Alejandro Duque Amusco: Un único Corazón

EN OTRO SITIO
Mi infancia campesina y pobre
No halla acomodo entre los hierros y las piedras de esta dura ciudad.
Cuando temí, desgarros familiares, trampas del corazón,
se acabó aquí cumpliendo como un nefasto vaticinio.
Todo está en otro sitio, en otro aire,
allá en el pozo donde duerme el agua.
Todo está en otro sitio,
junto a la cal y el sol y el mediodía.
Ya no podré volver a poseerlo,
pues cuanto más me acerco más se aleja.
La vida huyó de mí y no la alcanzo.

PROVISIONALIDAD
He vivido
mi vida
como quien toma un libro
para ser leído
más tarde.

La luz, que parecía
no querer morir
parpadea
y se agota.

Entreabierto,
el libro
se quedó
sin leer,
bajo la lámpara
apagada.


ÚLTIMA TEMPESTAD

A luco, marinero

Timonel, no te inquietes
Vira a barlovento y avanza sin temor en la tormenta.
No temas remolinos ni el azote del viento.
Aquí echa su ancha la eternidad, negra y dorada.

En tu edad ya cumplida todas las escalas y puertos recorriste.
Cese el viaje.
Entra en la dársena, fondea en estas aguas.
La muerte es siempre un refugio seguro.

FRACILIDAD
Con arena y rocío,
muy despacio,
fraguó
la rosa del desierto.

El arte es un amor callado.


CLOSANDO A PROPERCIO

No demores la noche prometida ni te apartes de mí, querida Cintia,
lanzando las odiosas evasivas: “Otro día…”.
“Hoy no…”, “Mañana mismo…!”
El tiempo no comprende de razones cuando en los labios trémulos
el agua está fundiéndose a la sed.
Tu beso es esa llave que descorre la fina cerradura del deseo.
Un beso pide siempre un nuevo beso,
Hundirse en el edén de los sentidos,
Besar las almas que los labios ven.
¡Y no digas “mañana”, dime “ahora”!
El deseo se acrece con la espera.
No demores la noche prometida.