Estudios médico-científicos revelan confiabilidad en vacunas

Por José Rolando Sarmiento

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Haciendo honor a mis primos hermanos ya fallecidos, y alguno de sus hijos, médicos prominentes en la capital de la República, me refiero a Manuel Sarmiento Soto, neumólogo, su hijo Manuel que sigue sus pasos, Ramón Alberto Sarmiento, especialista dermatólogo y alergias, su hijo con igual especialidad, así como Marcio Sarmiento, cardiólogo, y él aún activo, Marco Antonio Sarmiento, con la especialidad y dedicación profesional a la terrible diabetes, pero también a que desde niño comencé a leer el libro “Mi médico y yo”, que me dejó mi fallecido padre Adán Sarmiento Lagos, me permito escribir sobre álgidos temas de salud y enfermedades como el suicidio, obesidad, la tuberculosis, poliomielitis, diabetes, sarampión, dengue, chikungunya y zika, pero también de la necesidad eminente de que la población de Honduras participe en los procesos de vacunación masiva, desde los niños de cortos meses, hasta los adultos y personas de la tercera edad, para evitar las epidemias que antes abatían a la mayoría de la población, pero que con la aplicación de estas, se han librado de padecerlas, unas que nos dejaban en cama por varios días, otras que provocaban incapacidades permanentes, y algunas de ellas llevándonos a la muerte irremediablemente, y las que no cuentan con ellas, pero que cada uno de nosotros puede evitarlas, si controlamos las aguas acumuladas en nuestros patios y alrededores de nuestras casas y vecindarios, evitando la proliferación amenazante de los zancudos que las inoculan con sus picaduras.

Y es que en reciento información publicada en Diario LA TRIBUNA, epidemiólogos hicieron un llamado a la población, para aplicarse la vacuna contra el sarampión, rubeola y paperas (MMR), luego que trascendiera el ingreso al país de tres compatriotas que habrían tenido contacto indirecto con el virus del sarampión en Costa Rica. Las alarmas se han encendido en Honduras, ya que el virus es fácilmente transmisible y puede permanecer en el cuerpo en un período de incubación de dos semanas, hasta que se inician los primeros síntomas. El epidemiólogo, Tito Alvarado, explicó que “esta enfermedad tiene un período de incubación de dos o tres semanas, después vemos las fiebres, seguidas de un rash en todo el cuerpo”. Esta enfermedad vírica aguda es causada por un paramixovirus del género morbillivirus, que tiene la capacidad de romper la membrana de las células y provocar la fusión de las mismas. El virus vive en los seres humanos y se puede transmitir de una a otra persona; también puede ser transmitido por los monos. Clínicamente, la enfermedad se manifiesta con tos, fiebre, exantema, y unas características de erupciones en la piel a nivel de la mucosa oral. Los especialistas advierten a las autoridades de la Secretaría de Salud que se debe confirmar si en verdad estas personas estuvieron en contacto con el virus. Alvarado advirtió que “si estas personas estuvieron cerca del virus y no estaban inmunizadas, corren el riesgo de haberse contagiado, esta enfermedad es fácilmente transmisible”.

Mientras en The New York Times leemos que los brotes de sarampión están aumentando entre grupos de niños no vacunados en Estados Unidos, principalmente en los estados de Washington, Nueva York y Texas, un nuevo y extenso estudio publicado esta semana no encontró ninguna relación entre la vacuna contra el sarampión y el autismo, razón a la que con frecuencia aluden los padres para rechazarla. Esta nueva investigación confirma lo que la comunidad científica ha aceptado ampliamente desde hace mucho tiempo y se suma a los descubrimientos de un estudio de 2002, realizado por miembros del mismo equipo de científicos acerca de la vacuna conocida como SRP porque protege contra el sarampión, la rubeola y las paperas. Sin embargo, estos descubrimientos llegan en un momento en el que resurgen las sospechas acerca de la seguridad de la vacuna, las cuales se han divulgado en todos los rincones del internet y en sitios más conocidos como Amazon, Facebook y Pinterest. El 4 de marzo, el presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría, Kyle E. Yasuda, escribió a los directores ejecutivos de Google, Facebook y Pinterest, para exhortarlos a que tomaran otras medidas en “una solicitud urgente para trabajar juntos a fin de combatir la peligrosa desinformación relacionada con las vacunas difundidas en internet”.

Con palabras enfáticas, los investigadores, quienes dieron seguimiento a 657,461 niños daneses nacidos entre 1999 y 2010, expresaron en la revista Annals of Internal Medicine: “Este estudio sostiene rotundamente que la vacuna SRP no aumenta el riesgo de sufrir autismo, no detona el autismo en niños susceptibles, ni se relaciona con el aumento de casos de autismo después de la aplicación de la vacuna”.