Las cifras de Semana Santa

Por: Rafael Delgado Elvir Economista. Catedrático universitario Las estadísticas de Semana Santa se generaron y se divulgaron sin ningún atraso. Los hondureños se movilizaban a lo largo y ancho del país y simultáneamente los voceros del gobierno difundían lo que ocurría y el impacto que esto tendría. Los funcionarios informaron que 3.5 millones de turistas se movilizaban por todo el país. Informaron además que la derrama económica, horrible palabra utilizada, era de 7.6 mil millones de lempiras, dinero que servirá para convertir en zonas vibrantes a los destinos turísticos. Aseguraron también que producto de la frenética actividad económica de la temporada, miles de empleos se generaron y miles de millones de lempiras en ingreso se produjeron. En fin, una demostración más de lo bien que andamos y de lo exitoso que resultó la temporada. ¡Que cuesta en este país tener información! Pasan meses, años y la información sobre situaciones y procesos básicos no se obtienen. No disponible, proyectado, preliminar son algunas de las notas al pie de página que se encuentran para tantas variables económicas y sociales, incluso transcurridos los años. Los datos del desempleo del país no se pueden obtener mensualmente; los datos del índice de precios para el consumidor se genera con una metodología de hace veinte años; las empresas e instituciones públicas no tienen su información completa sobre su gestión y si la tienen es un secreto que solamente es accesible para algunas personas; no se divulgan las cifras sobre el gasto de JOH en publicidad. ¿Qué pasará? ¿Negligencia?, o ¿simplemente intención de no publicar datos que demuestran otro fracaso? Seguramente mucho de ambas cosas. Pero en el caso de lo que ocurre en Semana Santa, el gobierno de una manera extrañamente ágil y efectiva capta, analiza e interpreta lo que ocurre en vivo. Los datos que lanzan intentan demostrar el éxito: las carreteras abarrotadas de vehículos; los destinos preferidos de visita atascados de gente en las playas y la ocupación de los hoteles en sus mejores niveles. Vaya agilidad la que tienen para generar información prácticamente en el momento de ocurrir! Sin embargo, además de lanzar dudosas cifras hay otras cosas que no se divulgan: los costosos operativos militares y policiales en las principales carreteras; las costosas atenciones a heridos en los hospitales, los muertos en las carreteras y lugares visitados; el daño a la infraestructura de los pocos destinos con verdaderas atracciones que se enfrentan a una avalancha de visitantes en un período de una semana; los daños al medio ambiente por la visita en un par de días a los sitios; el consumo básico de los que se movilizan. Nuevamente nos encontramos ante un gobierno que por regla general ha demostrado que tergiversa los hechos. Ahora a los hondureños que en grandes cantidades abarrotan las centrales de buses y se movilizan en esta temporada a sus lugares de origen se les llama turistas, intentando así presentar una situación de bonanza. Los turistas extranjeros, los que en efecto se movilizan por varios días, con las intenciones de gastar dinero con fines de recreación, deben ser una parte muy pequeña; los verdaderos turistas hondureños que pueden costearse un par de días en un hotel de una ciudad o pueblo, consumir en los restaurantes y aprovechar de otros servicios que ofrecen los destinos turísticos representan también una minoría. Nos alegra saber que millones de hondureños pudieron descansar en estos días. Qué bueno saber que muchos pudieron desplazarse a sus lugares de origen, visitar algún balneario o alguna atracción cultural. Dentro de todo esto, nuevamente el gobierno muestra su esencia al presentar dudosas cifras; aprovecharlo para seguir conspirando en la ilegalidad y seguir retrasando lo que será una estrepitosa caída. ¿Hasta cuándo JOH abusarás de nuestra paciencia? <[email protected]>]]>