Moskitia painkira… más que pipantes

Por: Rubén Darío Paz*

Desde el imaginario hondureño, con alguna frecuencia se describe a nuestra mosquitia como un lugar totalmente remoto, al parecer con una serie de riesgos, con escasos niveles de desarrollo e incluso algunos llegan a considerar que en dicha región habitan seres humanos de “categorías inferiores”. La desinformación juega un papel determinante en fomentar la ignorancia, una escuela básica que no siempre nos da una amplia visión del país, o un profesor escasamente comprometido con su rol de formador.

No podemos desconocer que desde el Estado hondureño, se ha actuado con incapacidad, ya que incluso, por varias décadas lo distinto a la cultura dominante, era considerado sinónimo de marginalidad. Varias medidas fueron impuestas a nuestras etnias, sin comprender su propia cosmovisión. El idioma español se aplicó de manera oficial, pero a pesar de ello, algunos grupos étnicos conservan su idioma materno.

A La Mosquitia puede llegarse por la vía aérea o por la vía terrestre, esta última permite una mayor apreciación de los distintos paisajes que definen la región. Desde la ciudad de Tocoa, se pueden tomar vehículos ventilados, que pasan por Bonito Oriental, Punta Piedra, Ciriboya, Cusuna, Iriona, San José de la Punta, Sangrelaya, Tocamacho, Batalla y se ingresa a la extensa laguna de Bacalar frente a la comunidad de Palacios.

Otra opción terrestre es hacer el viaje vía Danlí, de donde se toman los buses que van para Nueva Palestina, estos le pueden aproximar hasta el embarcadero de Arenas Blancas, donde casi siempre desde temprano, se toman los “pipantes” que navegan sobre el caudaloso e imponente río Patuca. La vegetación a ambos lados del río es de exuberante belleza, y de hecho por su riqueza se le declaró desde hace años como Parque Nacional. Para hacer esta ruta lo ideal es contar con siete días, en parte porque las distancias son considerables y lo ideal es ir pernoctando río abajo en los centros de mayor población, o al menos reparar un poco en los lugares emblemáticos como el “Portal del Infierno”, “Picholo”, “Cajón”, o contemplar las desembocaduras de ríos como El Cuyamel y El Wuampu cuando vierten sus aguas en el Patuca.

Los pipantes resultan fundamentales

En idioma miskito al pipante se le conoce como (pitban),es una embarcación elaborada con una sola pieza de madera, de preferencia caoba o cedro, al que le adaptan un motor “fuera de borda”, y sirve para desplazarse con relativa velocidad sobre las lagunas o los caudalosos ríos.

Pueden alcanzar más de 40 pies de largo y casi un metro de ancho, algunos son bautizados con sugestivos nombres misquitos como tininiska (gorrión), sililma (estrella) o siksa painkira (negra preciosa). Otros pipantes se pintan con colores primarios, que ante el reflejo del agua se vuelven más vistosos y atractivos.

Los pipantes, de mayor renombre son los que se hacen en las profundas montañas del municipio de Wampusirpi, ya que tienen capacidad para transportar grupos de hasta 40 personas, tanto es el respeto de los miskitos por sus bosques, que cuando van a derribar un árbol para convertirlo en “pipante”, le pide permiso al árbol, e incluso le hace una breve oración y casi siempre le dejan una ofrenda en el tronco. Sabemos que los bosques, los animales y las fuentes de agua, desde la cosmovisión miskita, tienen sus propios dueños o espíritus.

Algunos pipantes se utilizan únicamente para el transporte de carga, pueden acarrear hasta 100 quintales de peso. El otro transporte, barato pero de mayor riesgo son las “balsas de madera”, construidas con maderas livianas como bambú o guamas y funcionan mejor río abajo.

