No pagan a Banadesa pero con banca privada están al día

Por Carlos Medrano
Periodista

El Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (BANADESA), forma parte de una serie de instituciones estatales mal administradas y al borde de la quiebra, debido a decisiones de carácter político que implica, como casi siempre el elemento de la corrupción.
Muchos productores, coludidos con los políticos de turno, obtuvieron grandes préstamos con el conocimiento previo que habría un perdón de la deuda, resultando un excelente negocio para muchos productores que por lo general están “quebrados”, por el calentamiento global, el gorgojo, la peste, el verano, la canícula, y cuanta excusa exista para no pagar.

Me sorprendió las declaraciones de la presidente de la Comisión Nacional de Banca y Seguros (CNBS), Ethel Deras, cuando develó que existen, de los 12 mil clientes en mora, por lo menos unos 2,800 que aparecen en el sistema financiero nacional con otros préstamos, pero irónicamente en la banca privada tienen la categoría de elegibilidad para financiamientos, o sea que son personas que están al día con sus aportaciones en la banca privada.

En otras palabras, pagan religiosamente a la banca privada, pero están endeudados con la banca estatal… ¿A qué se deberá este comportamiento y responsabilidad crediticia? No hay que ser genio para responder.

Cómo no va a quebrar dicho banco, si de los 3,000 millones de lempiras en cartera, unos 2,000 millones están en manos de morosos, en otras palabras, de los 18 mil productores el 68% se encuentra en mora, más los de fideicomisos, la mora total suma el 72%.

Con buen criterio, Deras aseguró que este tipo de condonaciones o beneficios, lo único que fomenta es una mala cultura de pago, pues castiga a aproximadamente 6,000 personas que sí pagan a BANADESA quedándose con la tasa más alta.
Para nadie es desconocida la grave crisis en la que pasan los productores del campo, pues las condiciones ambientales, crediticias y tecnológicas no son favorables, más bien yo diría hostiles, pero de eso a coludirse con la autoridad y buscar políticamente en el Congreso Nacional una condonación, eso es corrupción.

De esas condonaciones han nacido nuevos ricos en el campo, muchos de los beneficiados han financiado a los políticos de patio, quienes promovieron la absolución, financiando campañas políticas de alcaldes de su instituto político, y en fin una maraña de putrefacción que deja muy mal parada a la clase política en Honduras.

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