San Pedro Sula. Entre alabanzas, aplausos y en un ambiente de tristeza y dolor, cientos de cristianos dieron el último adiós a la pastora de la iglesia de Cristo Ebenezer de esta ciudad, Ninoska de Ponce, quien el sábado falleció a causa de un cáncer que padeció por más de cinco años.
Aproximadamente a las 2:00 de la tarde llegaron los restos de la pastora al cementerio Jardines del Recuerdo, desde la funeraria de este mismo nombre.
El cortejo fúnebre fue acuerpado por los fieles creyentes desde la entrada del camposanto hasta donde reposarían los restos de la esforzada “guerrera”, como muchos la denominaban.
Organizados en una valla y con camisas de diferentes colores representando a los diferentes ministerios a los que pertenecen en la iglesia, cientos de evangélicos la recibieron con aplausos y alabanzas, que la misma pastora escribió y que muchas veces cantó en las celebraciones.
El cuerpo fue trasladado en el carro de la funeraria en compañía de su esposo el apóstol German Ponce y de sus hijos; Ninoska, German Alonso y Hannah.
A medida avanzaba, las personas gritaban palabras de fortaleza y aliento a la familia Ponce y mostraban su apoyo al pastor, quien agradecía las palabras de los fieles cristianos.
A muchos se les rodaban las lágrimas al pensar que no volverían a ver a la ministra de Dios físicamente, pero muchos aseguraron que ella seguiría con ellos espiritualmente, ya que el legado que les dejó es de amor, consagración, santidad y pasión por el Señor.
| “Peleó todas sus batallas” |
| El pastor German Ponce dio sus palabras de agradecimiento a los cristianos que desde el sábado acudieron masivamente a despedir a esposa, tanto en la funeraria como en el cementerio.
Desde el sábado el velorio de la líder estuvo repleto, al punto que tuvieron que entrar por grupos, ya que el lugar era insuficiente para la feligresía. “Los que estuvimos cerca de ella sabemos que peleó todas sus batallas, tuvimos que enfrentarlas juntos. Creo que corrió su carrera, no creo que haya quedado nada pendiente”. “Dios es un Dios soberano de planes, Él tiene mejores que los nuestros, desde hace mucho tiempo entendí que las decisiones que toma son en beneficio de nuestro reino, creo que si hay alguien que ame más a Ninoska es el Señor”, enfatizó Ponce. El líder evangélico dijo que él y su esposa hicieron un buen equipo y dijo que la extrañaría con todo su corazón y que desde ya lo estaba haciendo. Dijo que él siempre decía que cuando ella llegaba a la casa “llegaba el huracán”, porque transformaba todo con su alegría y positivismo todo. En sus palabras destacó que hicieron todo lo que Dios puso en sus manos para la recuperación de su esposa, pero entendió que lo que todo lo que el Señor hace es perfecto y lo hace de buena voluntad. Recordó que durante los cinco años y medio que su esposa estuvo con esta enfermedad la enfrentaba con una sonrisa en su rostro, “siempre estaba sonriendo después de sus radiaciones”, dijo. “Nos vemos en la resurrección, cuando venga estoy cerca de ti para que nos vayamos juntos”, culminó el pastor. |



