Por Óscar Lanza Rosales
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) le ha puesto como condición al gobierno de Honduras, para firmar un acuerdo stand by, la reestructuración de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), por sus múltiples problemas, comenzando con su deuda de aproximadamente 57 mil millones de lempiras (más o menos 2,300 millones de dólares), más de 9 mil millones de lempiras de morosidad de sus clientes, 8,500 millones de lempiras de deuda actual a los generadores, una licitación fracasada de compra de 240 megavatios y tiene un embargo por parte de algunos generadores por 38 millones de dólares.
Como pueden ver amigos lectores, la problemática de esta empresa es gigante y compleja, pero al ingeniero Marlon Tábora, jefe del Gabinete Económico, a quien se le ha encomendado esta reestructuración, no le gusta que la misma sea abordada desde la perspectiva del rescate de la estatal, como lo ha bautizado la opinión pública, ya que –según él– su proyecto trasciende a objetivos más amplios, al señalar que con su gente están trabajando en un plan para promover el desarrollo integral del sector eléctrico, en que la crisis financiera es uno de los componentes a resolver.
El ingeniero Tábora, nos pide que hagamos memoria, que en el 2013 se crearon las bases de una nueva institucionalidad de este sector, donde la ENEE se incluyó como un jugador más y el gobierno asumió el papel de regulador. Agrega que sus acciones para suscribir un acuerdo con el FMI, estarán dirigidas a modernizar el sector eléctrico, a fortalecer su marco legal, con prioridad en el corto plazo en tres componentes: 1) Fortalecer la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE). Lamenta que la CREE no ha jugado el rol que debería haber jugado hasta ahora; 2) la puesta en funcionamiento del operador del sistema, que es fundamental para la compra y venta de energía y como un eje transversal de los proyectos de expansión en materia de generación, transmisión y distribución; y 3) la división de la ENEE en las compañías de generación, transmisión y distribución para fomentar la libre competencia del sector eléctrico.
Según Tábora, la realización de estas tres acciones, permitirá la apertura del sector eléctrico o la venta de energía entre el sector privado –utilizando la capacidad instalada de la ENEE– que debe ser gradual y ordenada, siguiendo el ejemplo de Guatemala, para lo cual se requiere de siete reglamentos, tres de los cuales estarán listos a mediados de este año.
En los medios ha trascendido que el plan es a 12 años, que será presentado en el próximo mes de abril, y para superar la crisis financiera de la ENEE se ha recibido el ofrecimiento de facilidades de préstamos blandos del Banco Centroamericano de Integración Económica, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la banca local, para cubrir la deuda total de la ENEE, mediante la creación de un fideicomiso de garantía, con la condición que el gobierno de Honduras pague su deuda de energía por 2,500 millones de lempiras.
Entre las reacciones al plan maestro para reestructurar la ENEE que se propone hacer el gobierno, se tiene la del doctor Hugo Noé Pino, expresidente del Banco Central de Honduras, quien cree que es factible acceder a un acuerdo stand by con el FMI con este plan, quien probablemente demandará un proyecto riguroso de recuperación de las finanzas, devaluación del lempira y elevar el costo de la electricidad.
También he consultado a otros expertos en energía, incluyendo a mis colegas del CIMEQH, y estas son sus opiniones: es un plan para aliviar las finanzas de la ENEE, pero no garantiza su reestructuración interna; al dividir la ENEE en tres compañías se triplicará la burocracia, 3 juntas directivas, 3 gerencias…; reducirá el tamaño de los negocios, pero no eliminará sus problemas; en vez de transformar la ENEE en 3 empresas, lo mejor sería ponerla en manos de verdaderos profesionales y decentes; hay escepticismo para que los generadores de energía acepten renegociar sus contratos para desmejorar sus condiciones de venta; el problema de la ENEE es y ha sido la corrupción. Mientras hayan intereses privados por encima de los intereses nacionales, es poco lo que se puede hacer; por eso ahora estamos y seguimos pagando los dineros robados desde hace muchas administraciones anteriores.
Continuaré en el próximo artículo con otros puntos de vista interesantes sobre este tema.