No hurguen al macho…

La situación política en su lucha por recuperar la libertad conculcada por la que atraviesan los pueblos de Nicaragua y Venezuela es un aldabonazo a la conciencia de los países de América y el Caribe, para que a futuro en el desarrollo de sus próximos comicios evalúen y ponderen si es posible hasta con pinzas las acciones y los mensajes de sus candidatos y no cedan a sus trampas mentirosas y engañifas para ganar acólitos a quienes después aherrojaran sus libertades y su libertad. El caso del actual presidente de México es aleccionador: Después de un rotundo respaldo del pueblo mexicano a su reciente candidatura y aplicando ahora como gobernante una ambigua Doctrina Estrada, siguiendo la costumbre de los gobiernos mexicanos de llevarle la contraria a los gobiernos yanquis derivado de aquellos lodos de 1848 (en que los yanquis cercenaron la mitad de su territorio), por bajeras quiere que no hayan elecciones honestas y libres para suceder al gobierno madurista. ¡O sea que salió muy amigo de los dictadores el señor AMLO!

Como América Latina fue en el pasado una región de continuos golpes militares ahora el “demócrata” de Maduro –el que desgobierna Venezuela– juega cínicamente con el término. La situación actual de Venezuela es producto también que los militares han tirado al cesto de la basura la profesionalización de sus instituciones para erigirse en ujieres del depotismo madurista a cambio de dádivas, prebendas y la cesión de lucrativos negocios con las empresas estratégicas de la nación. Es una especie de chantaje para materializar ese respaldo, a contrapelo con la voluntad popular que desea un cambio del actual orden de cosas. No deben olvidar los jerarcas y soldados venezolanos que vienen de las entrañas del pueblo y que es el pueblo el que paga con sus impuestos su mantenimiento.

La UNASUR, en el caso de Venezuela, ha tirado también al fondo del basurero una llamada Carta Democrática y se hacen de la vista gorda para aplicar las sanciones allí tipificadas para gobiernos de esta especie y naturaleza. Esta Carta Democrática constituye una añagaza más que ha sido instrumentalizada de acuerdo a los intereses y a las veleidades como la del gobierno de Venezuela que desea impedir a cualquier costo la presión que conlleve a la conquista de los anhelos de los pueblos como el venezolano en la toma vital de decisiones en asuntos de interés popular y democrático.

Deseo felicitar al Secretario General de la OEA por su quijotesca lucha en pro de la democracia y libertad para Venezuela y su objetivo fundamental ha dejado bien sentada una premisa: Que los gobiernos que respaldan al dictador se han quitado el antifaz. Ya nadie va a creer en sus peroratas estereotipadas de “los valores democráticos”, “la representatividad de la gobernanza”, “respeto a la institucionalidad”, “respeto recíproco entre los poderes”, etc.

Así como están sucediendo los acontecimientos, es posible que en caso que el conflicto se agudice “peligren las vidas norteamericanas” y como Venezuela constituye un evidente “peligro” para su seguridad nacional, el imperialismo norteamericano tratará de enviar sus tropas para enfrentar esta situación. Así es que no hurguen al macho con vara corta porque el imperialismo tiene que “cuidar” de los pozos petroleros del cual Venezuela es su principal cliente.

Esperaremos…

César Augusto Bonilla Ochoa
Tegucigalpa, M.D.C.