Suicidios

Por Marcio Enrique Sierra Mejía

El suicidio como hecho social fue inicialmente tratado desde una perspectiva científica por el sociólogo Emile Durkheim. Este científico postuló que para explicarlos tenemos que considerar otros hechos sociales y fuerzas sociales coherentes que influyen en el número de suicidios. Él consideró que al analizar los índices de suicidios comprobaremos que en las acciones individuales podemos detectar pautas sociales generales. O sea, existen hondureños proclives a suicidarse debido a fuerzas sociales externas a ellas. Hay dos clases de causas extrasociales a las que podemos atribuir, a priori, una influencia sobre la cifra de suicidios: son las disposiciones organico-psicológicas y la naturaleza del medio físico. Es posible que en la constitución individual del hondureño exista una tendencia que arrastre directamente al hondureño y hondureña al suicidio; por otra parte, el clima, la temperatura, etc., podrían, por la manera con que obran sobre el organismo, tener los mismos efectos. La hipótesis anterior en todo caso debe ser considerada y discutirla buscando examinar estos dos órdenes de factores e investigar si tienen efecto, en el fenómeno y cuál es esa parte.

En el mundo más de 800,000 personas se suicidan cada año, lo que representa una muerte cada 40 segundos. El suicidio se ha comprobado es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. La tasa de suicidios por cada 100,000 personas en el mundo según la Organización Mundial de la Salud nos ilustra tasas que oscilan entre 0.1 y 116.9 para hombres y 0.1 y 45. 0 para mujeres. Según esta institución, el 79% de todos los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos. Y es la ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego los métodos más comunes de suicidio en todo el mundo.

En Honduras, el comportamiento histórico de la tasa de suicidios entre el 2014 y 2018 es la siguiente: 2014 (3.36), 2015 (4.45); 2016 (4.00); 2017 (5.13) y 2018 (5.15).

Como podemos inferir la prevalencia del suicidio en Honduras tiende a crecer en tiempos de dificultades políticas, económicas y sociales asociadas a la incidencia negativa del narcotráfico, las maras y el deterioro de la convivencia social. Ante lo cual la pregunta que debemos hacer es: ¿qué podemos hacer para lograr reducir la tasa de suicidios actual en Honduras? Hay que declararle la guerra al suicidio como lo hemos hecho con las crisis de corrupción, narcotráfico e impunidad, proporcionando los fondos necesarios para la investigación y los centros de atención psicológica y psiquiátrica.

Somos un país pobre que lucha contra la epidemia del narcotráfico, la corrupción y el marismo, en el que el suicidio, se ha convertido en un hecho social relevante. Experimentar la guerra contra el narcotráfico y las maras, el cambio climático, la violencia, el abuso sexual, la violencia intrafamiliar, Etc., son factores asociados en gran medida con el comportamiento suicida.

El ciudadano y la ciudadana hondureña ahora enfrentan tendencias suicidas que hay que tratarlas porque evidencian trastornos mentales como la depresión, la ansiedad o la adicción. Y otros factores como el aislamiento, la pérdida de un trabajo, de un ser querido o una ruptura que pueden empujar a alguien a actuar de forma irreversible.