Por Adán Hilario Suazo Molina
Coronel de Aviación ®.
En el registro de cualquier actividad humana recopilada a lo largo de la historia, el extremismo ha sido fatal, citemos ejemplos: la inquisición medieval, data de 1,184, surgió en el sur de Francia, con el fin de combatir la herejía; años después, con la unión de Castilla y Aragón, dicha inquisición se extendió hasta esa región. Se establecían tribunales para el juzgamiento de herejes, las prácticas consistieron en persecuciones de disidentes religiosos, en especial; cataros, luteranos, calvinistas o todos quienes tenían creencias religiosas no cristianas; son famosos los juicios de Galileo Galilei, Giordano Bruno y Juana de Arco.
En relación a estos hechos, el propio Vaticano, convocó un simposio autocrítico sobre el tema, realizado en octubre de 1998, en dicho evento, se aclararon dudas y datos sobre todo, relacionados con ejecuciones como ser: Alemania registro 25,000 muertes, sobre 16 millones de habitantes; Polonia y Lituania 10,000 sobre 3 millones de habitantes; Dinamarca y Noruega 1,350 sobre un millón de habitantes; nuestra América, tampoco estuvo exenta de los extremos religiosos, se estima que de una población de 12 millones de nativos, el 50% fue exterminado en los procesos de colonización, conversión religiosa y trabajos forzados (según datos generales de varias fuentes abiertas).
Otro hecho crítico importante de mencionar, ha ocurrido cuando se funde el fanatismo religioso y la ideología política extrema, tal como ha sucedido en algunos países del Medio Oriente, Asia y la región denominada Magreb, las cuales son gobernadas por monarquías absolutistas, hasta regímenes teocráticos, algunos países cuya única ley es la Shaira; para citar un ejemplo actual, está el genocidio ejecutado por el estado islámico y su pretendido califato, a quienes se les atribuye hasta 33,000 ejecuciones en los últimos 13 años.
Millones de muertes y destrucción han ocurrido en el nombre e imposición de ideologías políticas fanáticas criminales; la aventura de Hitler, produjo más de 60 millones de muertes entre combatientes y civiles, Mao Zedong y su revolución, eliminó a 78 millones de personas y José Stalin que exterminó a 23 millones de seres humanos.
Tras el invento de la guerra fría, surgieron los dos conocidos polos ideológicos, alienando, condicionando y apertrechando a estados, gobiernos y grupos subversivos, quienes se enfrentaron en sangrientas guerras fratricidas, producto de las cuales, solo en Centroamérica provocó, un exterminio de: Guatemala 60,000 muertes, El Salvador 70,000 y Nicaragua con 65,000; sumado a esto se agregan los terribles daños colaterales como ser, miseria y éxodo, efectos que aún persisten en nuestra región. Muchos han tratado de justificar estos conflictos, enmascarando la lucha, con reivindicaciones para deponer dictaduras, cuando la verdad absoluta fue la de establecer y transformar la región en un dizque paraíso izquierdista, todos conocemos cuál fue el desenlace del asunto.
Honduras fue un protagonista pasivo e indirecto del conflicto, en nuestro país se refugiaron unos y otros contendientes, aquí se fortalecían logísticamente o se recuperaban de sus heridas, también descansaban a placer en campamentos de uno y otro bando; finalmente un tratado de paz regional nos dio una tregua, permitió la creación de partidos políticos revolucionarios y hasta hubo espacio para catapultar y facilitar la obtención de un Premio Novel de la Paz para Centroamérica. Total para nada, la tal lucha ideológica, no fue ni ideal y mucho menos lógica y el laureado señor Novel de la Paz, está absolutamente desprestigiado, ¡lo que comienza mal, termina mal! Que conste, aquí solo hemos citado quizá la mitad de los conflictos de esta índole, que han ensangrentado la humanidad.
Acudimos a la historia, dado que somos muy dados a conformarnos con plegarnos a un ambiente de memoria corta, o vivir el día a día, ¡cuando así nos conviene! de forma muy ralentizada; por ello, todavía encontramos grupos en nuestro medio que añoran a Stalin, Fidel, al Comandante Hugo y hasta a Nicolás, sueñan con la oz y el martillo , sin percatarse, que estas ya son nada más películas de cine mudo.
Ejemplo de extremismo actual: fue vergonzoso, observar el vídeo de una persona, con micrófono en mano (¿reportero?), tratando de entrevistar, pero más agredir a un diplomático acreditado ante nuestro pueblo y gobierno, ¿efectos ideológicos desmedidos? o sudando calentura ajena.
Con el advenimiento de las redes sociales, los extremismos son el caldo diario de nuestra sociedad, somos susceptibles de un descomunal bombardeo del llamado Fake Mail (correos falsos), desafortunadamente, no recapacitamos para reenviarlos a cuanto grupo o personas que tenemos en nuestros redes y correos electrónicos; con ello alimentamos esta vorágine de violencia; material óptimo para políticos populistas oportunistas y sin escrúpulos.
El mejor antídoto contra el extremismo es la tolerancia, la educación y la cultura; debemos aprender de los ejemplos históricos que abundan por nuestras latitudes.