Hacer lo correcto

Por José Antonio Pereira Ortega
Coronel ® [email protected]

Julián Arístides González Irías, tus compañeros de la XII Promoción juntos desde hace 50 años, no te olvidamos y pedimos justicia y se te reconozca como héroe nacional.

Disculpen mi insistencia con respecto al encabezamiento del artículo de hoy, en esta oportunidad quiero ser reiterativo y traerlo al recordatorio de los poderes Ejecutivo y Legislativo y con mayor énfasis al Ministerio Público, para que empoderados en la institucionalidad de sus cargos, responsablemente gestionen y declaren héroe nacional al señor general Julián González Irías (QEPD), quien fue asesinado mientras se desempeñaba como director de Lucha Contra el Narcotráfico del Ministerio Público.

La razón de mi petición es oportuna e impregnada de una profunda melancolía producida porque el pasado 30 de enero, nuestra XII Promoción de oficiales militares, cumplió 50 años de haber ingresado a la Escuela Militar General Francisco Morazán, marcando con ello el inicio del desarrollo de nuestra formación y posterior desempeño profesional como oficiales del Ejército de Honduras, que un 21 de diciembre de 1972 juramos bandera, sellando así nuestro compromiso con Honduras y el pueblo, para defenderlos aun a costa de nuestra vida, manteniendo una patria libre, soberana e independiente, a lo cual, con orgullo doy parte que cumplimos sobriamente nuestro cometido, tanto en la preguerra, en la guerra y en la postguerra.

Y hoy día seguimos desde otros ruedos haciendo lo correcto, cumpliéndole a Honduras y a nuestros compatriotas porque el compromiso se hizo de por vida y desde cualquier situación y destino, testimoniado en el empeño y dedicación sin límite del general Gonzales Irías quien como oficial en retiro, ofrendó su vida por darle seguridad y tranquilidad al pueblo hondureño.
Cierro la introducción, presentando a mis amigos compañeros miembros de la XII Promoción de la Escuela Militar mi saludo del 50 aniversario y les agradezco por su amistad y compañerismo, exhortándoles a seguir manteniéndose en la senda del éxito en cualquier profesión y labor empeñada encaminados y comprometidos como siempre en hacer lo correcto, mi respetuoso y cariñoso saludo para todos en cualquier situación y destino que se encuentren, salud compañeros amigos.

Ya entrando en materia voy a tratar de explicar el motivo de este artículo titulado Hacer lo correcto, en particular sus derivaciones en la administración del poder, los recursos y en la seguridad personal, en nuestro accionar diario en la vida personal, familiar, laboral, comercial y en la interrelación y convivencia pública o privada con sus semejantes.

De ahí que en nuestro diario quehacer en cualquier actividad como profesional, como líder espiritual, como político, como militar o policía, como funcionario público, empresario, empleados a todo nivel debemos compenetrarnos en actuar haciendo lo correcto, lo cual implica actuar con entrega y generosidad, tomando como base, que hacerlo de esa forma, abarca el compromiso racional en el debido control de sus impulsos y los más elementales instintos, en pro de todos y con la convicción que su actuar constituirá un ejemplo a seguir y este será la meta y modelo a emprender y construir así el ambiente proclive para promover la construcción social de todos y para todos, evitando las fracturas en los comportamientos colectivos desacertados como la corrupción y la impunidad que son la base de la violencia y la criminalidad en cualquier sociedad.

Naturalmente debemos entender que hacer lo correcto no es fácil, en particular en sociedades con costumbres y valores éticos endebles, de poca solidez, compenetrados que esa diversidad cultural es quizás el primer dilema a enfrentar, porque nos pone en duda entre lo correcto y lo incorrecto y además con la cantaleta de algunas pautas generales expresadas en leyes y tratados y que sirve de justificación en algunos casos.

De modo que actuar correctamente consiste en lenguaje claro “tener la grandeza de mantener a raya mis instintos en beneficio de la construcción de un mejor vivir para mí y para otros, donde yo no desconozco a los otros”, tomando en cuenta que su actuar redundara en beneficio para otros y no consolidar únicamente mis beneficios perjudicando al prójimo o al Estado, partiendo de que es más vivo que los demás.

Lo peligroso de eso tal y como nos sucede a nosotros como sociedad, al no enmendar en lo incorrecto se posibilitan procesos de corrupción amparados en la impunidad y el abuso del poder, olvidándose que su conducta priva a la mayoría de sus derechos y beneficios en favor de unos cuantos que aunque son minoría, se enriquecen con los bienes estatales al tiempo que le roban a la sociedad sus sueños y calidad de vida, creando núcleos empobrecidos y en necesidad permanente, menciono como ejemplo el caso del Instituto Hondureño de Seguridad Social, que además del monumental proceso de corrupción montado, mantiene en pena el sistema de salud social.