DUYURE, Choluteca. Llanto y recordatorios de momentos felices en su vida familiar como de militar se vivieron en el sepelio del oficial de las Fuerzas Armadas (FF AA), capitán póstumo Tito Olivera Gonzales, quien falleció trágicamente el lunes anterior, en Lempira.
Pobladores de Duyure acompañaron a la familia doliente en los momentos más dolorosos, como así también, efectivos castrenses de rangos diversos para dar aliento a los dolientes, incluyendo a tres oficiales quienes son hermanos del ahora occiso.
El lunes, día de la tragedia, el cuerpo del oficial fue velado en la capilla de la Fuerza Área Hondureña (FAH), donde asistieron sus padres, hermanos y la ahora viuda y su hijo, Blanca Griselda Herrera y Tito Benjamín Olivera Herrera, respectivamente y, miembros de las FF AA.
“Tito”, como era más conocido en su pueblo natal, Duyure, dejó un vacío en su familia, parientes cercanos y sus amigos de infancia, que lo recordarán como una buena persona, se mostraron apesarados por esta partida precipitada.
Los compañeros de armas de la 47 promoción, dijeron que se acordarán de su entrañable amigo, de sus chistes, del refresco con baleada, de ayudar al prójimo y el haber sido un excelente oficial, que como recompensa participó en diversos certámenes nacionales e internacionales.
El féretro de Tito Olivera Gonzales fue llevado por diversas calles del centro de la ciudad de Duyure, donde oficiales de Comando, Tesón, Paracaidismo y cúpula castrense, se rotaban para cargar el ataúd como también lo hicieron sus hermanos y primos, hasta llegar al cementerio de la localidad. Era un militar muy querido, pues se notaba el cariño con que le despidieron en su última morada.

Miguel Antonio Olivera, padre de “Tito”, ante la muchedumbre y cúpula militar que asistió a las honras fúnebres, encabezada por el comandante de la Fuerza Ejército, general de brigada Tito Livio Moreno Coello, preguntó si había sido un accidente lo de su hijo y que necesitaba respuestas.
“Él dio su vida por la patria y hoy su hijo, su esposa necesitan una respuesta de la patria. Te prometo Tito que lucharé para estar un día en el Reino de Dios y vernos allí para ayudarte”, aseveró.
Tito Olivera Gonzales quien fue ascendido al grado póstumo de capitán, murió el lunes anterior cuando su equipo de paracaidismo no funcionó, mientras realizaba, junto a otros compañeros de armas, una demostración de salto libre en el departamento de Lempira.
Por su parte, el comandante de la Fuerza Ejército, Moreno Coello, catalogó a Olivera como un buen ser humano, padre, hijo, hermano y amigo, mismo que tenía varias virtudes, como soldado.
“No entendemos muchas veces los designios de Dios, pero Él sabe por qué hace las cosas. Seguramente Él (Dios) necesitaba un Tesón, un salto libre, un competidor de fuerzas comando en el cielo para el ejército celestial. Hay que tener resignación que solo Dios nos la puede dar”, aseguró.
El capitán póstumo de Fuerzas Especiales (FF EE), quien el 11 de este mes estaría cumpliendo 30 años de edad, a lo largo de su carrera militar fungió en diversos cargos, según su grado y antigüedad.
Las Fuerzas Armadas, a través de su portavoz, informó tras la tragedia y que investigan el accidente por el cual el equipo del paracaidista le falló cuando venía en el aire.


