En las calles, sin regalos ni celebraciones, transcurrió en la capital el Día del Padre, fecha en la que miles de hondureños expresaron el amor por sus hijos trabajando, con la ilusión de darles un mejor futuro.
Uno de estos padres abnegados es Santos Zelaya, quien a sus 62 años y a pesar de haber sufrido recientemente un derrame cerebral, vende frutas en una calle, al inicio del puente peatonal sobre el bulevar Comunidad Económica Europea (CEU), a la altura de Metromall.
Santos procreó dos muchachas y dos varones con su esposa Marina Ávila Cruz (52), quien manifestó que él no es una persona perfecta, pero se considera un buen padre porque nunca abandonó a sus hijos, que ya están adultos.
Hoy, Santos cosecha la satisfacción de haber sido un padre responsable y de ver que sus hijos lo visitan casi todos los días.
El comerciante vive con su familia en la aldea El Carrizal del municipio de Sabanagrande, departamento de Francisco Morazán .
Con satisfacción, este papá trabajador cuenta que fuera de su matrimonio también engendró otro hijo, a quien “nunca lo dejé desprotegido y ahora es todo un hombre”.
EDUCADO PARA SER PAPÁ
“Mi madre, María Ángela Cruz, que ya falleció, con su carácter me formó para que fuera un buen padre, ya que desde muy niño, desde Sabanagrande me mandaba en bus a vender mangos y rosquillas a la capital…”, cuenta el entrevistado.
“Antes de abordar el autobús, me decía: mirá Santos, tenés que traerme el dinero exacto de la venta, porque si no, ya sabés lo que te va a pasar, eso me enseñó, a ser honrado, ya que en ese tiempo uno le debía mucha obediencia a sus padres, lo cual se ha ido perdiendo poco a poco”.
Santos recuerda que “mi padre Reymundo Zelaya Cruz ya murió, él era agricultor, un pequeño ganadero, era propietario de muchos palos de mango pespire y tenía algunos terrenos… Solo trabajaba tres meses al año fuera de la casa y el tiempo restante se dedicaba a sus propias actividades, eso ayudó para que estuviera pendiente de la familia”.

“Mi papá no era de esas personas que todo el tiempo se andan quejando que no encuentran trabajo, porque Honduras es un gran país, donde hay formas de poder subsitir, y al gobierno le falta orientar a la población para que aprenda a autosostenerse, porque a la gente no hay que darle el pescado, hay que enseñarle a pescar, tal como dice el antiguo proverbio chino”, recomienda el papá luchador.
TODOS LOS DÍAS VIAJA DESDE SABANAGRANDE
El comerciante Santos Zelaya padre vende frutas de la temporada, por ahora ofrece mangos pespire, melones, guayabas y sandías y al terminar de comerciar el producto regresa a su lugar natal para prepararse y regresar nuevamente a su puesto de venta, la madrugada del siguiente día.
MADRUGA A DIARIO
A Santos Zelaya sus padres le enseñaron a trabajar desde niño y por eso él asegura que “ahora nuestra familia siempre tiene algo que comer, porque a pesar de mi edad y de haber sufrido un derrame cerebral, madrugo todos los días para tomar el bus y así poder llegar temprano a Tegucigalpa”.
Añadió que a pesar que sus hijos ya están grandes, siempre conviven en su casa, porque ellos siempre serán sus hijos y él siempre será su padre, sin importar la edad que tengan.