– «Dispuesto a hablar de todo» – En Hanói, durante la segunda cumbre entre Trump y Kim después de la de junio de 2018 en Singapur, Corea del Norte intentó conseguir una reducción de las sanciones internacionales aplicadas para obligarla a renunciar a sus armas atómicas. Pero las discusiones terminaron antes de lo previsto debido a los profundos desacuerdos con Washington, sobre todo por las concesiones que Pyongyang estaba dispuesta a hacer. La semana pasada, Pyongyang alzó el tono y lanzó un ataque de una violencia poco vista contra Mike Pompeo, pidiendo que el secretario de Estado estadounidense no participe más en las negociaciones sobre la cuestión nuclear. «Va a ser agitado. Va a ser difícil», reaccionó Pompeo en la televisión estadounidense CBS el miércoles, mostrándose prudente sobre la continuación de las conversaciones. Pero las cosas fueron más sencillas entre Kim y Putin el jueves en Vladivostok. «Estoy contento con el resultado: Kim Jong Un es alguien bastante abierto, dispuesto a hablar de todo», afirmó Putin ante la prensa al final de la reunión, la primera a este nivel desde la de 2011 entre el entonces presidente Dmitri Medvedev y Kim Jong Il. El líder norcoreano, quien calificó el encuentro de Vladivostok de «abierto y amistoso», invitó a Putin a visitarlo en su país «en el momento oportuno» y la «invitación fue aceptada de buen grado», señaló KCNA. Recibido por Putin con una poco habitual puntualidad y un largo apretón de manos, Kim pasó en total cinco horas con el presidente ruso: dos horas de reunión cara a cara seguidas de conversaciones entre delegaciones y luego una cena.
EEUU actuó con "mala fe" en la cumbre en Hanói, dijo Kim a Putin