Gracias a Dios que hemos salido…

En los casi 17,000 kilómetros de extensión que corresponden al departamento de Gracias a Dios, podemos disfrutar de diversos ecosistemas. Una enorme planicie costera, un sistema lagunero que no se repite en el itsmo centroamericano, dos cuencas hidrográficas que conforman los ríos Coco o Segovia y el Patuca, más una biosfera que desde 1980 forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad, a lo anterior se le suma que en dicha región, cohabitan en natural armonía, varios grupos culturalmente diferenciados; Miskitos, Tawahkas, Garífunas, Pech. Aunque pocas veces han sido tomados en cuenta para estudios antropológicos, también en La Mosquitia hondureña ya tenemos un grupo de “ladinos advenedizos” y otros de segunda generación, que se han insertado a la cultura miskita. Es oportuno mencionar que la frontera agrícola ha causado daños irreversibles, numerosos terratetenientes ladinos han depredado grandes extensiones de bosques primarios, ahora convertidos en zacateras para la explotación ganadera.

El departamento de Gracias a Dios, obtiene su nombre de una “supuesta expresión”, sin embargo historicamente no está registrada a lo largo de los siglos. Fue hasta en 1957, que una Junta Militar de Gobierno, ante las pretensiones de Nicaragua de adueñarse de dicha región, se creó el departamento, ahora conformado por seis centros urbanos oficialmente conocidos como; Puerto Lempira, Brus Laguna, Ahuas, Wampusirpe, Villeda Morales y Juan Francisco Bulnes. Los últimos dos municipios, fueron creados el año de 1996 y al momento de colocarles el nombre, no se tomaron en consideración criterios culturales, tanto que para los miskitos, al municipio de Villeda Morales, le siguen denominando Raya, y los garífunas por su parte al municipio de Juan Francisco Bulnes le nombran Batalla, por cierto en esta comunidad garífuna se encuentra el cabildo municipal, por lo que los habitantes de Palacios tienen que cruzar la hermosa laguna de Bacalar, para realizar trámites administrativos.

Puerto Lempira

Es el municipio de mayor extensión en Honduras, su casco urbano se extiende frente a la laguna de Caratasca y durante las primeras décadas del siglo XX fue conocido como Auya Yari (playa larga). Se convirtió en cabecera departamental, pocos años después de haber sustituido a Brus Laguna, que brevemente ostentó dicha categoría. El relieve de la ciudad es plano, pese a ello el trazo urbano es irregular, la mayor parte de sus actividades economícas se definen en la calle del comercio que conecta con el muelle principal. A la fecha esta ciudad, carece de algunos servicios básicos, y su energía eléctrica tiene un costo elevado. Su pista aérea es de tierra y en el plano urbano evidencia precariedad.

Puerto Lempira, agrupa el mayor número de pobladores y es el lugar donde el Estado hondureño en Gracias a Adios, tiene mayor presencia institucional, pero al realizar un balance a nivel cultural, fácilmente uno puede enterarse que es una ciudad expuesta al contacto con los mestizos, por lo que de manera vertiginosa la cultura misquita ha sufrido cambios drásticos. Lo anterior podemos observarlo, en función de que un alto porcentaje de sus habitantes se expresan en español, los ritmos, las modas son visibles y las actividades económicas están absolutamente concentradas en manos de comerciantes mestizos.

En las últimos dos décadas el valor de la tierra ha tenido un cambio considerable, lo que también ha alterado los patrones de convivencia tradicional de la familia extensiva miskita, y sobre todo un abandono total a las prácticas de construcción ancestral, más evidentes en los barrios céntricos de la ciudad, donde el asbesto y el concreto ahora definen el paísaje y la mayoría de centros comerciales se anuncian con rótulos en español.

Brus Laguna

Localizado sobre la confluencia de uno de los ramales del río Patuca y frente a un conjunto de lagunas que asombran al más escéptico. Su nombre lo obtiene del inglés-lagun, y Brus por Brooks, seguramente algún descendiente de comerciantes ingleses, afincados en el litoral costero desde mediados del siglo XVIII. Su trazo urbano se define por una prolongada calle del comercio que conecta con el muelle o (landín) de cabotaje, la calle se extiende incluso hasta la pista de aterrizaje casi donde termina el barrió Aras laya.

