¡Corrupción versus pobreza y miseria!

Por: Lic. Gustavo Adolfo Milla Bermúdez Email:[email protected] Es el resultado de intolerancia ideológica de las mentiras doctrinarias de los políticos corruptos, del robo, del crimen y el asalto al erario público, que con su accionar perverso genera solo pobreza y miseria. El liderazgo determina el éxito. Sino no hay liderazgo no habrá éxito para la acción que emprende todo político desde los diferentes ángulos del Estado, llamémosles: Congreso Nacional, Corte Suprema y Casa Presidencial. La maldición de la grandeza radica en la corrupción del hombre que manipula la administración pública, para beneficio propio, produciendo a la vez pobreza y miseria. Esto es para esclavizar con su filosofía al pobre y volverlo hijo de la miseria, con el fin de acumular más riqueza. Cómo es posible que en medio de tanto progreso exista tanta miseria. Los deshumanizados no entienden que el hombre es una sola unidad de la historia misma. La superación, la pasión y el coraje es la lucha permanente de toda su vida, ese es el “hombre”. Comprender al hombre como un fragmento de la humanidad es admirarlo y temerle al mismo tiempo. El hombre no ha acaba de comprender que su vida sobre la tierra es limitada, y basta que no se canse el sol, continuará pensando que es inmortal. La culpa de la humanidad es el hombre individual, que por su culpa de su perversidad; no quiere reconocer a Dios, Él los ha abandonado a sus perversos pensamientos, para que haga lo que no deben hacer. Están llenos de toda clase de injusticia, perversidad, avaricia y maldad. Son envidiosos, asesinos, pendencieros, engañadores, perversos y chismosos. Hablan mal de los demás, son enemigos de Dios, insolentes, vanidosos, no sienten cariño por nadie, inventan maldades, no saben perdonar, no sienten compasión. Saben muy bien que Dios ha decretado que quienes hacen estas cosas merecen la muerte; y sin embargo, las siguen haciendo, hasta ven con gusto que otros las hagan. Dios juzga conforme la verdad. A los políticos mentirosos y corruptos, no saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios les ha dado, y que el Espíritu Santo vive en ustedes. Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado por un precio. Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo. Ustedes creen que lo que tiene precio no tiene valor, entonces ustedes no valen nada. El pueblo hondureño es humilde dada la naturaleza iluminada por Dios. Son hombres y mujeres que viven con amor y pasión. Y por ello saben amar al prójimo con devoción armonizando su corazón. Por eso Dios salva al pobre y al oprimido del poder de los malvados; Él es la esperanza de los débiles, Él les tapa la boca a los malvados y a los perversos. El amor del pueblo es fuego que quema las fibras de los corazones corruptos, que jamás se apaga y, no hay mar que tenga agua para apagar esa hoguera, que vive y siente en el interior de su alma, por esos palmípedos venales. El odio y el desprecio que sienten los de las caravanas que buscan vida en otras naciones. No se olviden que Él quiera ser amado que ame y el que quiera odio, odio tendrá, nada más que el odio envenena al corazón y el alma. Pero ustedes no se preocupen, porque en ustedes abunda la perversidad y la maldad. Esa es la filosofía del maldito, la filosofía de su eterno devenir para cada uno de los que practican el crimen en favor de sus perversidades. Lo historia se repite, lo que le sucede a hombres, le sucede a naciones, la humanidad pasó por un largo proceso donde vivió un jinete apocalíptico como ser Adolfo Hitler y hoy tenemos nuevos jinetes, es como en Venezuela un dictador asesino, así mismo hay otro más pervertido que el mismo diablo con una diabla bailando al son de su propio infierno, Daniel Ortega, estos seres descarriados mentales, el mismo diablo les tiene terror, es pánico que no encuentra donde ir. “Pobre diablo”. Este es el desorden en que se encuentran los pueblos de las diferentes naciones del mundo, porque el hombre está alejado de Dios, no siente nada por los demás seres que viven en la tierra; pero hay una justicia divina y de ella nadie se escapa. El volcán arroja lava y la tierra se vuelve líquido, no hay ceniza que exista donde nace el viento. No se olviden que la vida del hombre es como la hierba; brota como una flor silvestre; tan pronto la azota el viento, deja de existir. “La verdadera miseria humana son sus gobernantes”. Miremos a Bukele, ya está buscando conflicto y no conoce la espada. La ignorancia es atrevida y peligrosa. Dios nos dice que las víboras están bajo las piedras y el malvado en el trono, Mr. Bukele, resuelva el problema de las maras, si es que usted no es parte de ellas. Honduras no es Estado de narcos y el Presidente Juan Orlando Hernández no nació en El Salvador; el presidente Zaca, Ceres y Flores si son pipiles. Es la diplomacia que usted entiende. Benito Juárez, dijo, el respeto al derecho ajeno es la ¡¡paz!! ¡¡Dios salve a los pueblos de esos malvados y corruptos!!]]>