Una capital con más cemento y menos árboles

Por: Miguel Osmundo Mejía Erazo
*Profesor y periodista
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La mayor parte de la población capitalina estamos muy satisfechos con el trabajo que realiza la comuna capitalina bajo la conducción del ingeniero Nasry Tito Asfura, en tan poco tiempo ha realizado obras de infraestructura que ninguno de sus antecesores pudieron hacer en muchos años, hay lugares de Tegucigalpa que han cambiado totalmente y con esos pasos a nivel, los túneles, rotondas, puentes aéreos y otras estructuras de cemento por minutos nos hace sentir que estamos en una ciudad moderna. Indudablemente nadie se atreve a cuestionar, mucho menos a dudar del uso de nuestros impuestos municipales y sin hacer tanta bulla, mucho menos show mediático podemos decir “hay alcalde en el pueblo”.

Como es nuestro deber primeramente resaltar lo bueno y después hacer algunos cuestionamientos, menciono entre otros de los buenos proyectos del ingeniero Asfura y sus colaboradores, se trata de la ejecución del “orden vial” según se identifican cientos de hombres y mujeres que no solamente han encontrado una fuente de trabajo, sino la labor que realizan me parece meritoria, porque a estas alturas pienso han salvado muchas vidas que pudieron perderse por los “asesinos del volante”. Estas damas y caballeros identificados con su respectivo chaleco, se ubican en lugares estratégicos para ordenar el tráfico en algunas zonas de la capital y por otra parte en muchas ocasiones hemos atravesado una calle o bulevar con la ayuda de uno o más miembros de esta unidad, que se encargan de parar el tráfico para que personas de todas las edades especialmente niños y adultos mayores puedan cruzar de un lado a otro pasando por la mediana, nunca falta un irresponsable conductor de bus, taxi o carro particular que no hacen caso a estos representantes de la comuna porque no están autorizados a sancionar a los infractores, estos empleados hacen la función de un agente de Tránsito, que siempre deberían acompañar a los de orden vial pero en muchos lugares brillan por su ausencia como se dice popularmente. Conductores respeten la autoridad, y recuerden que el peatón tiene la preferencia al cruzar la línea blanca.

En relación al título de este artículo, es algo que sucede en las ciudades modernas, un ejemplo: en los años setenta visité por primera vez Caracas, capital de Venezuela, una década después regresé y la encontré completamente transformada, el centro de la ciudad nada que envidiar a cualquier ciudad de un país desarrollado con una infraestructura vial sorprendente, mucho cemento, pero menos árboles, excepto los alrededores de la ciudad, nada que envidiar a una ciudad norteamericana. Algo parecido está sucediendo en Tegucigalpa y Comayagüela, ya no es la capital de hace varios años cuando se respiraba aire puro, el clima ha cambiado de tal manera que ha llegado a marcar el termómetro 33 grados centígrados y la sensación térmica o sea la temperatura ambiente a unos 35 grados, muy poca la diferencia con la costa norte, ya son historia esas noches frías de noviembre y diciembre todo por la depredación de los bosques, los cerros lucen pelones, los criminales incendiarios están terminando con nuestros pinos, la tala inmisericorde y las plagas nos están convirtiendo en un desierto.

En este punto es que me permito con todo respeto, discrepar con las obras de estructura vial y el corte de árboles en la capital, recuerdo el barrio Guanacaste específicamente la Avenida Gutemberg, había vegetación desde el parque Finlay hasta las canchas del Guanacaste, ahora solo vemos cemento, por la Avenida La Paz ya no se ven árboles, hay más cemento, las áreas verdes de algunas colonias las han vendido para construir casas y lo más reciente, la mediana plantada de árboles frente al Instituto San Miguel en el Bulevar San Juan Bosco, 20 hermosos árboles fueron cortados por personal de la Alcaldía, aún los mismos parques están quedando solamente con estructuras de cemento, al paso que vamos señores miembros de la Corporación Municipal, dentro de poco los vecinos de la capital vamos a respirar humo de los vehículos, mal olor de las quebradas y polvo de las calles, quedaremos sin agua y como se dice ya estamos en el principio del fin.