Medidas de respuesta

Por Noé Pineda Portillo
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Siempre hemos sido opuestos al imperio de la fuerza de los grandes contra los pequeños o débiles, tanto en personas como en naciones. Tal puede ser el caso de Estados Unidos contra países latinoamericanos o del Medio Oriente o de cualquier otra parte del globo o como el caso de China Popular con China Nacionalista y ahora hablando contemporáneamente de la Unión Europea contra países pequeños y subdesarrollados.

Según el boletín “Noticias de Taiwán”, este país emite “medidas de respuesta” ante la amenaza de China Continental y también llamada China Popular, por el inmenso desafío a la seguridad nacional que plantea el así llamado modelo de “un país, dos sistemas” que aquel país intenta imponer sobre Taiwán, como si se tratara de una colonización o dependencia estatal, o como país federado.

Si el rompimiento entre ambos territorios chinos, a raíz de una guerra civil que terminó en 1949 y cada quien tomó su rumbo de separación constituyéndose en estados, y luego de esa separación se realizan elecciones en Taiwán para elegir presidentes para constituir una nación libre y soberana, cumpliendo los tres requisitos de un estado soberano (territorio, población y gobierno), y luego el reconocimiento de otros estados, no vemos porqué, se establezca tal situación de amenazas.

La presidenta Tsai Ing-wen de Taiwán, como país soberano, presidió recién una reunión del Consejo de Seguridad Nacional en el que se discutió cómo enfrentar la amenaza del modelo de “un país, dos sistemas” que China Popular quiere imponer a Taiwán. Después de la reunión, propuso directrices para contrarrestar dicho modelo de imposición hacia Taiwán, con las que el equipo de seguridad nacional y el Yuan Ejecutivo del país podrían responder a ese desafío. Afirmó además, según el boletín de prensa, que tales directrices reflejan el consenso de pueblo de Taiwán. Las acciones de China Continental son rechazadas por el pueblo, advirtió la mandataria, y no solo representa un cambio unilateral al statu quo a través del Estrecho de Taiwán, sino también elimina la soberanía del país.

A nivel económico, anuncia la presidenta Tsai, se animará a las empresas taiwanesas con sede en China Continental a volver a Taiwán y se promueva la transformación y mejora industrial.

En el aspecto diplomático, se anunció que el gobierno seguirá buscando apoyo y trabajando con miembros de la comunidad internacional para defender la soberanía del país.

En lo que se debe a seguridad, advirtió que se debe observar cuidadosamente la cambiante situación en China siendo necesario prevenir que dichas autoridades manipulen la opinión en Taiwán, al difundir información equivocada. Al mismo tiempo, es necesario fortalecer la comunicación con el público y crear un consenso que logre la unidad nacional.

Ante tal situación, Taiwán debe poner sobre aviso, a la ONU, que aunque no es miembro, tiene países vecinos miembros que pueden apoyarla, pues cuando se trata de amenazas de un país a otro, el Preámbulo de la Carta de la ONU, prevé tales situaciones en el mantenimiento de la paz y el orden.