Nueva York, Estados Unidos | AFP |. Después de un segundo accidente que involucra al 737 MAX 8, el gigante de la aeronáutica Boeing se hundió en un estado de crisis, con pérdidas de casi 25,000 millones de dólares en capitalización bursátil y su reputación fuertemente golpeada.
La situación empeoró por la manera como lo manejó la compañía estadounidense, según expertos e integrantes del sector, que valoraron su respuesta como «horrible» y «pésima».
La tragedia del vuelo de Ethiopian Airlines del domingo, en la que murieron sus 157 ocupantes, renovó los miedos respecto a la seguridad de ese modelo de avión y provocó su inmovilización alrededor del mundo, incluso en Estados Unidos, que tardó tres días en tomar esa decisión.
«Fue una dura semana para ellos», estimó Matthew Yemma, especialista en comunicación de crisis en la firma Peaks Strategies.
Fue el segundo accidente en menos de cinco meses que involucra a este modelo, que ha estado en servicio desde mayo de 2017, desde la tragedia del vuelo de Lion Air en octubre en Indonesia, que dejó 189 muertos.
Aunque las investigaciones continúan, elementos surgidos del vuelo de Lion Air hacen sospechar de una falla en el sistema de estabilización de vuelo destinado a evitar una caída del avión, el «MCAS».
Boeing, que se contentó con un sucinto comunicado después del vuelo de Ethiopian e insistió en los primeros días que el MAX era confiable y seguro, podría haber tomado la iniciativa e inmovilizar temporalmente el aparato para recuperar la confianza y garantizarle a los pasajeros que estaban encima del problema.