Managua (AFP). Una misión de la OEA llegó el lunes a incorporarse al diálogo para superar la crisis política en Nicaragua, en momentos en que el mismo está estancado por las posiciones opuestas del gobierno y la oposición sobre la liberación de presos y el cese de la represión.
La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACDJ) suspendió su participación en las negociaciones a la espera de que el gobierno de Daniel Ortega dé «muestras contundentes» de querer resolver la crisis con la salida de prisión de los presos por las manifestaciones del año pasado y el fin de la represión.
«No nos hemos retirado (de la negociación), solo estamos pidiendo que el gobierno haga los gestos que había ofrecido a la alianza», dijo a la AFP el coordinador de la delegación opositora, Carlos Tünnerman.
«No es posible que continuemos en la mesa del diálogo mientras fuerzas policiales e incluso parapoliciales siguen capturando gente» y persisten denuncias de malos tratos a detenidos y a sus familias, añadió.
En medio de la tirantez de posiciones, la Organización de Estados Americanos (OEA) envió a su representante Luis Ángel Rosadilla para evaluar su incorporación a la negociación como garante del proceso.
Tünnerman, un exdiplomático, celebró esa incorporación e insistió en que Ortega puede cesar la represión: «Eso está en sus manos y (sería) una demostración de que se está en el diálogo para encontrar acuerdos».
El canciller Denis Moncada, que encabeza la delegación oficial, leyó de su lado un comunicado en el que «ratifica el compromiso del Estado nicaragüense de continuar desarrollando las sesiones de trabajo para avanzar y consensuar la agenda».
La representación del gobierno acudió a la sede de las conversaciones en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), sin presencia opositora.
«El nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag, en su calidad de testigo y acompañante internacional, está presente en la sala de sesiones donde nosotros en este momento nos integramos a la mesa de negociación como corresponde», dijo Moncada.
El canciller recordó que las conversaciones se establecieron «sobre la base de la confianza, el respeto y la buena voluntad, que consideramos deben prevalecer».
El gobierno reiteró su agenda de cinco puntos, en la que descartó adelantar las elecciones, como exige la oposición, pero ofreció cambios al sistema electoral, actualmente controlado por el oficialismo.
También propone liberar a presos que no han sido juzgados y revisar el expediente de los que han sido sentenciados para no generar «impunidad».
La libertad de presos es una requisito indispensable para la oposición, que considera igualmente que los juicios de los detenidos «deberían ser declarados nulos», según Tünnerman.
La «hoja de ruta» aprobada por las partes de la negociación establece como fecha para alcanzar acuerdos el 28 de marzo, aunque deja abierta la posibilidad de ampliar el plazo.