Por: José Rolando Sarmiento Rosales
A propósito de migración vía caravanas tan de moda, o la tradicional pagando de entre cinco a siete mil dólares a los coyotes, para llegar a Estados Unidos, nos surgen algunas interrogantes, si tengo tal cantidad por ahorros propios o porque vendo algo que me pertenece, porque no pensar mejor en armar una pulpería, un comedor, una glorieta con golosinas, adquirir un vehículo y ponerse a vender diariamente frutas de temporada, o baleadas, pasteles de perro, taquitos, enchiladas, tortillas, o artesanías, participar en las ferias patronales o las ferias comerciales semanales, porque con coyote o en caravana, nadie garantiza que voy a llegar a la frontera gringa, o ya entrando en territorio norteamericano, como suele suceder, me coge la patrulla fronteriza, y peor aún los milicianos armados peligrosos, que lo mejor que pueden hacer, es entregarme a la patrulla o a Migración, porque lo peor es que me torturen, me golpeen y hasta me pueden matar, echándole luego la culpa a las fieras o las serpientes venenosas, o bien a que el calor del sol me deshidrató y al faltar el agua, fallecí de sed.
Suficientes ejemplos de emprendedurismo y éxito económico se ven a diario en Honduras, gente que empezó de la nada, a puro trabajo y tesón, como para irme de papo pagando miles de dólares al coyote, o empujando un coche de niño por miles de kilómetros por Guatemala y el peligroso México, exponiendo al hijo y a uno mismo, en la creencia de que así me dejarán pasar, cuando en realidad, los que lo han logrado y los que no, tienen relatos espantosos de peligros, hambreadas, violencia, asaltos, violaciones, explotación sexual, obligado a transportar drogas, caer preso, o dejar el pellejo en los largos caminos del país azteca, residir ilegalmente, trabajar como mula para mandar dinero a la familia en Honduras, viviendo seis en un cuartito durmiendo por turnos, siempre temerosos de una redada, la consiguiente carceleada, hasta lograr la deportación, eso es vivir inseguro, con miedo diario, que no se lo deseamos a nadie, un cuasi infierno en el denominado “´sueño americano”´, que engaña a muchos, hasta que se ven en manos de la autoridad migratoria y el implacable juez de la deportación obligada, que nos devuelve a Honduras derrotados.
A guisa de ejemplo unas notas de prensa del difícil acontecer de nuestros ilusos y sufridos migrantes hondureños en el territorio de México, cuyo gobierno defiende su política migratoria tras detener a casi 400 centroamericanos de camino a EE UU. López Obrador justifica la necesidad de “ordenar” la movilidad de los migrantes: “No queremos que tengan libre paso, por cuestiones de seguridad”. El gobierno mexicano ha defendido este martes su política de contención frente al fenómeno migratorio, tras la detención de 371 centroamericanos que se dirigían hacia Estados Unidos. El episodio confirma el endurecimiento de la postura de la administración y el giro respecto a la política de puertas abiertas anunciada a principios de año.
Agentes de la Policía Federal y del Instituto Nacional de Migración (INM), el organismo encargado de gestionar las entradas, acorralaron el lunes por la tarde a una caravana integrada por unos 3,000 migrantes irregulares, en su mayoría hondureños, mientras marchaba por la carretera en el municipio de Pijijiapan, en el estado de Chiapas, al sur del país. Algunas personas intentaron escapar montes, en tanto que otras fueron obligadas a montarse en autobuses oficiales. Los detenidos, entre los que hay niños, han sido trasladados a centros de internamiento mientras se “regulariza” su estancia. La espera de los miles de inmigrantes que piden asilo a Estados Unidos será en México. El gobierno mexicano ha anunciado que desde este lunes comenzará a recibir a los centroamericanos que han llegado a Estados Unidos para solicitar asilo, mientras cada uno de sus casos son desahogados en los tribunales de inmigración.
El presidente Donald Trump firmó el viernes una orden ejecutiva para endurecer los criterios de asilo en Estados Unidos. Y aunque ninguno de los inmigrantes pensaba moverse del puente, las autoridades de ciudad Juárez han convencido en las últimas horas a algunos para que fueran a albergues del lado mexicano. Voluntarios de Cruz Roja les han anotado en el brazo un número, según su lugar en la fila, para evitar conflictos. El grupo es multinacional: cubanos, salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, venezolanos y algún mexicano. El final de la semana pasada ya sumaba 272 personas que habían dormido y comido durante días en pleno cruce fronterizo. En tanto conocemos de varios hondureños asesinados en Guatemala y México.