Por Fredis Mateo Aguilar Herrera
Honduras comprende otras aldeas con el nombre de Las Marías, en los municipios de Santa Cruz de Yojoa, Cortés, Brus Laguna, Gracias a Dios, Dulce Nombre de Culmí, Olancho y San José, Choluteca, asimismo hay caseríos homónimos en las aldeas de Tierra Blanca, Namasigüe, Choluteca y La Concepción, Orocuina, Choluteca.
La aldea de Las Marías, localizada al sur del municipio de Soledad, se encuentra a 13º 13’ latitud norte y 87º 08’ longitud oeste, sus límites son: al norte con aldea El Centro, al sur aldea de San Andrés, Orocuina, al este aldea El Centro, al oeste aldea Santo Domingo. Las Marías, está conformada por los caseríos: Las Marías, El Matapalo, El Moray, El Rodeo, El Tortuguero, La Culebra, La Pelaboca, Los Cruz, Los Chavarría, Los Díaz y Quebrada Arriba. Dichos nombres hacen alusión a elementos de la naturaleza y apellidos familiares.
De acuedo al censo 2013, cuenta con 1,412 habitantes, de los cuales 689 son hombres y 723 son mujeres, por su cantidad poblacional a nivel municipal ocupa el tercer puesto, después la aldea El Centro con 1,538 habitantes y aldea de Santo Domingo con 1,979 habitantes, cuenta con 368 viviendas, de las cuales 39 están desocupadas a efecto de los procesos migratorios, tanto a nivel interno del país como hacia el exterior, principalmente a Estados Unidos y España. Dichos migrantes sostienen económicamente sus familiares y les construyen modernas viviendas al estilo de zonas residenciales.
Las Marías, tiene un relieve irregular y atraviesan pequeñas fallas geológicas, siendo la más notoria la del derrumbo, por presentar frecuentemente desprendimientos de material rocoso. En las laderas se siembra maíz, maicillo y frijol, en las pequeñas vegas y solares de sus casas se cultiva árboles frutales de mango, aguacate, limón y tamarindo, que son comercializados tanto a Choluteca como a Tegucigalpa. La producción es limitada debido a la aridez del suelo y por la poca cantidad de lluvia, a efecto de la deforestación ocasionada por prácticas inadecuadas de tala y quema, que consecuentemente repercuten en el agotamiento del recurso hídrico de las quebradas de Las Marías y La Culebra.
Se dedican en menor escala a la cría de ganado y al comercio. En La Culebra, ha sobresalido la elaboración artesanal de piedras de moler por don Liberato Sánchez, práctica enseñada a uno de sus hijos. En la Quebrada Arriba, practicó el oficio de herrero don Luz Díaz, en la actualidad Lorenzo Álvarez y don Joaquín Álvarez, que se radicó en Orocuina. En este caserío, las señoras Venicia y Lorenza Sánchez, elaboran ollas, cubules, jarros, comales y sartenes de barro. (Datos proporcionados por el profesor Delmer Antonio Álvarez).
En su red vial, existen tramos carreteros importantes tanto a Choluteca como a Tegucigalpa, brechas a lugares cercanos y caminos de herradura. Todos sus caseríos se benefician de fluido eléctrico, carece de un centro de salud, se presentan a nivel municipal los más altos niveles de pobreza en La Pelaboca y Quebrada Arriba. Los caseríos más poblados disponen de centro escolar y otros acuden al más cercano, pero falta un centro de educación básica. Ciertos lugares se abastecen de agua por tubería, agua de pozo acarreada en tinas o baldes a cabeza, principalmente por mujeres y otros la halan en tambos cargados en bestia.
Esta aldea, ha contribuido con valiosos aportes culturales, mediante la música de cuerda de los hermanos Álvarez, los primos y de otros músicos, como don José María Morazán y don Agripino Ordóñez, pioneros e integrantes de la Orquesta Campesina de Choluteca. Doña Berta Chavarría, se destacó en el arte del baile en la boda campesina de Choluteca y además sigue entreteniendo y alegrando a su gente con sus leyendas locales.
Según Amadeo Chavarría, en Las Marías se festeja el 13 de mayo la feria patronal en reverencia a la Virgen de Fátima desde 1983 y en El Rodeo a partir de 2006, se celebra el 12 de diciembre la feria en honor a la Virgen de Guadalupe, cuenta con atractivos turísticos del salto de agua y la cueva denominada La Iglesia. Existieron personas que brindaron su ayuda a través sus conocimientos tradicionales, tales como: doña Águeda Álvarez, quien ejerció la medicina de forma natural, doña Fermina Álvarez, partera de varias generaciones, don Enrique Herrera, don Ramón Herrera y don Sabino Álvarez, sobadores de mucha fama.
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Cueva La Iglesia[/caption]]]>