Unos 3,160 hondureños son víctimas de insuficiencia renal, según cifras de la Secretaría de Salud (SESAL) y el número sigue en aumento, al grado que los centros asistenciales brindan tratamientos hasta en horas de la madrugada, para atender la demanda.
El nefrólogo de la sala de diálisis del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), Evandro Valladares, catalogó esta enfermedad como una epidemia que está atacando rápidamente a los hondureños.
“Esta enfermedad tiene cinco estadios y la quinta es en la que los pacientes ya necesitan las diálisis”, dijo el especialista.
“Aquí atendemos unos 300 pacientes, los atendemos de lunes a sábados, y ahora, por la alta demanda, estamos dializando en la madrugada”, explicó Valladares.
“Hemos tomado medidas como trabajar en la madrugada, ya que estamos en el límite superior de la sala, por el alto número de pacientes; las personas deben tomar consciencia de esto”, recalcó el especialista.
De acuerdo al registro hospitalario, al menos del 50 por ciento de los pacientes provienen de la zona sur del país y esto podría deberse a la exposición a las altas temperaturas.
La representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Piedad Huerta, advirtió que “la enfermedad renal crónica está relacionada con otras como diabetes, sobrepeso, falta de atención y es por eso que debemos conocer sobre ella para evitarla”, afirmó Huerta.

FUE ALGO REPENTINO
Uno de los pacientes con este mal es Yan Edimar Ortiz (38), quien padece de insuficiencia renal desde hace cuatro años y recibe su tratamiento en la Sala de Hemodiálisis del IHSS, tres veces a la semana.
En cada sesión, Ortiz debe permanecer conectado cuatro horas a un “riñón artificial”, como le llaman muchos de los pacientes a las máquinas.
“Fue algo repentino y cuando llegué aquí, traía muy baja la creatinina y de inmediato inicié el tratamiento de diálisis”, relató el paciente.
Recordó que llegó con un colapso en sus riñones, por el padecimiento de la presión arterial alta y no llevar un tratamiento médico.
“Tenía cuatro años de padecer de la presión arterial alta y nunca me la traté ni le tomé importancia, y eso colapsó mis dos riñones; ahora me cuido mucho, pero siento dolores y me canso mucho más rápido”. (DS)