Un río, dos leyes, el día a día de los lancheros “catrachos”

***El río Coco o Segovia, fronterizo con territorio nicaragüense, es el único medio de transporte para los comerciantes hondureños, que deben cumplir con estrictas normas de vigilancia.

Trasportarse libremente, dedicarse al comercio y ejercer el derecho a pesca son algunos de los desfíos cotidianos para miles de compatriotas que viven en la zona del río Coco o Segovia, ubicado en la frontera entre Honduras y Nicaragua, donde deben cumplir a cabalidad las leyes y registros de ambos países.

Según cuentan los hondureños que habitan en decenas de comunidades que pertenecen al municipio de Trojes, El Paraíso, ubicadas cerca del río divisorio, a ellos les toca seguir las disposiciones que establecen los militares sandinistas que cuidan esa delimitación.

Las fronteras entre ambos países abarcan parte de tres departamentos de Honduras: El Paraíso, Olancho y Gracia a Dios, con el río Coco Segovia como principal guardarraya. En las aldeas por el lado de Honduras funcionan “mercaditos”, queserías y venta de productos de consumo de primera necesidad que son distribuidos a través de lanchas, por los diversos pobladores de ambos territorios.

Las lanchas son el principal medio de trasporte para miles de habitantes en decenas de comunidades ubicadas en las riberas del río Coco, las que tienen que pasar los rigurosos controles militares de Nicaragua.

Los comerciantes y dueños de yates deben someterse a las leyes de Nicaragua y a las de Honduras, en su recorrido por el río Coco

EL RÍO ES LA ÚNICA VÍA

Roger Rodríguez, originario de Trojes, es uno de los muchos habitantes dedicados al comercio en lanchas, quien comenta que ya le han decomisado mercadería cuando circula por el río en mención, que es la única vía de trasporte que tienen, pues no hay carreteras.

“Trabajamos con productos de primera necesidad y salimos de esta comunidad Boca Español, hacia los demás poblados, tanto de este lado de Honduras, pero los militares nicaragüenses son muy delicados con uno”, se quejó Rodríguez.

Añadió que los uniformados del hermano país les revisan las canoas de manera minuciosa “y si le encuentran un celular, cámaras o radios, le preguntan para qué lo ocupa y creen que uno les va a tomar fotos y a veces se las decomisan y lo acusan a uno de narcotraficante y se lo llevan detenido para Nicaragua”.

Aseguró que ya le han decomisado frijoles, queso, leche y les retienen las barcazas, pero al final los liberan, cuando logran aclararles que son comerciantes de la zona que se desplazan por el río para llegar a las comunidades ribereñas.

“Cuando esos militares lo detienen a uno, dicen que ellos son quienes mandan en el río y aquí se hace lo que ellos dicen, incluso, cuando detienen a personas que delinquen, se los llevan para Nicaragua y no los regresan, porque eso pasó con un muchacho que lo acusaron de robar ganado y nunca lo regresaron”.

Los pobladores acarrean leche para enviarla en los botes.

“NO ANDAN CON CUENTOS”

De su lado, un lanchero de esas comunidades hondureñas, Arturo Canales, advirtió hay muchas restricciones cuando circulan en su barcaza.

“Esos militares nicaragüenses se creen dueños del río, porque cuando uno va a dejar producto al sector de Bolimquí, que queda en el lado de Nicaragua, lo paran y le preguntan para dónde va, qué lleva y dónde viene, aunque uno todos los días se circule con estos botes”, señaló Canales, para indicar que los militares de las postas hondureñas son más pacíficos.

Agregó que “esa gente no anda con cosas, cuando le piden un registro o le dicen que se retire de esa zona y si uno se hace el disimulado, inmediatamente le caen encima y no andan con cuentos, allí lo capturan”.

En cambio, cuando los ciudadanos nicaragüenses vienen al lado de Honduras, se les trata bien y no se anda con tantas prohibiciones, porque en el lugar casi todos se conocen y allí solo hay gente trabajadora.

