“Mito” Padilla tenía pacto con el “cachudo”

Entre las tantas historias que se cuentan en Olancho, acerca de la violenta vida del mítico traficante y sicario, Pedro Jaime Ocampo, más conocido como “Mito” Padilla, varias personas aseguran que este hizo un “pacto” con el diablo, para no morir ni ser capturado tan fácilmente por la Policía Nacional.

Tal aseveración fue confirmada por varios agentes que participaron en la muerte del reconocido delincuente, quienes relataron que cuando pretendían capturarlo y en medio de las balaceras, “Mito” Padilla se les desaparecía como un fantasma y se “capeaba” las balas como por arte de magia o del demonio.

Un uniformado contó que una vez que ubicaron al criminal, los agentes policiales lograron dispararle en varias ocasiones, “pero no se moría y seguía disparando” contra las fuerzas del orden, logrando matar a dos elementos de la Tropa de Inteligencia Grupos de Respuesta Especial de Seguridad (TIGRES).

“AMARRES” NEGROS

Según manifestaron los mismos agentes, cuando trasladaban el cadáver del bandido hacia la capital, desde Las Cumbres de Guayape, Olancho, le encontraron entre sus pertenencias un sombrero negro con tres amarres y unas cintas negras, alentando o invocando supuestamente a un demonio.

Además, en sus botas y sobre las rodillas tenía amarrados unos cordones rojos, supuesto embrujo diabólico.

Sorprendidos, recordaron que para poder capturar a Ocampo Padilla organizaron como 10 misiones, pero en casi todas “Mito” Padilla se les escabullía y desaparecía como por arte del “cachudo”.

Varios pobladores de ese sector oriental de Olancho coincidieron con los agentes, al asegurar que las balas que usaba para enfrentarse con la Policía y cometer asesinatos estaban “curadas” con leche de sapo.

Entre los artilugios diabólicos del mítico delincuente, había un “secreto” en sus sombreros.

Además, según los mismos pobladores de Guayape y sus alrededores, “Mito” Padilla visitaba con frecuencia a “brujos” del sector, quienes le daban “poder” para seguir cometiendo delitos, crímenes, violaciones y otros ilícitos.

LOS CANTABA CON GUITARRISTAS
Narco-corridos, la pasión del bandolero

El peligroso bandolero, Pedro Jaime Ocampo Padilla, alias “Mito” Padilla, que aterrorizó por años a pobladores de los municipios del norte de Olancho, entre tantas fechorías y crímenes cometidos durante su vida, también se tomaba un tiempo para escuchar y cantar las canciones folclóricas de su zona natal, sobre todo algunos corridos.

Tras su muerte han trascendido varios videos caseros y audios, donde se le ve y escucha cantar con mucha pasión canciones alegóricas al amor, violencia, delitos y la muerte.

En sus líricas y videos de celular, el maleante es acompañado por improvisados guitarristas.

Para poder disfrutar su faceta de “cantante”, “Mito” Padilla se bebía un trago de “cususa” o chicha, bebidas embriagantes hechas de forma artesanal, mediante fermentación de frutas o legumbres.

En cada canción entonada y filmada, al malhechor se le observa cantar con mucha pasión, meneando su cuerpo y en breves bailes, mientras se toca su infaltable sombrero.

Al cincho, mientras cantaba en vida, nunca le faltaba un arma corta y jamás se separaba de su “fieles amigos”: un fusil de asalto AR-15 o AK-47.

Además, según pobladores de esa zona donde operaba Ocampo Padilla, cuando había fiestas y velorios, era común que este solicitaba un guitarrista para entonar sus canciones favoritas.

El pasatiempo preferido de “Mito” Padilla, durante sus “bebiatas”, era cantar corridos o rancheras alegóricas a la muerte, amor y narcotráfico.

Era tanta la devoción por las “rancheras”, que el peligroso “cuatrero”, en vida, había jurado mandarse a componer un “corrido”, con un popular cantante “copaneco”, el que pagaría con dinero obtenido de “encarguitos” o muerte de personas por sicariato.

HERMANA: “Es mentira todo lo que dicen de él”

Familiares de Pedro Jaime Ocampo Padilla llegaron ayer a la morgue capitalina para reclamar el cadáver de su difunto hermano, negando todos los delitos achacados por la Policía Nacional.

Paola Ocampo reveló varios detalles sobre la muerte y labores que realizaba su hermano, alias “Mito” Padilla, quien era el supuesto líder de una banda criminal que opera en los municipios norteños de Olancho.

“Es mentira todo lo que dicen de él. Esos videos son hace 4 años”, dijo doña Paola a LA TRIBUNA, mientras esperaba que le entregaran el cuerpo de su familiar en la morgue de Tegucigalpa.

Indicó que, “no me han dicho si me lo van a entregar hoy, creo que hasta después de las 3:00 de la tarde”, en Medicina Forense.
Comentó que “él pasaba trabajando como burro en la agricultura, ya que sembraba de todo”.

Respecto a los enemigos de su hermano, Paola expresó que “quizás tenía tapados (escondidos), y por esa razón él caminaba una pistola”.

Según la familiar, el día que ocurrió el intercambio de disparos, “Mito” Padilla “acababa de vender un café y ese dinero no aparece, se lo robaron”.

“Descartó todas las acusaciones, él me llamaba cansadito, deja como ocho hijos, creo que lo mataron por envidia. Yo vivo en San Pedro Sula”, manifestó.

“Era muy bueno conmigo, era menor que mí. Mi madre está bien enferma y allá está en mi casa, ¿cómo la traigo?, si no puede ni caminar. También tengo a mi hermana inválida porque la asaltaron en San Pedro Sula. Ahí las paso cuidando a ellas”, dijo.
“Él nos mandaba dinero, para la cosecha de frijoles, él nos mandaba dinero. Que me lo entreguen por favor, porque voy largo”, expresó.

Por temor a represalias, la hermana de “Mito” Padilla no quiso mostrar su rostro, mientras reclamaba el cadáver de su ser querido.