prioridad son la salud y la educación del pueblo hondureño. Son los cimientos de una vida de calidad. Tanto el gobierno como los gremios deben buscar una solución inmediata a la crisis que se ha generado en salud y educación. El pueblo sufre por la apatía de los médicos y profesores, a quienes no les interesa el bienestar de los pobres.

En primer lugar estamos a favor de que se respeten en todo momento los derechos humanos y laborales de estos empleados públicos. También se rechaza la amenaza de privatización de estos rubros fundamentales de la vida nacional. Y en segundo lugar estamos completamente en contra de que estos gremios le sigan ocasionando daño al pueblo pobre, que necesita urgentemente de salud y educación gratuitas y de calidad.

Es obvio que estos reclamos en apariencia justos y que defienden el bienestar del pueblo, han pasado a defender intereses mezquinos gremiales y a ser parte de una agenda política que adversa al gobierno. Esa es la única explicación ante la intransigencia demostrada por los dirigentes de estas protestas, que ya duran un par de semanas.

Están empecinados en que se deroguen los decretos ejecutivos que ellos consideran que les lesionan “sus” intereses (¿y los intereses del pueblo?). Aunque estos decretos ya fueron sacados de la agenda legislativa. Decretos que, como lo expusimos en nuestro artículo anterior, en ningún momento lesionaban intereses laborables e iban encaminados a una reestructuración eficiente en estos dos temas. Y los de emergencia que entraron en vigencia desde diciembre pasado, tampoco lesionan intereses laborales.

El problema que se ha presentado es la intransigencia manifiesta de estos dirigentes, que a todas luces defienden la agenda política de la oposición izquierdista. Si no fuera así ya estuvieran dialogando y encontrando soluciones a la crisis; recordemos que hasta las grandes guerras se han resuelto en la mesa de diálogo.

Las autoridades, en todo momento, han estado abiertas al diálogo en aras de encontrar una solución conjunta a esta crisis. Por su parte, la ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, hizo un nuevo llamado al Colegio Médico, para que se incorporen a la mesa del diálogo y expresó su apoyo a la Comisión de Notables, que se ha integrado para buscarle una salida al conflicto en el sector salud. “Las dos secretarías, Salud y Educación, no se pueden recuperar sin un pacto nacional; se ha hecho llamados reiterativos a la junta directiva del CMH para que nos sentemos y dialoguemos”, declaró la ministra. Lo mismo ha sucedido en el sector de Educación, pero los maestros tampoco quieren dialogar.

Las declaraciones intransigentes de la presidenta del Colegio Médico, solo reflejan que está empecinada en defender los intereses de su gremio, que por cierto ha sido uno de los sectores privilegiados de la sociedad y siempre han gozado de prerrogativas. Con el agravante, que por lo general brindan un pésimo e inhumano trato a los pacientes, mientras que el servicio de calidad lo reservan solo para los hospitales privados en los cuales trabajan.

Lo mismo sucede con los maestros que, alejados del apostolado que debe ser la docencia, brindan una educación de muy poca calidad. Y lo peor es que se han adscrito a la oposición izquierdista en menoscabo de los caros intereses del país.

La violencia generada en estas manifestaciones es evidencia plena de que no están interesados en beneficiar al pueblo. La excusa de que han sido infiltrados por elementos ajenos a su movimiento no es creíble, a fin de cuentas, hechor y consentidor pena igual. Sus actuaciones están muy lejanas en cuanto a tolerancia y al diálogo.

Si estos gremios en realidad desean lo mejor para el país, inmediatamente deben atender los llamados al diálogo y buscar soluciones conjuntas. De lo contrario, seguirán haciendo mucho daño a la población necesitada. ¡Es tiempo de que demuestren su amor hacia Honduras!