Por José María Leiva Leiva
Es un hecho cierto, y por supuesto, no supone ninguna novedad que los seres humanos seamos un compendio de defectos y virtudes. Pero que tus defectos superen tus virtudes eso sí está canijo. Por otro lado, que tú intentes remediar esto buscando el equilibrio de la balanza, o mejor aún, tratar de minimizar o desaparecer los defectos, y por el contrario buscar privilegiar las virtudes, eso será un factor determinante y extraordinario de tu existencia terrena.
Los cursos de autoestima y crecimiento son generosos y tienen suficiente literatura sobre ello. Para el caso, escuchamos hablar del FODA personal como una matriz o herramienta que facilita hacer un análisis de uno mismo. “El mismo análisis –dicen–, que es utilizado por las empresas, ayudará a la persona conocerse a sí misma y plantearse estrategias que sean adecuadas a sus metas”, ello nos permitirá identificar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de cada quien.
Es un viaje introspectivo que requiere sinceridad y mucho conocimiento certero de uno mismo, de nuestras metas, identificación de errores, tareas por realizar… en definitiva cuestionarnos quiénes somos, en qué nos hemos convertido y cómo nos gustaría llegar a ser. Tiene que ver definitivamente con valores y principios, o bien con su antítesis. Debes responder a preguntas como: ¿Eres disciplinado? ¿Te gusta la lectura y la investigación? ¿Practicas la verdad? ¿Eres honesto?, etc. Probablemente ello te abrirá puertas, posibilidades de estudio y de trabajo.
Pero qué tal si eres mentiroso, embaucador, cínico, haragán, indolente, ladrón, charlatán, etc. Lo más seguro es que te tocará andar torcido por la vida, de espaldas a la legalidad, al sentido común y en definitiva a las oportunidades como forma de realización personal. Como tema de debate te comparto la siguiente fábula de autor desconocido: “Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando”.
“El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un fino mueble”.
“Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”. La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto”.
“Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos. Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos. Es fácil encontrar defectos, cualquier tonto puede hacerlo. Pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos”.
Finalmente permítaseme compartir los siguientes pensamientos positivos (todos de autores anónimos): “Tú creas tus propias oportunidades”. “Los grandes logros no son hechos por la fuerza, sino por la perseverancia”. “No es importante tener todas las cartas buenas de la vida, pero es importante lo bien que juegas con las cartas que tienes”. “No es tu aptitud, sino tu actitud lo que determina tu altitud”. “A veces no hay próxima vez, a veces no hay segundas oportunidades, a veces es ahora o nunca”.
“Te darás cuenta que lo que hoy parece un sacrificio, va a terminar siendo el mayor logro de tu vida”. “No vales por tener un título, vales por lo que eres capaz de hacer con lo que sabes”. “No aspires a ganar la vida, aspira a marcar una diferencia”. “Ten paciencia, constancia y valor para ver lo invisible, creer lo increíble y lograr lo imposible”. Y un último: “La vida es el examen más difícil. La mayoría fracasa por intentar copiar a los demás, sin darse cuenta que todos tenemos un examen diferente”.