Por María Fernanda Reina García Abogada, MSc. en Derecho Ambiental y en Derecho Empresarial Docente de la Licenciatura de Relaciones Internacionales Directora de “La Voz de la Academia” UNITEC Tegucigalpa [email protected] Fue a principios del siglo XIX cuando se sospechó por primera vez de las épocas glaciares y otros cambios naturales en el paleoclima, y se identificó el efecto invernadero natural. A finales del siglo XIX, los científicos ya argumentaron que las emisiones humanas del efecto invernadero podrían cambiar el clima, pero los cálculos fueron cuestionados. Durante los años 70, la opinión de los científicos estaba cada vez más a favor de los puntos de vista del calentamiento. Para los años 90, como resultado de las mejoras de la fidelidad de los modelos informáticos y del trabajo observacional que confirma la teoría de Molankovitch (1920) de las épocas glaciares, se llegó al consenso de que el efecto invernadero estuvo involucrado en la mayoría de los cambios climáticos y las emisiones humanas traían serios problemas de calentamiento global. Desde entonces, la mayoría de los trabajos científicos han sido orientados a la producción de informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. El efecto invernadero es un proceso natural por el cual los gases que están presentes en la atmósfera “atrapan” la radiación que la Tierra, a su vez, remiten al espacio. Esta emisión de la Tierra es producto del calentamiento de su superficie por la radiación solar. Así, el efecto invernadero hace que la temperatura media de la Tierra sea alrededor de 33°C, mayor que si este proceso no ocurriera. Como resultado, el planeta se mantiene lo suficientemente templado como para hacer posible la vida, pero una pequeña variación en este delicado balance de absorción y emisión de energías puede causar graves estragos. El impacto de muchas actividades humanas contribuye en forma sustancial al incremento del efecto invernadero: la quema de combustibles fósiles, la agricultura, la ganadería, la deforestación, procesos industriales, depósitos de residuos urbanos, entre otros, provocan el aumento de las concentraciones de estos gases con efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. Este aumento de las concentraciones de los GEI hace que la capacidad de la atmósfera de retener parte de la energía reflejada por la Tierra aumente, lo cual produce finalmente el calentamiento global. El calentamiento del planeta ya está teniendo muchas consecuencias medibles y en el futuro se esperan cambios costosos y de gran envergadura. (Green Facts, 2013). Desde la publicación del Tercer Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (1988 IPCC), las mejoras en términos de datos, cobertura geográfica, comprensión de incertidumbres y variedad de mediciones, han permitido un mayor entendimiento de la forma en la que el clima está cambiando en el espacio y en el tiempo. El calentamiento del clima global es una realidad incontestable, evidenciada por numerosas observaciones en torno al aumento de las temperaturas atmosféricas y oceánicas, el derretimiento generalizado de nieve y hielo y el aumento del nivel medio global del mar. Los últimos doce años figuran entre los años más cálidos que se han registrado desde que comenzaron a medirse las temperaturas de la superficie terrestre (desde 1850). En los últimos 100 años la temperatura mundial de la superficie terrestre ha experimentado un aumento de 0,74 ºC, lo que supera la cifra de 0,6 ºC que había evaluado el TIE para el período 1901-2000. El calentamiento medio en los últimos 50 años (0,13 ºC por década) es casi el doble que la tendencia de los últimos 100 años. También han aumentado las temperaturas de la estratósfera y de los océanos (con profundidades de 3,000 M. como mínimo), así como la cantidad de vapor de agua que se encuentra en la atmósfera. En ambos hemisferios se ha reducido el porcentaje de glaciares de montaña, campos de hielo y glaciales de meseta, contribuyendo parcialmente al aumento mundial del nivel del mar. Las láminas de hielo de Groenlandia y del Antártico también han favorecido el aumento del nivel del mar que se cuenta en 17Cm. en total para el siglo XX (Green Facts, Consenso Científico sobre el Cambio Climático). Saltan muchas preguntas a mi mente cuando nos referimos al cambio climático, sobre todo por la polémica aún existente entre la ciencia y la especulación sobre el tema: ¿Existen pruebas nuevas y más convincentes de que la mayor parte del calentamiento observado durante los últimos 50 años se puede atribuir a actividades humanas? Los estudios de detección y atribución han encontrado sistemáticamente pruebas de señales antropogénicas en los registros climáticos de los últimos 35 a 50 años. Estos estudios tienen en cuenta las incertidumbres sobre el forzamiento antropogénico producido por los aerosoles de sulfato y por otros factores naturales (volcanes y radiación solar), pero no recogen los impactos de otros tipos de aerosoles antropogénicos y de cambios en el uso de las tierras. El forzamiento debido a los sulfatos y a fenómenos naturales es negativo en este período y no puede explicar el calentamiento, mientras que la mayoría de estos estudios determinan que, durante los últimos 50 años, la velocidad y la magnitud estimadas del calentamiento debido únicamente a los gases de efecto invernadero son comparables con el calentamiento observado, o incluso lo superan. La mejor cor respondencia entre las simulaciones y las observaciones durante los últimos 140 años se encuentran cuando se combinan todos los factores naturales y antropogénicos (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático). ¿Qué se conoce sobre las consecuencias climáticas, ambientales y socioeconómicas durante los próximos 25, 50 y 100 años? Se proyecta que durante el siglo XXI aumente la precipitación media anual en todo el mundo. Se proyecta que los glaciares y las capas de hielo continúen su retirada generalizada durante el siglo XXI. Se proyecta que el nivel medio mundial del mar se eleve en un 0,09–0,88 M. entre los años 1990 y el 2100 para la gama completa de escenarios del IEEE, pero con importantes variaciones regionales (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático). Estimados lectores de la columna “La Voz de la Academia”, ha llegado el momento de aceptar que el cambio climático es una realidad causada, en gran medida, por las acciones humanas irresponsables e indiscriminadas. Es importante aceptar que cada uno de nosotros tenemos un compromiso con la Tierra que nos alberga y nos permite disfrutar de todas sus maravillas. Actuemos hoy, ya no hay tiempo para hacerlo mañana.]]>