Antorchas 2.0

Por: Rodolfo Guillermo Pagán Rodezno Abogado y Notario Máster en Derecho Empresarial Transcurría el mes de abril del año 2015 cuando como consecuencia de la divulgación del saqueo del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), casi de forma espontánea, la población empezó a marchar por las calles de Tegucigalpa y varias ciudades del país, exigiendo la renuncia del Presidente de la República, el castigo de los responsables, así como la instalación de una Comisión Internacional Contra la Impunidad, similar a la que funciona en Guatemala con la participación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Varios meses pasaron en los que de manera constante cada viernes, las denominadas “marchas de las antorchas” o “marchas de los indignados” se hacían sentir los viernes, como una auténtica expresión del malestar e inconformidad ante el peor caso de corrupción que hasta la fecha se conoce en el país, en el que los principales artífices fueron miembros del partido de gobierno, inclusive al extremo de que el expresidente de la república Porfirio Lobo Sosa, abiertamente manifestó que sabía lo que ocurría en el IHSS, pero que no se intervino en el mismo por la cercanía de las elecciones generales y para no afectar así la consolidación de la democracia. Ante dicha situación, la estrategia del gobierno fue “jugar” al desgaste, y es que como suele ocurrir en este tipo de movimientos populares, con el transcurrir del tiempo y ante la falta de resultados tangibles, sumado a otros factores como la infiltración de las marchas, así como la politización de las mismas, generaron desencanto entre la población, lo que quedó en evidencia con la disminución de la asistencia, hasta la completa desaparición, lo que para algunos fue un fracaso para el movimiento, y un triunfo para el gobierno. Sin embargo, sería una ligereza considerar las “marchas de las antorchas” como un fracaso, ya que además del famoso grito de “fuera JOH”, que se ha convertido casi en un deporte nacional en cualquier evento público o privado, o el servir de trampolín para varios de sus autoproclamados líderes, el principal resultado fue generar un despertar entre la población, la que históricamente se había mostrado extremadamente complaciente y tolerante ante los innumerables casos de corrupción ocurridos en el país. Tampoco, se puede dejar de mencionar la instalación de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), la que con sus altos y bajos, al menos ha iniciado el camino para investigar los actos de corrupción. Desde hace algunas semanas, se han reiniciado las marchas, lo que serían las “antorchas 2.0”, las que tienen varias consignas, incluyendo la separación del cargo del Presidente de la República así como la investigación y juzgamiento del mismo por las violaciones a la Constitución de la República, incluyendo la ilegal reelección y los presuntos vínculos con personas involucradas en actos de corrupción. De igual forma se exige la continuidad de la MACCIH en el país, la no privatización de la salud y la educación, así como el respeto a los derechos humanos, entre otros tópicos de distinta índole. Respecto a la principal exigencia de la salida del cargo del Presidente de la República es conveniente realizar un ejercicio de sinceridad y es que resulta extremadamente difícil, lograr el mismo, ya que un amplio sector del aparato estatal, incluyendo los órganos de seguridad y de investigación, son afines a la figura del Presidente de la República; así como el apoyo de la cúpula empresarial, a pesar de algunos desencuentros recientes, como en el tema del Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP); pero que al menos evidencia la inconformidad con lo ocurrido. Sin duda alguna que se trata de un esfuerzo plausible y meritorio, que nuevamente viene a canalizar el descontento acumulado en los últimos años, pero que debe de tener definida una estrategia clara y realista, evitando además repetir los errores cometidos en el pasado, para poder así empezar a generar resultados concretos y mantener encendida la llama de la esperanza y la ilusión por un mejor país. Que Dios bendiga a Honduras. [email protected] Twitter: @rpaganr]]>