Por Jorge Roberto Maradiaga
Doctor en Derecho Mercantil, catedrático universitario
y especialista en Derecho Aeronáutico y Espacial
Justamente el día de hoy jueves treinta (30) de mayo se celebra en nuestra querida Honduras el denominado Día del Árbol, mismo que hoy en día ha alcanzado una importancia capital o de primera, en función de la cantidad de incendios que se provocan en nuestro país en casi todos los departamentos, con el consiguiente efecto destructivo y su impacto negativo en el contexto general y en el medio ambiente en particular.
Como se recordará y tal como lo destacan los especialistas, el Día del Árbol o Fiesta del Árbol es un recordatorio de la importancia de proteger las superficies arboladas y bosques. Los árboles, entre otros muchos beneficios, transforman el dióxido de carbono, responsable del efecto invernadero, en biomasa, minimizan los riesgos de inundación, y evitan la erosión, entre otras muchas funciones.
El Día del Árbol -mismo que debería ser realmente todos los días- se utiliza para plantar árboles y por ello nos satisfacen sobremanera las campañas que a diario escuchamos o leemos en muchos medios de comunicación, pues no cabe la menor duda que producto de la desforestación, estamos viviendo una época de cambio climático permanente, generando por ende, grandes calentamientos ya no solo en el contexto nacional sino internacional. Aplaudimos los eventos de plantación de árboles que se han venido materializando en diferentes partes del país, algunos de los cuales están concluyendo el día de hoy; pero en honor a la verdad y al requerimiento real, ello debe ser una labor permanente promovida por las distintas organizaciones y entidades sociales, administrativas, políticas, sociales, educativas, etc.
En función de la importancia que el árbol tiene en la faz de la tierra, se ha establecido o consagrado el Día Mundial del Árbol, también llamado Día Forestal Mundial. Lo anterior es producto de una recomendación del Congreso Forestal Mundial que se celebró en Roma en 1969, recomendación que fue aceptada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971.
Es de destacar, que el Día del Árbol no se celebra en la misma fecha en los diferentes países del mundo. En tal sentido, encontramos que en Argentina se celebra el veintinueve (29) de agosto, siendo su principal impulsor Domingo Faustino Sarmiento (presidente de 1868 a 1874), quien en su momento manifestó: “El cultivo de los árboles conviene a un país pastoril como el nuestro, no solo porque la arboricultura se une perfectamente a la ganadería, sino que debe considerarse como su complemento indispensable. La Pampa es como nuestra República, tala rasa. Es la tela en la que ha de bordarse una nación. Es necesario escribir sobre ella: ¡árboles! ¡Planten árboles!”.
Reiteramos, esta celebración no se concreta en la misma fecha en todos los países. Así por ejemplo destacamos que en Chile se celebra el seis (6) de julio. En China, el doce (12) y es común y corriente que en las escuelas se hagan campañas para que los estudiantes planten árboles este día. En Colombia, se celebra el día del árbol el veintiuno (21), teniendo gran impacto por ser este uno de los países con mayor variedad de flora. En Costa Rica se celebra el quince (15) de junio. En México el doce (12) de julio. En Ecuador el dieciocho (18) de mayo. En Nicaragua, el último viernes del mes de junio. En Venezuela, el último domingo de mayo. En Guatemala, el veintidós (22) de mayo etc.
Se habla también de “El día Mundial del Ambiente” mismo que se convierte en un vínculo por medio del cual la Organización de Naciones Unidas (ONU) sensibiliza a la opinión mundial en relación con temas ambientales, intensificando la atención y la acción política. Los objetivos principales son darle un contexto humano, motivando a las personas para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sustentable y equitativo; promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales etc.
El Día Mundial del Ambiente, es un evento en el que se realizan múltiples actividades tales como: concentraciones en calles, conciertos ecológicos, ensayos y competencias de afiches en escuelas y colegios, plantaciones de árboles, campañas de reciclaje y de limpieza, entre otras. Por ello una vez más aplaudimos, valoramos y respaldamos los esfuerzos conducentes a la protección del medio ambiente que impulsan distintos sectores de la Hondureñidad.
Excitamos a todos los sectores de la sociedad hondureña a continuar asumiendo un papel protagónico y de primera en la protección del medio ambiente, evitando en todo caso ese corte masivo de árboles, así como los incendios forestales y similares.
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