(Con el permiso de William Shakespeare)
Por Francisco Zepeda Andino
Cnel. ® FAH
El continente europeo en la actualidad está envuelto en una crisis que todavía no llega a su culminación: la salida o no del Reino Unido de la Unión Europea. Con un sistema sui generis económico, político y social, regido por el tratado que entra en vigor el 1 de noviembre, 1973, aun cuando sus antecedentes datan de septiembre, 1952. La máxima autoridad es el Parlamento Europeo, compuesto en la actualidad por 751 diputados, elegidos por un período de 5 años.
Brexit es un acrónimo de Britain y exit, o como ya lo expusimos, la salida del Reino Unido de la UE. El Reino Unido acuerda adherirse a las entonces llamadas Comunidades Europeas en 1973 y esa decisión es ratificada mediante un referéndum en 1975. Desde esa fecha, diferentes fuerzas políticas han expresado una oposición a mantenerse dentro del tratado. El continuado crecimiento de esas fuerzas políticas y sociales lograron que durante la campaña electoral del 2015, el líder conservador David Cameron prometió someter el asunto a una consulta popular, la cual se llevó a cabo el 23 de junio, 2016, con un resultado de 51.9% a favor de salir y 48.1% en contra.
Es interesante saber que dentro del Reino Unido, Inglaterra y País de Gales votaron mayoritariamente por salir, mientras Escocia, Irlanda del Norte y el Territorio de Gibraltar lo hicieron en contra. La ciudad de Londres dio su apoyo a permanecer en la UE pero en el resto de la isla rechazó la permanencia. El Primer Ministro, Cameron, habiendo empeñado su capital político en favor de mantenerse dentro la UE, renuncia, visto el revés electoral, siendo sustituido por Theresa May, actual dirigente nacional.
El Artículo 50 del Tratado expresa en forma clara que cualquier estado miembro puede decidir retirarse de la Unión conforme a sus requerimientos constitucionales y dado el resultado obtenido en el referéndum, el Reino Unido notifica el 29 de marzo, 2017, al Consejo de la Unión, la decisión de salir que sería efectiva dos años después (29 marzo 2019), y previo un acuerdo negociado dadas las complejidades de una separación. Así mismo, el Parlamento Británico, en la Cámara de los Comunes debía aprobar el plan de salida, negociado entre el gobierno de la Primera Ministro, Theresa May y la UE. La solicitud de salir conlleva una cantidad de problemas por resolver, algunos de ellos con mayor impacto que otros. Lo atinente a los privilegios fiscales, intercambio comercial, relaciones y cooperación en seguridad nacional, status migratorio de personas del Reino Unido en naciones de la UE y viceversa, protección del medio ambiente y pesca, relaciones económicas, sociales y seguridad para Irlanda del Norte, y otros, deberían haberse acordado en el proceso de negociación.
Después de cuatro rondas negociando, May presenta a su gabinete lo pactado con la UE y al día siguiente, varios ministros miembros del mismo, renuncian por no estar de acuerdo con partes del plan. A su vez la Cámara de los Comunes, por una votación de 432 a 202, rechaza el 15 de enero, 2019, lo propuesto y la oposición laborista liderada por Jeremy Corbyn, propone inmediatamente una moción de censura, que al aprobarse hubiera hecho caer el gobierno de Theresa May. La moción no es aprobada. Una segunda votación del 12 de marzo también rechaza el plan de salida, 391 votos contra 242.
Ante las derrotas sufridas, la PM May solicita el 20 de marzo al Consejo de la Unión una extensión hasta el 30 de junio, lo cual no se acepta y se ofrecen dos alternativas: la primera dice que si la Cámara de los Comunes rechaza lo ofrecido por May, el 12 de abril habría BREXIT con o sin acuerdo y se aceptaría otra extensión si Reino Unido accede a participar en las elecciones del Parlamento Europeo y la segunda alternativa es si el Parlamento inglés acepta lo propuesto por May, BREXIT ocurrirá el 22 de mayo, 2019, un día antes de las elecciones para elegir miembros del Parlamento Europeo.
Ante los resultados tan estrechos obtenidos en el referéndum del 23, junio, 2016, existen sectores de opinión solicitando un nuevo procedimiento, lo cual es rehusado por el actual gobierno conservador, así como llamados laboristas para unas elecciones generales.
Una salida del Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo, tendrá consecuencias incalculables para ambos. Además, en otros estados de la UE están latentes fuerzas políticas que consideran la opción tomada por los británicos como apropiada. Salir o no salir, esa es la pregunta.