BUENO –rumbo a Jerusalén o a cualquier otro destino santo– una oración de consuelo, para que no se queden haciendo pucheritos cuando salgan de la congoja de enterarse que por mucho que hagan va a ser difícil quedar bien. Esta es la escueta declaración del portavoz del Departamento de Estado norteamericano: “A pedido del Secretario de Estado (Mike Pompeo) estamos implementando la directiva del presidente de poner fin a los programas de asistencia extranjera para el Triángulo del Norte para los ejercicios presupuestarios 2017 y 2018”. Además, para que a nadie le quede la menor duda –como advirtió en su último despacho digital– que POTUS “no está jugando”. Ahora solo resta que cierren la frontera sur porque “México tampoco hace nada” por detener esas caravanas de peregrinos que cruzan su territorio. Cuando cada día que transcurre se estrecha el espacio para que almas en pena puedan cruzar la puerta celestial que conduce al paraíso. Lo anterior, ocurre por casualidad, casi en sincronía con el viaje que hizo a Tegucigalpa una alta delegación encabezada por la Secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, quien –en una cumbre con sus homólogos del Triángulo Norte, cuyo anfitrión fue el jefe de Estado hondureño– suscribió un memorándum de entendimiento, ofreciendo estas palabras de aliento: Destacó “el liderazgo de los participantes en la V Reunión por impulsar nuevos mecanismos para fortalecer la aplicación de la ley y la cooperación para la seguridad fronteriza que es fundamental para el éxito de todos nuestros países y les agradezco”. Ante el castigo impuesto –que ya ocurrió; no es mera advertencia– por no hacer lo suficiente para evitar que gente impaciente salga de sus precarias situaciones de vida –bien por temor, pobreza, inestabilidad política o por cualquier otra realidad calamitosa– en busca de mejores derroteros. ¿A estos pintorescos paisajes acabados no les quedará más que encogerse de hombros? Veamos qué dicen las autoridades herederas del gran imperio azteca: AMLO que no quiere aguar la miel sobre hojuelas con la Casa Blanca, mejor optó por enviar una carta al rey de España y al Vaticano aconsejándoles que “pidan perdón por la conquista”. Para eso tienen al canciller replicando. “México, no actúa con base en amenazas. Somos un gran vecino. Díganlo si no el millón y medio de estadounidenses que eligieron a nuestro país como hogar, la más grande comunidad de ese origen fuera de EE UU. Para ellos también somos el mejor vecino que pudieron tener”. La Cancillería hondureña reacciona que “el deseo de Estados Unidos de seguir fortaleciendo la relación bilateral de Honduras fue reafirmado” por la alta delegación estadounidense que estuvo en Tegucigalpa, dicho sea de paso, antes de conocerse el castigo. Ah, y también propone a los demás sancionados del Triángulo que platiquen, mientras “se resuelvan estas contradicciones internas sobre cooperación regional, velando por la soberanía y dignidad de cada nación”. La novedad es que ahora –con la crisis política que atraviesa Nicaragua– los compañeros de viaje no solo son del Triángulo Norte, sino que se han sumado nicaragüenses a las caravanas. Pendientes, entonces, de cómo funciona esa buena armonía de los aliados en lo que respecta a otras políticas que precisan de socios complacientes en las relaciones internacionales, en especial, lo que concierne a las iniciativas que impulsa el imperio en el resto del continente americano.]]>