Honduras y las Fintech: con pasos firmes hacia la digitalización

Por Eduardo Marques Almeida
Representante del Banco Interamericano de Desarrollo en Honduras

En Latinoamérica existen 1,166 emprendimientos relacionados con las nuevas tecnologías y el sector financiero (Fintech), según un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista, un 66% más que en 2017. De ellos, solo uno está en Honduras. Durante el reciente Congreso Fintech, organizado por el BID con apoyo de patrocinadores del sector público y privado, tuve ocasión de conversar con sus responsables: llevan más de seis años tratando de conseguir la viabilidad legal y comercial de una app para el envío de remesas que lleva años funcionando en África. Aún no lo han conseguido.

El potencial de la industria financiera en Latinoamérica es extraordinario. Partimos de una región donde 210 millones de personas, el 46% de la población, no tiene cuenta bancaria y donde las PYME, que representan el 90% de las empresas, tienen dificultades para acceder a crédito por falta de historial crediticio y garantías. De igual manera, existe un amplio espacio de mejora en el sector público: solo cinco países de la región están entre los 50 más digitalizados del mundo y únicamente un 10% de los datos gubernamentales están en abierto.

Esta situación de exclusión financiera y de bajo nivel de digitalización de los gobiernos podría cambiar rápidamente y de forma radical con el desarrollo tecnológico y el acceso a internet, por eso las Fintech deben ser un tema transversal en las agendas de desarrollo.

Desde el BID hemos venido apoyando el progreso del ecosistema Fintech a través de asistencias técnicas en materia de políticas públicas y reglamentación en varios países, además de en el contexto de la Alianza del Pacífico, ya que la integración y armonización a nivel regional es sumamente relevante para el crecimiento de esta industria, así como el fortalecimiento institucional de todos los actores del ecosistema Fintech.

En el caso de Honduras, la transformación digital es uno de nuestros ejes prioritarios de trabajo. Por eso nuestra estrategia 2019-2022 incluye de forma expresa el apoyo al desarrollo de la agenda digital en el país, que incluye temas tan relevantes como la identidad digital, la mejora de la conectividad, la economía digital, las nuevas tecnologías aplicadas al sector agrícola (Agrotech) o el e-government.

Sin embargo, todas estas propuestas por sí solas son insuficientes, necesitan del apoyo y el compromiso de los sectores público y privado para crear ecosistemas funcionales robustos con políticas públicas ágiles. Ecosistemas que den una mirada integral a la oferta y la demanda para generar las plataformas, los insumos y el desarrollo de las capacidades en el Estado, en las empresas, en la academia y en la sociedad.

Según el estudio del BID y Finnovista, el 40% de las empresas Fintech indican que no existe regulación específica en su país y que sí se requiere, mientras que solo el 28% considera que la regulación actual es adecuada para su segmento de negocio. Y en términos de la percepción sobre la apertura al diálogo con los reguladores, el 44% reconoce que es fuerte, frente al 39% que dice que es débil y el 17% que dice que no existe.

El Congreso Fintech celebrado en Tegucigalpa la pasada semana y en el que participaron unos 500 representantes de los sectores público y privado hondureño y más de 20 expertos internacionales ha sido un gran arranque para afrontar estos retos.

El compromiso anunciado por el Banco Central de Honduras en la clausura de crear una Mesa de Innovación Tecnológica en la que se integren todos los actores de este sector es un perfecto paso de continuación.

No será un camino sencillo, pero el desarrollo vendrá de forma más rápida si logramos apoyar a nuestros emprendedores.

Conectividad, accesibilidad, cambio de paradigmas y una nueva mentalidad son algunas de las recetas de éxito que escuchamos en el Congreso Fintech para lograrlo. Y siempre sin perder de vista que la tecnología no es lo importante, sino lo que hagamos con ella. No nos asustemos, preparémonos y saquémosle el mejor partido.