Canales expresó que esa situación se vive “desde que Honduras tuvo el conflicto con Nicaragua, en la década de los 80; ellos se han quedado celosos con esa conducta de poner restricciones, aquí lo mejor es hacer un muelle, porque aquí tenemos mucho comercio”.

“Hay gente de Nicaragua que se casa con hondureños y viceversa, pero en eso no hay inconvenientes porque aquí todos somos trabajadores, además, aquí circula la moneda de los dos países, solo es que para aquel lado todo es más complicado por las leyes que imponen ellos”, puntualizó en entrevistado.

En esta zona funcionan dos postas militares.
AUTORIDADES MILITARES
HAY MUTUO RESPETO ENTRE EJÉRCITOS
Pese a que el Ejército Sandinista es estricto con los pobladores hondureños en la zona del río Coco o Segovia, los militares nacionales afirman que hay mutuo respeto con sus pares del hermano país.

Uno de los oficiales del Ejército hondureño manifestó que la relación entre ambos cuerpos armados es de paz y colaboración, para dar seguridad en las fronteras.

“No tenemos problemas con los militares nicaragüenses, más bien hay una relación de colaboración en el tema de seguridad, porque cuando nosotros capturamos a una persona nicaragüense por transgredir la ley nuestra, se los entregamos a ellos”, aseguró el militar, quien pidió no ser mencionado.

Agregó que cuentan con dos postas de control en ese sector de Boca El Español y que han mejorado la seguridad ciudadana. “Aquí no hay mucho actividad delictiva, peor de narcotráfico y tráfico de armas, porque, según nos han contado, antes se daban más ese tipo de casos porque había poca presencia de parte nuestra”.

Admitió que no han podido controlar el trasiego de ganado, granos básicos y carne porque hay puntos ciegos donde no han podido tener presencia permanente y eso ocurre de ambos territorios.

Al consultarle por qué del lado de Honduras son más benevolente con el tránsito de personas por el río, respondió que las leyes del hermano país son más estrictas, ya que ellos no toman en cuenta los derechos humanos y de esta parte, o sea en territorio hondureño, sí se respetan.

Honduras dice que se debe garantizar la convivencia, el desarrollo económico, sostenible de las familias hondureñas y promover la paz entre países.

OPINIONES
“Somos personas trabajadoras”
Tobías Flores (comerciante fronterizo): “Somos personas trabajadoras que vivimos de estos negocios, pero el asunto es con los militares nicaragüenses, que a ellos les gusta aplicar la ley y de manera pareja, sin importar si son de su país o del nuestro, pero no nos metemos con ellos”.
“Nicaragüenses se casan con hondureños”
Henry Sánchez (poblador fronterizo): “Aquí hay mucha gente de Nicaragua porque se casan con hondureños, pero a nosotros casi no nos dan permiso de ir allá, porque ellos tienen leyes más estrictas y no les gusta que vayan allá sin permiso, porque lo detienen si se va”.
“Lo que importa es salir adelante trabajando”
María Gutiérrez (comerciante fronteriza): “Aquí vivimos con dos leyes, las de Honduras y las de Nicaragua y si uno las respeta, no tiene problema, aunque nosotros vivimos del río, pero ahí hay restricciones por las autoridades de aquel lado y lo importante es salir adelante trabajando”.
Los pobladores de las comunidades fronterizas tienen como principal rubro el comercio por el río.
Los pobladores de la comunidad Boca El Español piden que les construyan un muelle.
Las lanchas son el principal medio de trasporte de los pobladores de decenas de comunidades ubicadas en las riveras del afluente, donde tienen que pasar los rigurosos controles militares de Nicaragua.
Los habitantes de la zona piden a las autoridades que les mejoren las calles de Trojes, El Paraíso, para tener acceso al río para trasladar sus mercancías.