DOS temas relacionados. Putin acaba de firmar leyes que restringen la expresión por internet y que declaran ilegal todo insulto al Estado. Los críticos reclaman que “el segundo hombre más poderoso del mundo –si no el primero– lo que intenta es inhibir a la oposición y lograr el control de los medios”. “La ley establece multas por la publicación de contenidos que ofendan al Estado, sus símbolos o dependencias. Quien reincida en el delito podría pasar 15 días en la cárcel”. “Otra ley estipula la censura a toda persona que publique “noticias falsas” en internet o que amenace la salud pública o la seguridad pública”. “Para quienes publiquen información falsa, tendrán un día para retirarla y si no lo hacen los fiscales la retirarán”. Eso es lo que hace allá Putin –y como aquí todo se pega– por si hubiese tentación de copiarlo en alguna versión adaptada a la hondureña. En lo que concierne a cosas más cercanas de la vecindad continental. Nicolás ya días que resolvió ese problema, lo que de momento le inquieta es otra cosa. El parlamento controlado por la oposición le acaba de hacer otra tentadora oferta a los uniformados. Los militares que abandonen a Nicolás “conservarán sus grados y serán restituidos” en cuanto no más asuma el nuevo gobierno.
El texto aprobado por el pleno de la Asamblea lee: “Se garantiza que cada ciudadano profesional militar que decida actuar para reponer el orden constitucional y no obedecer en adelante a quien usurpa el poder en nuestra patria, será igualmente reincorporado a la Fuerza Armada”. “Conservarán todos sus derechos adquiridos, tanto en grado como en condecoraciones, en caso de que se pretenda inconstitucionalmente degradarlos y expulsarlos de la institución”. Lo anterior es adicional a la amnistía ofrecida por la Asamblea Nacional a los militares que se le rebelen a Nicolás, sin embargo estos se mantienen leales a la autocracia. Y no es para menos, cuando los generales gozan de prebendas y estímulos repartidos por Nicolás, como ningún otro ejército en el mundo. El negocio de comercialización de una buena parte del crudo y de otros recursos estratégicos del país. Además para eso están los cientos de oficiales cubanos y rusos diseminados en todos los batallones. No solo para entrenar y compartir conocimiento con sus compañeros de armas venezolanos sino para cerciorarse que ninguna conspiración sospechosa vaya a desencadenar en un golpe de barracas. Hasta ahora aparte de algunos oficiales de bajo rango que se zafaron cruzando la frontera, no ha habido resquebrajamiento en el ejército que presuma implosión del régimen.
Un análisis de la empresa Control Risk, concluye que nada de esto va a funcionar, así que en lo que resta del año hay Nicolás para rato. Ello es, porque Nicolás y su camarilla opresora no tienen escrúpulos. Están dispuestos a matar, a reprimir sin compasión; hábilmente utiliza una estrategia de premios y castigos y confrontado por una oposición pacífica que no representa mayor peligro y una comunidad internacional platicadora –que busca encontrar soluciones por las buenas– gana el que menos escrúpulos tiene. Trump y Bolsonaro se reunieron en la Casa Blanca. El brasileño no descartó que pueda apoyar una intervención armada en Venezuela. POTUS insiste que “todas las opciones están sobre la mesa”. No deletrean con detalle lo que estarían dispuestos a hacer, pero a buen entendedor pocas palabras: “Hay algunos temas que, si hablas sobre ellos, ya no son estratégicos (…) –ilustró el brasileño– es una cuestión de estrategia todo lo que discutamos aquí (en privado) lo cumpliremos, pero de algunas posibilidades no se habla en público”. Nicolás acaba de detener al jefe de despacho de Guaidó acusándolos –junto a Iván Duque el jefe de Estado colombiano– de un complot para asesinarlo. (Nicolás cita un fragmento de capturas de pantalla de conversaciones en WhatsApp –entre Marrero y Guaidó– sobre un supuesto compromiso para pagar “sicarios”, traídos de Guatemala, El Salvador y Honduras. Así que, por si no se habían enterado los “sicarios”, hay buena chamba allá). Otra advertencia para que tengan más cautela los ociosos que se mofan de Nicolás en sus conversaciones de WhatsApp. Anda paranoico esquizofrénico y les puede echar el SEBIN.