El calvario de los enfermos renales

Por: Miguel Osmundo Mejía Erazo Profesor y periodista El estimado colega Armando Cerrato exdirector de la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional y desde hace muchos años columnista en este mismo espacio de opinión, el martes 16 de abril me sorprendió con su artículo titulado “Un encuentro con la muerte”, lo leí detenidamente porque no sabía que nuestro inteligente y valiente amigo se estaba dializando, hace unos años lo visité luego perdimos el contacto personal pero igual lo sigo admirando como persona, como profesional y como lo voy a olvidar si mi título de periodista está firmado por Armando, además reconozco la integridad y transparencia cuando manejó el Fondo de Auxilio Mutuo de la APH por más de 17 años, siempre lo he tenido en mis oraciones como le prometí al amigo y hoy con mayor razón. Particularmente seguimos interesados en el tema porque en la familia hemos tenido varios casos de insuficiencia renal, por un factor hereditario de riñones poliquísticos, éramos diez hermanos, cinco adquirieron la enfermedad y cinco gracias a Dios estamos vivos, ahora varios hijos de mis difuntos hermanos y hermanas padecen la misma enfermedad y se encuentran dializando, otros ya no están con nosotros también se nos adelantaron a temprana edad. Nuestra solidaridad y oraciones para aquellas personas que padecen de insuficiencia renal y que solamente con un trasplante exitoso tiene curación,  esta operación cuesta mucho dinero aquí en Honduras, pero ahora dichosamente el Hospital Escuela cuenta con aparatos para medir el grado de compatibilidad de un donante y se han realizado varios trasplantes con éxito a pesar de que es una operación muy delicada, pero tenemos muy buenos nefrólogos. No podemos permanecer indiferentes o jugar con la vida de los seres humanos, la salud y la educación deben ser prioridad en todo gobierno, hace algún tiempo escribimos sobre este mismo tema, cuando a pesar de su incurable enfermedad, pacientes de todo el país viajaron de lejanos lugares a la ciudad capital y se plantaron frente a Casa Presidencial, porque se suspendieron los servicios de la compañía Diálisis de Honduras ocasionado por el atraso en un pago millonario de parte del gobierno. En esa oportunidad escribí un artículo titulado “Enfermos renales en el umbral de la muerte”. Y recuerdo que mencionaba que en estos casos deben priorizarse porque se trata de vida o muerte de personas que dependen de Dios y de una máquina para continuar con vida. Es lamentable que todavía sigan en este calvario nuestros compatriotas, a estas alturas deben estar dializándose aproximadamente unas dos mil personas a nivel nacional, pero son pocos los centros donde prestan este servicio, para ejemplo en occidente solamente hay una clínica para dializarse en La Entrada, Copán, hasta donde viajan de Santa Rosa, Santa Bárbara y Ocotepeque, los otros centros están en San Pedro Sula, Tegucigalpa y La Ceiba, cientos de pacientes tienen que viajar muchos kilómetros por malas carreteras dos o tres veces por semana para lograr que se les practique la hemodiálisis. En todos los centros hospitalarios del Estado el paciente aparte del dolor o enfermedad que le martiriza, se encuentra con médicos y enfermeras que tratan mal al enfermo, posiblemente algunos de ellos se equivocaron de profesión y de remate los guardias de seguridad que le hacen la vida imposible al paciente, pero vaya usted a consulta con ese mismo médico a un centro privado, el trato del médico y la enfermera cambia completamente, claro al terminar la consulta u operación alístese, si padece del corazón, pueden internarlo nuevamente cuando le pasen la cuenta. Ahora que hay una Junta Interventora algunos derechos se han perdido, no dudamos de lo escrito por nuestro colega, esa Junta tiene años de estar dirigiendo el Seguro Social, más los miles de millones que se robaron, parece que vamos de mal a peor, mala atención, no hay medicinas y no saben priorizar en aquellos casos como los que van por insuficiencia renal, los diabéticos que prefieren ir a su propia clínica especializada, los que llegan con problemas cerebrales o del corazón, pero es política del gobierno actual que está administrando con juntas interventoras, comisiones o comisionados que no es más que un aumento a la burocracia y aparente demostración que los ministros o gerentes son unos ineptos. Nuestra solidaridad con los que tienen que practicarse hemodiálisis, cuando tengan que hacer un plantón podemos acompañarlos, esa es solidaridad humana y gremial, por lo menos conmigo pueden contar. [email protected]]]>