Antología de Pompeyo del Valle

Por Carolina Alduvín

El pasado jueves 28 de febrero, la Academia Hondureña de la Lengua y la carrera de Letras de la UNAH unieron su poder de convocatoria para presentar al público la Antología Poética de Pompeyo del Valle. El póstumo homenaje al poeta, ensayista, narrador y periodista capitalino que partiera del mundo de los vivos en agosto pasado desde la antañona ciudad de Comayagua. El significativo acto reunió a académicos, docentes, escritores, estudiantes de Lengua y Literatura, amigos y familiares del autor; en el que el académico Livio Ramírez Lozano disertara sobre la vida y obra de uno de los intelectuales más representativos de la segunda mitad del siglo XX; con esto, las nuevas generaciones han tenido la oportunidad de un acercamiento por medio de quienes le trataron.

Perteneciente a la generación literaria del 50, junto con David Moya Posas, Armando Zelaya, Adolfo Alemán y Óscar Acosta; se desarrolla bajo la influencia de Walt Whitman, Pablo Neruda, Nazim Hikmet, Manuel Maples Arce y los poetas españoles de la generación del 27. Publicó una extensa serie de poemarios, comenzando con La Ruta Fulgurante en 1956, seguido por Antología Mínima 1958, El Fugitivo 1962, Cifra y Rumbo de Abril 1964, Retrato de un Niño Ausente 1969, Nostalgia y Belleza del Amor 1970, Monólogo de un Condenado a Muerte 1978, Ciudad con Dragones 1980, Duración de lo Eterno 1989, El Encanado Vino del Otoño 2002, Piano de Cola en el Mar 2006 y La Imaginaria Línea del Horizonte 2010.

Comenzó trabajando como periodista en publicaciones políticas de corta vida. Más adelante pasó a la redacción de los diarios El Cronista y El Día. Dirigió la revista de la UNAH y su Boletín; luego vivió por casi dos años la experiencia revolucionaria en Guatemala. Estuvo presente cuando estalló la gran huelga de los trabajadores de campos bananeros de la costa norte en mayo de 1954, escribiendo en prosa y en verso. En 1957 viajó a la Unión Soviética para participar en el Festival Mundial de la Juventud y de los Estudiantes por la Paz y la Amistad entre los Pueblos.

En 1960 trabajó como encargado de la Biblioteca Popular Camilo Cienfuegos, que patrocinaba la Embajada de Cuba en Honduras. Viajó a La Habana donde el también poeta Nicolás Guillén le dedicó una edición de la página literaria a su cargo en el diario Hoy. Sufrió un allanamiento en su domicilio como medida represiva por sus actividades en Cuba y, desde la clandestinidad divulgaba ideas revolucionarias entre estudiantes y escritores, hasta ser detenido y desterrado. Pudo volver a Honduras en 1970 y gracias a la UNAH tuvo la oportunidad de seguir publicando textos definitivos para la literatura hondureña en desarrollo. En 1981 asistió como invitado especial a la Feria del Libro para Niños, en Bolonia, Italia.

Además de sus poemas cultivó la prosa en El Hondureño Hombre Mítico, el cuento en Los Hombres Verdes de Ula, las tradiciones en Una Escama de Oro y otra de Plata, el ensayo en Comer y Beber en Honduras y su autobiografía en Recado para un Mirlo Blanco. Algunos de sus trabajos fueron traducidos al inglés, francés, chino, ruso y ucraniano.

Su obra se hizo acreedora a varios premios, entre ellos el Ramón Amaya Amador conferido por la Alcaldía Municipal de Tegucigalpa; el Premio IV Centenario de la Fundación de Tegucigalpa otorgado por el Consejo Metropolitano del Distrito Central por su poemario Ciudad con Dragones, ambos en 1978. El Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa conferido por el Estado en 1981. La Hoja de Laurel de oro otorgado por el Ministerio de Cultura, Artes y Deportes en 1989. El Premio de Literatura José Trinidad Reyes conferido por la UNAH.

En 2005 participó en la Cumbre Poética Iberoamericana, celebrada en Salamanca, España, organizada por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. Los organizadores, en la publicación correspondiente al evento, seleccionaron y reprodujeron algunos de sus poemas más representativos como La ruta fulgurante, Estudio de mi Madre, Odiseo, Espejos Frente a Frente, Hojas Amarillas entre otras. El disertante Livio Ramírez resumió la evolución de su trabajo a lo largo de las décadas, haciendo énfasis en las características y tendencias de sus poemas, sin olvidar su faceta política y narrativa. Pompeyo del Valle, otro motivo de orgullo para Honduras..