Acerquémonos a El Salvador

Por: Carlos Medrano Periodista Hay analistas que restan importancia al hecho que el presidente electo de El Salvador Nayib Bukele tenga, sin todavía asumir el cargo, una actitud hostil en contra de nuestro gobernante Juan Orlando Hernández, que independientemente, nos guste o no, es el máximo representante del pueblo y gobierno de Honduras. Recientemente Bukele informó que no invitará al Presidente hondureño Hernández Alvarado, al de Nicaragua, Daniel Ortega y al de Venezuela Maduro, por considerarlos “dictadores”, pues llegaron y se mantienen a la fuerza en el poder y no merecen estar en su toma de posesión. Ese derecho le compete única y exclusivamente al mandatario Bukele, es su potestad y derecho invitar a quien le plazca al evento político más trascendental de su carrera política, pero que yo recuerde, es un hecho que no había ocurrido en la era democrática del reciente pasado. El Salvador no solo es un simple vecino, con quien compartimos fronteras marítimas y terrestres, sino compartimos historia, somos pueblos hermanos, solidarios en las desgracias, tenemos raíces similares, fuimos conquistados por los mismos españoles, sufrimos las mismas penumbras y ambos pueblos hemos sido pesimamente gobernados. Aunque El Salvador se encuentra en una recesión económica, cuando estuvo en bonanza invirtió en Honduras, le apostó a la construcción de grandes malles y hoteles, para mencionar algunos de los negocios que generan trabajo y dinero en el país. Debemos acercarnos a El Salvador como sea, no nos conviene como país y como región estar alejados de nuestro más cercado vecino, el Presidente hondureño, Juan Orlando Hernández deberá hacer un esfuerzo extraordinario para aproximarse de manera amistosa a una persona que ya mostró una actitud adversa al hondureño. Buscar personas en común que los junten, tener la humildad y la madurez para aceptar las diferencias como seres humanos normales, fijar una estrategia que permita mantener la armonía en estos próximos años, debe ser una tarea del gobernante hondureño, frente a esta nueva vicisitud. Además de conformar el Triángulo Norte de Centroamérica, posición geográfica y económica que nos aproxima a Estados Unidos y México, El Salvador compra buena parte de nuestros productos agrícolas, hasta por adelantado y con moneda dura, al contado y sin ningún intermediario. Este negocio agrícola, de vegetales y granos básicos, significa un apoyo formidable para los productores hondureños, quienes obtienen ganancias significativas por parcelas de tomates, frijoles y cebollas, para mencionar algunos alimentos, que capitalizan a nuestros productores en estos tiempos de crisis. Como bien dice Hernández Alvarado, para pelear se necesitan dos, hoy le tocará sacar toda su inteligencia para frenar estratégicamente a este intrépido presidente salvadoreño, con novedosas propuestas de ayuda mutua, de cooperación, de negocios para ambos pueblos, de alianzas geo-políticas con extranjeros, de aprovechar nuestro territorio para que los salvadoreños salgan al Atlántico con sus exportaciones, en fin una serie de oportunidades que mantengan la paz con el vecino. Si bien es cierto que han existido capítulos desagradables entre ambas naciones como la denominada “guerra del fútbol” y un diferendo limítrofe costoso y desgastante, somos pueblos que nos une más lo positivo que lo negativo. Acérquese a Bukele Presidente Hernández, no tiene alternativa.]]>