Casas de empeño: Después del feriado llegarán clientes

***En el pasado, los capitalinos empeñaban artículos para poder vacacionar en Semana Santa; ahora lo hacen al volver “hule” de vuelta a la realidad. A las casas de empeño en la capital no les fue muy bien con el “feriadón” de Semana Santa, como en otros años. “Esto está hule, palmado” (sin clientes), expresó Reiniery Lozano, cuando se le consultó por la llegada de clientes a su negocio en esta temporada. “Mire, estamos esperando que al regreso de la semana, por lo menos tres días despúes, la gente comienza a venir a empeñar algunas cosas, pero no antes”, expresó el propietario de “Empeños Lozano”, ubicado en la colonia Villa Adela de Comayagüela. Lozano dijo que con seis años de experiencia en esta clase de negocio, ha venido observando que ya no genera las ganancias esperadas, pero al menos le da para vivir el día a día. Mencionó que la lista de artículos que al menos mantiene “de pie” a estos locales comerciales y que representan una salida inmediata a quienes andan cortos de dinero, son herramientas como soldadoras, pulidoras, taladros, motosierras y artículos varios como televisores, celulares y joyas en buen estado, de plata y oro. Entre los objetos que suelen empeñar y que requieren mayor espacio, reciben desde estufas, refrigeradoras, planchas industriales, bicicletas y motocicletas, hasta carros en óptimo estado. “Todo lo probamos, lo verificamos y así sabemos cuánto estamos considerando prestar y si el cliente está de acuerdo en aceptar también los intereses que debe pagar”, explicó. [caption id="attachment_12273571" align="aligncenter" width="770"] Las motocicletas es otro de los artículos que se ha vuelto muy común en las casas de empeño, en la mayoría de los casos suelen venderse a mejores precios.[/caption]

AUTOS, LO MÁS RENTABLE

Y como todo préstamo monetario, siempre conlleva el pago de intereses, las casas de empeño en Comayagüela suelen manejar casi las mismas cifras y porcentajes. Por ejemplo, si alguien lleva a empeñar un televisor de 32 pulgadas funcional y evidente buena apariencia, le pueden prestar 1,500 lempiras pagando mensualmente una cuota entre 100 a 200 lempiras, por dos meses que dura el plazo para pagar la deuda total. Es decir, que le entregan su televisor habiendo pagado por entre 1,700 o 1,900 lempiras. En el caso de que el cliente desee empeñar una refigeradora, siempre en óptimo estado, las casas de empeño generalmente ofrecen un préstamo de 2,500 lempiras, pero con un interés mensual de 450 lempiras por dos meses que dura el plazo de pago. Si el dueño de este artículo desea recuperarlo después, debe cancelar a la casa de empeño 3,400 lempiras. En el caso de los empeños de vehículos, como motos y carros, los préstamos oscilan entre 10,000 y 90,000 lempiras y lógicamente el interés es mayor. Según los propietarios de estos negocios, por ser artículos más costosos, suelen dar mejores plazo de pago, siempre y cuando se trate de personas conocidas y responsables en honrar sus deudas. Los dueños de casas de empeño les enviaron un mensaje a sus clientes, quienes después andan pidiendo más tiempo para pagar, y es que no olviden que toda deuda trae consigo un riesgo. Por eso, vale la pena recordar aquella frase de Benjamín Franklin: “Es mejor acostarse sin cenar, que levantarse con deudas”.  (Por: Saraí Alvarado)  
PARA NO PERDERLO Dueña de TV de los 90 paga L45 mensuales
Muchas personas, por necesidad de dinero en efectivo, se despojan de sus pertenencias más preciadas y es lo que se pudo observar en las casas de empeño, con los artículos que han pasado muchos años en los anaqueles y cuyos dueños no los pudieron recuperar, por lo que se muestran para la venta a precios accesibles. Pero hay otra clase de artículos que además que no fueron recuperaron por sus dueños, tampoco han podido ser vendidos por los años transcurridos y por el acceso a nuevos productos de más moderna tecnología y fácil adquisición. Para el caso, por un televisor marca Phillips, de los años 90, aunque pareciera irrisorio, la dueña sigue pagando 45 lempiras mensuales, como pago de interés establecido desde hace años. La dueña, con esta acción pretende impedir que su artículo con valor sentimental quizás o nostálgico, sea vendido y que pase a otras manos.
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