Por Israel Romero Puerto
Juris Doctor (Jurista Internacional), PhD
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No es sorpresa que Donald Trump atacó la decisión de la Casa de Representantes de condenar “odio” en el país. Trump es considerado la persona que más odia en el mundo.
La propuesta original era contra el antisemitismo, pero los demócratas cambiaron la retórica y la convirtieron para condenar el antiodio. Pasó con mayoría abrumadora. Solo 23 republicanos votaron no, y uno que votó “presente” que significa no.
Al principio, Trump estaba contento cuando escuchó que la Cámara Baja preparaba una propuesta contra el antisemitismo porque algunos congresistas demócratas son musulmanes. El hecho de pertenecer a esa religión no significa que estás contra Israel. Trump no tiene capacidad para entenderlo.
En este momento, todos son sensitivos en Estados Unidos. Se agudizó desde la campaña de odio de Trump, que llevó hasta la Casa Blanca. Para trabajar con Trump tienes que odiar, mentir y ser fanático intolerante (bigot).
Si dices “negro” millones te caerán encima. Si dices “judío”, millones te caerán encima. Hay que ser cuidadoso con la escogencia de terminología. El único al que no le importa qué palabras usa es Trump. Ese nunca cambiará.
Recientemente apareció una fotografía tomada de la revista anual de una escuela de medicina mostrando un negro parado al lado de uno cubierto con la capucha blanca del KKK. Los afroamericanos y otros defensores de derechos humanos hablaron toda suerte de cosas.
El negro se ve sonriente. El KKK no tiene un cuchillo o un lazo en sus manos, tampoco sus manos alrededor del cuello del negro. Ninguno de los dos significa amenaza para el otro, pero disfrutan en una fiesta.
Nosotros analizamos la foto desde el punto de vista sicológico. Un negro disfrutando al lado de un blanco extremista, sin temor y sin señas de amenaza, es la foto que el doctor Martín Luther King, Jr. soñó: negros y blancos disfrutando la vida juntos.
Ejemplos de mentirosos alrededor de Trump son las docenas de sus ayudantes que están en la cárcel, unos condenados y otros en procedimientos criminales. Los dos últimos son Cohen y Manafort. Cohen decidió decir la verdad y entregó documentos e info que implican a Trump en la comisión de varios delitos.
Paul Manafort fue sentenciado a 47 meses de cárcel cuando los fiscales pedían 25 años o más. Analicemos la decisión del juez, que por encima parece equivocada. Manafort fue sentenciado en otra corte en estos días.
Le pusieron 43 meses más, y pasará más de cinco años en prisión. Si en la primera sentencia hubiera recibido 25 años, y la nueva sentencia fuese de cinco más, eso haría 30 años. Manafort tiene casi 70 años, más 30, llegaría a 100 en prisión.
Lo anterior significa que casi seguro moriría en prisión, haciendo su sentencia equivalente a pena capital, o sea “cruel e inusual castigo” que es violatorio de la Constitución. Ninguno de sus delitos merece pena capital.
Conclusión. La resolución antiodio aprobada por la Casa de Representantes, antes que nadie, aplica a Trump, y los 7.5 años de prisión para Manafort son justos y necesarios.
Con relación al negro parado al lado de un racista extremista sin temor ni aprehensión, algún día ocurrirá. Pero ese día regresará Jesucristo a la tierra.