Discurso contra la soberanía de Taiwán

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Por: Nery Alexis Gaitán

Seguiremos analizando el discurso provocador de Xi Jinping, en contra de la soberanía taiwanesa. China también trata de obstaculizar la expansión de los valores universales de la democracia y los derechos humanos en Taiwán. Recordemos que hace treinta años Taiwán pasó de un gobierno autoritario a un sistema democrático. Los 23 millones de taiwaneses aprecian y firmemente defienden la libertad y la democracia arduamente lograda.
El estilo de vida democrático de Taiwán es un modelo al que aspiran todas las personas de etnia china del mundo, incluyendo la gente de China, convirtiéndose por eso en el mayor temor del régimen de Pekín. El intento de China de negar la existencia de la República de Taiwán con el principio de “una sola China” y el marco de “un país, dos sistemas”, refleja asimismo el miedo que produce a las autoridades de Pekín el sistema democrático, representado por la república taiwanesa.

Ante este peligroso ataque de China, el pueblo de Taiwán hace el llamamiento siguiente, recordando que la política de apaciguamiento adoptada antes de la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX, no fue capaz de detener las ambiciones de los izquierdistas agresores y condujo al estallido del conflicto en China. Hoy, Taiwán se encuentra en primera línea de los esfuerzos de la comunidad democrática frente a China Continental. Si Taiwán cayera bajo la presión de China, ¿qué país sería el próximo? Por lo tanto, los taiwaneses instan a la sociedad internacional y a todos los países de ideas afines a:
1. Unirse en un esfuerzo colectivo para defender el sistema democrático de Taiwán: la existencia y el desarrollo de la democracia en Taiwán representan una fuerza estable para la paz en la región de Asia-Pacífico, y son cruciales para el continuo progreso de las democracias a nivel mundial. Hacemos un llamado a la comunidad internacional para salvaguardar conjuntamente los valores democráticos y evitar la trampa de “un país, dos sistemas” que busca denegar el sistema democrático taiwanés.

2. Oponerse a la intimidación militar de China hacia Taiwán: China ha declarado que no renunciará al uso de la fuerza para lograr la unificación de Taiwán, lo cual viola el principio de solución pacífica de controversias consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y pone en peligro la estabilidad y la paz de la región de Asia-Pacífico, atentando contra los intereses de los países de la región. La comunidad internacional debe condenar y contrarrestar la intimidación de China y apoyar a Taiwán para que sea una fuerza constructiva de paz y estabilidad en la región.

3. Reconocer la realidad de que Taiwán es una nación soberana e independiente: es un hecho indiscutible que Taiwán existe como una nación independiente en la comunidad internacional. Taiwán no está sujeto a la jurisdicción, ni ha sido nunca parte de la República Popular China. Rechazamos firmemente el modelo “un país, dos sistemas” que Pekín procura imponer sobre Taiwán. China está intentando crear división en Taiwán y socavar su independencia y su autonomía. La sociedad internacional debe afrontar esta cuestión, ponerse de lado de Taiwán y apoyar a los taiwaneses a determinar su propio futuro.

4. Fortalecer los lazos sustanciales con Taiwán y apoyar su participación internacional: Taiwán es un miembro clave de la comunidad global. Sin embargo, la presión y la intimidación constante de China suponen una gran amenaza a la supervivencia de Taiwán y perjudican seriamente a la sociedad internacional. Muchas cuestiones globales requieren la participación y el esfuerzo de todas las naciones. Por lo tanto, hacemos un llamado a todos los países a fortalecer sus lazos con Taiwán y a apoyar su participación en el escenario internacional. Taiwán tiene la voluntad y la capacidad de cumplir con sus obligaciones y de contribuir a la sociedad internacional.