Balance y responsabilidad

Por Óscar Antonio Oyuela Castellón Las decisiones humanas deben estar precedidas por el buen juicio y responsabilidad, cada quien es dueño de sus actos y de sus consecuencias. La libertad es el valor supremo del individuo para dar rienda suelta a sus más caras aspiraciones para el bienestar propio y la de sus semejantes, en una sociedad políticamente organizada, sin libertad no hay creatividad, sin libertad no hay democracia, la libertad solo puede ser controlada por la propia voluntad y la sensatez del individuo, por eso en los tratados internacionales y las constituciones nacionales es reconocida como un derecho inviolable, un derecho humano tan valioso como la vida misma, Bidart Campos analiza a profundidad este tema en su libro “Los equilibrios de la libertad” en su función social fundamentalmente, anota que el límite llega cuando hay otra libertad u otro derecho de tercero violentado y el control lo establece la Carta Magna que es la ley de leyes, la suprema ley que indica lo que es necesario hacer para preservar el derecho que tiene el pueblo de estar debidamente informado, la libertad de reunión, la libertad de expresión, libertad de movimiento, la libertad de procrear, la libertad de hacer riqueza, la libertad de estudiar o no, la libertad de que el individuo haga todo lo que le plazca pero sin perjudicar el derecho del otro. John Stuart Mill defensor de la libertad nos recuerda que “la individualidad debe gobernar aquella parte de la vida que interesa principalmente al individuo, y la sociedad esa otra parte que interesa principalmente a la sociedad”. La libertad con responsabilidad garantiza el balance y la armonía social, económica, política y cultural, sin balance surge el caos, el desorden, la “guerra de todos contra todos” sostenía Hobbes en “El Leviatán”. Todo con mesura, con equilibrio para mantener a perpetuidad la libertad que todos necesitamos para realizarnos en la dirección que queramos de acuerdo a nuestros designios y capacidades. En las monarquías el rey se proclamaba como el absoluto: “la ley soy yo”, el endiosado dictador de izquierda o de derecha establece directrices sobre lo que debe o no hacer el ciudadano, entonces, el pueblo de soberano se convierte en esclavo del opresor, así enseña Maquiavelo al “Príncipe” y también a los “principitos de hoy”, que para mantener controlado el poder : “el fin justifica los medios” , axioma que aplicaron los regímenes militares, los dictadores y aquellos lejanos caudillos que solo dejaron sangre y dolor en la vida de muchas generaciones. Después de las dictaduras militares nos regalaron el retorno de la democracia con gobiernos desorganizados y un débil sistema partidario que daba pininos para rehacerse todavía bajo el dominio del aun poder castrense (etapa de ROSUCO que lucía su fatiga en actos oficiales), después surgen para bien o para mal los gobiernos populistas que entusiasman a las masas con falsas promesas y sustanciosos subsidios a cambio de otorgarles el total monopolio de las fuerzas para impulsar política que iban a permitir “distribuir equitativamente la riqueza”, quitándole al rico para dárselo a los pobres, expropiando bienes y servicios y establecer la ley y orden para la prosperidad y felicidad de todos por igual. Chávez en Venezuela cerró medios de comunicación, encarceló la disidencia; Evo Morales hizo lo propio, los Kirchner se robaron la Argentina, Daniel Ortega es peor que el dictador Somoza, persigue curas y estudiantes, cambia la Constitución para perpetuarse en el poder. Por su parte, Correa creó la Ley de Medios en el Ecuador para silenciar a la prensa, copia de la cual, en años recientes, el gobernante de turno turnó al Congreso para su aprobación, con el propósito, sin duda alguna, de seguir algo parecido a la ruta de los populistas suramericanos dirigidos por los comandantes Castros y Lula desde Brasil, con el apoyo del Foro de Sao Paulo, que junto a Chávez fundaron para fortalecer el movimiento antimperialista continental. ¿Dónde están los estadistas que en el recién pasado pregonaban su espíritu cívico de dar lo mejor de sus capacidades para construir una Honduras mejor con valores democráticos?, ¿y qué decir de los perspectivistas (muy pocos, por cierto) que visualizaban un mejor porvenir fundamentado en ideas libertarias?, ¿dónde están los que se proclaman “líderes de opinión”, defensores de los derechos humanos? Insisto en mi libro “Poder Político y IV Poder”, no debemos permitir que se mancille la libertad de expresión. Para mejor prensa la sociedad espera que los medios y periodistas se autorregulen con responsabilidad ética y social, evitando que sea la ley la que se encargue de introducir regulaciones que desde todo punto de vista son inapropiadas para la libertad de prensa y libertad de expresión. Sin libertad de expresión hay ausencia de debate nacional y allana el camino a la dictadura y la esclavitud de los pueblos.]]>