Gran parte de su población son miskitos, su economía es de subsistencia, no existen fuentes de empleo, por lo que se depende exclusivamente de la pesca, cacería, más la siembra de algunos granos básicos. Mucha notoriedad recobran las celebraciones de fin de año, conocidas como “tambakos”, fiestas lideradas por la iglesia protestante Morava, que desde principios del siglo XX, sin que se les invitara llegaron para quedarse. Ante la ausencia del Estado hondureño, ellos se instalaron en la región y de hecho impulsaron cambios educativos, fomentaron prácticas agrícolas y crearon infraestructura de asistencia hospitalaria. A la fecha lamentablemente los líderes moravos, no han dejado de perseguir las prácticas religiosas ancestrales en las comunidades miskitas. Aunque al interior de las familias miskitas, dichas prácticas, siguen llevándose a cabo.

La infraestructura en Brus Laguna es modesta, con las limitaciones propias de una región que históricamente ha sido marginada del desarrollo del país. Su arquitectura al menos en su avenida principal (o calle del comercio), se observan construcciones modernas, distintos a la arquitectura vernácula que define el entorno de los miskitos. Intento de esa “modernidad”, son los edificios de la alcaldía municipal, la iglesia morava y la católica respectivamente. Las barrios que conforman el casco urbano aún conservan importantes nombres en miskito como; Twitanta (zacate bajo), Kusua-Apaika (lugar donde desovan las tortugas), Uhuri (encino del llano), Usupum (árbol de roble). Aras laya (lugar donde bebe agua el caballo).

Es en los barrios donde aún se observan las prácticas de construcción tradicional, ahí predominan como paredes las tablas vistas sin cepillar y algunas de bambú al natural. Los techos van a variar según las posibilidades del miskito, se pueden usar hojas de tike, suita o láminas de zinc.

Sobre la extensa laguna de Brus, se observan viviendas, construidas sobre “polines”, unidades familiares conocidas como “palafitos” que se comunican entre sí por puentes improvisados de madera. En materia educativa, al referirse a La Mosquitia, los datos no son alentadores, se tiene cobertura a nivel de escuela básica, pero se carece de condiciones elementales, algunos lugares la supervisión no llega. La Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, desde hace alguna década ha podido ofertar algunos programas especiales de formación continua y con buen suceso. Sin duda la presencia de la Universidad pública, constituye un avance fundamental, ojalá otras instituciones se aproximen, con los criterios de respeto hacia la interculturalidad.

En cuanto al resto de comunidades dispersas en el departamento, las cifras también oscilan, pero los datos más aproximados los presenta el geógrafo Tilman y que suman 142 sitios, por su importancia se detallan y se comentan cambios significativos.

Plaplaya, Piñales, Betania, Ibans, Cocobila, Raista, Belén, Payabila, Nueva Jerusalén, Kuri, Utla, Almuk, Tasbapauni, Río Plátano, Sisinaylanhkan,Wapniyari,Las Marías Vieja, El Limonal, Klauhban, Twitanta, Kusua Apaika, Brus Laguna, Barra Patuca, Kropunta, Paptalaya, Ahuas, Waksma, Usupun Pura, Kwihra, Wawina, Bilalmuk, Wampusirpe, Raya, Kurhpa, Tukurun, Arenas Blancas y Pimienta. Uhumbila, Ibatiwan, Ratlaya, Landín, Uhi, Krata, Puswaia, Yahurabila, Katski, Palkaka, Tawanta, Rupalia, Uhunuya, Tasbaraya, Kokota, Almuk, Kokota, Walpata, Parada, Puerto Lempira, Priaka, Ahuaspahni, Mistruk, Aurata, Warunta, Coco, Wisplini, Wauplaya, Sudín, Sirsitara, Rumdin, Sikia Ahuia, Walpa Kiakira, Dump, Mocorón,Waha Bisban, Limitara, Awasbila y Rus-Rus.

