Un encuentro con la muerte

Por: Armando Cerrato  Los pacientes con insuficiencia renal aguda y crónica del Instituto Hondureño de Seguridad Social IHSS, acudimos dos y tres veces a la semana a la sala de hemodiálisis para ser conectados durante 4 horas a un riñón artificial cuya función principal es extraer los líquidos que contaminan nuestra sangre, en otras palabras vamos en busca de vida. En el IHSS, se contabilizan a la fecha más de 300 pacientes con insuficiencia renal, los cuales se dializan en tres turnos: lunes, miércoles y viernes; martes jueves y sábado; en jornadas que comienzan a las 6:00 AM y finalizan a las 10:30 PM. El servicio de hemodiálisis es subrogado a una empresa privada que ha colocado 40 máquinas, pero la demanda ha superado la oferta, por lo que cierto número de pacientes debutantes en la insuficiencia renal fueron enviados a un determinado turno “C”: de 10:30 PM a 2:00 AM, lo que se considera hasta cierto punto inhumano para pacientes y el personal técnico profesional y auxiliares de enfermería que los atienden, desde que la Junta Interventora se hizo cargo de la administración del Seguro Social, se suspendieron o eliminaron varios derechos adquiridos por los pacientes y trabajadores de la institución como raciones de comida y transporte. Por tales motivos y otras irregularidades y en busca de mayor calidad y calidez en este tratamiento vital, los pacientes nos hemos organizado e instruido a los directivos para una lucha frontal y decisiva para la eliminación del turno “C”, un mejor tratamiento con calidad y calidez tanto de la empresa que renta las máquinas como del personal del IHSS que nos atiende. Nuestras exigencias, son respaldadas por nuestra calidad de derechohabientes de la institución ya que aportamos mensualmente más del 50% de los fondos que le permiten vivir pese al millonario desfalco que le hicieran directivos que hoy por hoy enfrentan la justicia y recibirán el castigo de ley por sus actos ilícitos. Gracias a las gestiones ante la junta interventora hechas por el presidente real y legal de la asociación Daniel Mairena acompañado de otros directivos y respaldado por todos los pacientes renales en sendos plantones ante la sala,se ha logrado la eliminación del provisional y odioso turno “C” con la colocación e implementación de 10 riñones artificiales más,con lo cual las tres tandas programadas cubren la demanda actual de este servicio. Sin embargo la Junta Interventora y la empresa que gana millonarias cantidades por la prestación del servicio de hemodiálisis no valoran el beneficio de mantener con vida a más de 300 derechohabientes ni el ingreso pecuniario que ello significa y que más bien este servicio debiera centralizarse y abrir salas en todas las ciudades donde el IHSS tiene instalaciones médicas, evitándose así el congestionamiento en Tegucigalpa y el enorme sacrificio que significa el desplazamiento desde sus lugares de origen de pacientes que por A o B razones tienen que desplazarse hasta la capital tres veces por semana. Lo peor es la falta de planeamiento, organización, ejecución y control, principios básicos de una buena administración porque la improvisación impositiva vertical y tiránica está de moda en la sala de hemodiálisis donde más victimas somos los pacientes y los familiares que nos acompañan sesión por sesión dado el maltrato que se recibe del personal de vigilancia del IHSS, el de la empresa que presta el servicio y hasta de algún personal del cual hay que salvar el médico y de enfermería profesional y auxiliar, que en forma rotatoria atiende los turnos y que trata por todos los medios a su alcance de brindar lo mejor de sÍ en beneficio de cada paciente. Con la eliminación del turno “C” se perdió también un espacio en el que se había habilitado una sala de espera para pacientes y familiares, los cuales el sábado pasado tuvieron que esperar su turno sentados en el suelo del pequeño parqueo que da acceso a la emergencia, la sala de hemodiálisis y el garage de ambulacias del Hospital de Especialidades de La Granja, el sol era inclemente y vale que ese día no hubo lluvia, a ello hay que agregar la insolencia, soberbia y malcriadeza de un jefe de seguridad que se oponía rotundamente a que se sacaran líneas de sillas para dar un poco de comodidad al nutrido grupo que esperaba su turno de entrada para conexión con las máquinas. Hasta hoy no sabemos si la falta de planeamiento sigue, y pacientes y familiares volverán a esperar a la intemperie, el ejercicio de un servicio médico técnico, pagado de antemano durante muchos años de cotización aunque algunos ya jubilados seguimos cotizando según los techos impuestos por la Junta Interventora aunque nuestras pensiones no han sido incrementadas ni siquiera en un centavo. Así las cosas, los pacientes renales agudos y crónicos que acudimos dos o tres veces por semana a la sala de hemodiálisis del IHSS en busca de vida nos persignamos y oramos antes de entrar a la sala de conexión porque en realidad acudimos a un encuentro con la muerte. Licenciado en Periodismo]]>