Saupani, Suhi, Pranza, Saulala, Wiswis, Corinto, Rancho Escondido, Uhnuya, Tapamlaya, Laka, Tabila, Tailiyari, Lur, Dakratara, Lakatara, Ahuas Luhpia, Tuntumtara, Ahuastingni, Kohunta, Srumlaya,Warbantara, Auka,Cayo Sirpi, Tipimunatara, Tipi Lalma, Lisangnipura, Lakunka, Baikan, Umro, Siakwalaya, Tikiuraya y Kuri. Liwa,Tuburus, Saubila,Turhalaya, Uhsan, Kalpu, Kruta, Kokotingni, Nueva Guinea, Uhsibila, Tasbaraya, Pakwi, Tusidaksa, Karaswatla, Benk, Titi, Raya, Rayamuna, Mangotara, Wangkiawala, Klupki, Klupkimuna, Kasautara, Irlaya, Kanko, Yamanta, Twimawala, Tailibila, Kinankan, Kuaukira, Halaver, Dapat, Cocal, Prumnitara, Katski, Kiaskira, Leimusy Mabita.

En este listado aparece Plaplaya como comunidad miskita, sin embargo el mayor número de sus pobladores son garífunas. El caso de Usupun Pura y Twitanta no son caseríos, si no barrios que el crecimiento urbano de la comunidad de Brus Laguna ha asimilado. En el caso de Irlaya, en algunos censos aparece como Ilaya, pero igual se trata de una población próxima a la desembocadura del río Wang Coco o Segovia, con un leve comercio y paso fronterizo hacia Nicaragua.

Ahuas

Se localiza al margen izquierdo del río Patuca y sobre una extensa planicie de suelos nada fértiles, cubiertos por gramíneas de escasa altura, conocidos como los “llanos de Ahuas” pero con abundantes reservas de pino. Por cierto el término Ahuas, significa en miskito (pino). Su trazo urbano al igual que el de Brus, se define por una larga calle del comercio, solo con la particularidad que su muelle de cabotaje se encuentra en una aldea próxima nombrada Paptalaya. Antes de convertirse en municipio ya había cobrado notoriedad por los establecimientos que habían creado los misioneros Moravos. Fue en este lugar donde se instaló el primer centro de salud en los años treinta convertido posteriormente en hospital. Aquí en Ahuas fijaron su residencia las autoridades de la iglesia morava. Aún se conserva una de las edificaciones religiosas moravas, mejor logradas en el departamento y que por supuesto debe protegerse. Resulta atractivo que el casco urbano de este municipio, aún se conserven agrupados una serie frutales “foráneos” como; mangos, aguacates, mazapanes, marañones, manzanitas rojas, etc, sembrados a iniciativas de pastores moravos. En los barrios aledaños, se distinguen construcciones atractivas, con materiales tradicionales y al igual que Brus Laguna, las celebraciones del “tambako” resultan bullangueras y bien organizadas.

Wampusirpe

Su nombre tiene dos vocablos, wampu en tawahka es caño, y sirpi en miskito es pequeño, o sea que literalmente significa caño pequeño. Este municipio se encuentra hacia el extremo sur, colindando con el extenso departamento de Olancho. Es aquí donde se ha abierto un eje comercial utilizando el río Patuca, y a su vez otro frente de colonización, liderado por terratenientes ladinos, que controlan transporte y comercio.

Fue en este lugar, donde en los álgidos años ochenta se establecieron campos de refugiados nicaragüenses, que por sus actividades bélicas, ocasionaron daños irremediables al medio ambiente y al universo cultural miskito. La presencia de la iglesia Morava, en este municipio es escasa, ya que el predominio desde mediados de la segunda década del siglo XX, corresponde a la iglesia católica. En losúltimos años y gracias a las condicionantes geográficas favorables, se ha desarrollado una importante producción de cacao, tanto que ahora se exporta.

Wampusirpi ha mejorado en su infraestructura y cuenta incluso con hoteles que permiten una estancia favorable, al menos libres de zancudos. Cerca de Wampusirpi, destacan dos de las más importantes aldeas Tawahkas; Krautara y Kraosirpi, que a su vez al frente disfrutan de la vista espectacular de la Reserva Tawhaka-Asagni.

Juan Francisco Bulnes o Wualumugu

Obtuvo su nombre de un personaje que acompaño al General Francisco Morazán en las luchas por sostener la unidad centroamericana. Se extiende sobre un conjunto hídrico impresionante, y dos comunidades se distinguen por sus características culturales. La aldea garífuna de Batalla, que sirve de cabecera del municipio. Al cruzar la impresionante laguna de Bacalar, se encuentra Palacios, antiguamente conocido como Black River, donde predomina la población mestiza, con fuertes inversiones e infraestructura y es la puerta de ingreso a Gracias a Dios. Las otras aldeas de este municipio son miskitas, a excepción de Plaplaya que es garífuna, más una amplia comunidad mestiza, que abarca el valle de Sico-Paulaya, ahí se establecieron grupos de campesinos procedentes de la región sur de Honduras, y se creó prácticamente un frente de colonización, en la zona de amortiguamiento de la Biosfera del Río Plátano, sin mayores medidas de prevención.

Villeda Morales o Tasba Raya (territorio nuevo)

Por muchos años, los dominios que ahora constituyen este municipio pertenecían a Puerto Lempira, sin embargo Nicaragua quiso adueñarse de esos territorios. La disputa entre ambos países fue compleja e incluso se llegó a enfrentamientos armados, lo que se conoce como “Guerra de Mocorón”. En Raya, predominan, extensos llanos, pantanos y canales, que facilitan la comunicación. Los nexos con el resto del departamento son por la vía marítima, raras veces se llevan a cabo vuelos internos.

Tiene aldeas de paisajes fascinantes, con una población significativa, sin embargo las condiciones de transporte impiden insertarle a un eje de desarrollo, la presencia de la iglesia Morava es notable, aunque las manifestaciones culturales de estas comunidades son exclusivas, es aquí donde se encuentran prácticas mágico-religiosas, que en otros sitios de La Mosquitia ya desaparecieron o se han transformado.

La ubicación de los asentamientos misquitos siguen normas de proximidad con distintos accidentes geográficos, le dan mucha importancia a las riberas de los ríos, desembocaduras, y proximidades con las lagunas y litorales. Ninguna de las comunidades misquitas carecen del elemento agua, ya que es vinculante a su cultura. Es aquí en La Mosquitia hondureña donde se encuentran las mayores reservas del bosque nublado de Centroamérica, algunos estudios certifican el área como uno de los sitios de mayor biodiversidad del continente americano. Razón por la cual la Unesco en 1982 declaró la Biosferadel Río Plátano, como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

La biosfera cuenta con la mitad de los ecosistemas existentes en el territorio hondureño, pasando desde zonas marinas, humedales costeros, sabanas de pino y bosques latifoliados. Junto a otras reservas próximas constituyen el bosque tropical húmedo continuo más grande al norte del Amazonas. La Mosquitia hondureña es un mosaico de riqueza cultural. Ahora que las investigaciones sobre la enigmática “Ciudad Blanca” han avanzado, es un buen momento para que el Estado, asuma su responsabilidad y diseñen un plan de desarrollo nacional, exclusivo y concertado para La Mosquitia hondureña.

Krautara, Wampusirpi, enero, 2019

*Director de Gestión Cultural en el Centro Universitario Regional de Occidente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Docente investigador en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, en la ciudad de Santa Rosa de Copán. Historiador, egresado del doctorado en Antropología Cultural, en Salamanca, España. Ensayista y fotógrafo. Miembro de Número de la Academia de Geografía e Historia. Correo [email protected]